Las mejores cosas de la vida son los dulces

Los postres son frutas o platos dulces que se sirven después de las comidas. Para algunas personas la hora del postre forma parte del momento más atractivo de la comida, ya que suelen ser los platos más coloridos de la mesa. Además, son un acompañamiento en cualquier momento del día, son dulces y en algunos casos agridulces. Los postres han sido considerados el broche de oro de las comidas. Cuando éste es de excelente calidad, resalta la satisfacción de los alimentos anteriores.

En esta cocina, el postre no es el final, es el momento más esperado. Aquí encontrarás el secreto para endulzar cada día con amor y un toque de azúcar.


🍫Tarta Dobos🍫


La Tarta Dobos es un postre tradicional de Hungría, creado en 1884 por József C. Dobos. Se caracteriza por sus finas capas de bizcocho rellenas de crema de mantequilla con chocolate y una cubierta de caramelo crujiente, lo que la convierte en uno de los pasteles más emblemáticos de la repostería húngara.





Ingredientes:


para el bizcocho

- 6 huevos L
- 150 gr de azúcar 
- 150 gr de harina de trigo 
- 1 cucharadita de extracto de vainilla 
- 1 pizca de sal 



para la crema de chocolate

- 4 yemas de huevo 
- 150 gr de azúcar
- 120 ml de agua
- 250 gr de mantequilla sin sal a temperatura ambiente 
- 150 gr de chocolate negro
- 1 cucharadita de extracto de vainilla



para el caramelo

- 200 gr de azúcar 
- 1 cucharada de zumo de limón 
- 15 gr de mantequilla 





Preparación



Comenzamos separando las claras de las yemas de los 6 huevos. Colocamos las claras en un bol grande y las yemas en otro recipiente.


Batimos las claras con una pizca de sal hasta que empiecen a espumar. Cuando estén medio montadas añadimos la mitad del azúcar poco a poco mientras seguimos batiendo.


Continuamos batiendo hasta conseguir un merengue firme y brillante. En el bol de las yemas añadimos el resto del azúcar y el extracto de vainilla. Batimos durante varios minutos hasta que la mezcla esté clara y cremosa.


Incorporamos las claras montadas a las yemas en varias tandas, mezclando con movimientos envolventes para no perder aire. Tamizamos la harina sobre la mezcla y la integramos con una espátula con movimientos suaves. Dividimos la masa en seis partes iguales.


Sobre papel de horno dibujamos círculos de unos 22 cm de diámetro y extendemos cada porción de masa formando capas finas. Horneamos cada disco a 180 ºC durante unos 8 minutos, hasta que estén ligeramente dorados. Dejamos enfriar los discos sobre una rejilla.


Derretimos el chocolate negro al baño maría o en el microondas en intervalos cortos. Lo dejamos templar. En un cazo ponemos el agua y el azúcar y lo llevamos a ebullición hasta obtener un almíbar.


Mientras tanto batimos las yemas con unas varillas hasta que estén ligeramente espumosas. Vertemos el almíbar caliente sobre las yemas en forma de hilo mientras seguimos batiendo.


Continuamos batiendo hasta que la mezcla se enfríe y tenga textura cremosa. En otro bol batimos la mantequilla a temperatura ambiente hasta que esté muy cremosa. Añadimos poco a poco la mezcla de yemas y almíbar mientras seguimos batiendo.


Incorporamos el chocolate fundido y la vainilla y mezclamos hasta obtener una crema suave y homogénea.


En una sartén o cazo amplio ponemos el azúcar y el zumo de limón. Calentamos a fuego medio sin remover hasta que el azúcar se derrita y adquiera un color ámbar. Añadimos la mantequilla, removemos para integrar y retiramos del fuego.


Colocamos el último disco de bizcocho sobre una superficie con papel de horno. Vertemos el caramelo caliente sobre el disco y lo extendemos rápidamente con una espátula.


Antes de que el caramelo se endurezca marcamos con un cuchillo bien engrasado o embadurnado con mantequilla las porciones triangulares que tendrá la tarta. Dejamos enfriar completamente. 


Decoramos el borde de la tarta con rosetones de crema de chocolate sobre los que apoyamos los triángulos de bizcocho caramelizado formando un círculo.



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