Las tartaletas de calabaza son un pastel delicioso, cremoso y lleno de los aromas típicos del otoño. Su base de masa quebrada, ligera y crujiente, combina a la perfección con un suave relleno especiado, convirtiéndolas en una opción ideal para disfrutar en una merienda, una celebración o como broche final de cualquier comida.
Ingredientes:
- 2 láminas de masa quebrada (pasta brisa).
- 500 gr de puré de calabaza.
- 200 gr de azúcar.
- 3 huevos.
- 1 pizca de canela molida.
- 1 pizca de jengibre seco en polvo.
- 1 pizca de nuez moscada.
- 1 pizca de clavo molido.
- 1 pizca de sal.
- 300 ml de nata para montar.
- Mantequilla para engrasar los moldes.
- Harina para espolvorear los moldes.
- Nueces picadas para decorar.
Preparación
Precalentamos el horno a 190 °C para que alcance la temperatura adecuada mientras preparamos las tartaletas.
Engrasamos unos moldes individuales con un poco de mantequilla y los espolvoreamos ligeramente con harina para facilitar el desmoldado.
Cortamos la masa quebrada en círculos del tamaño de los moldes. Colocamos cada porción dentro de ellos, presionando suavemente tanto el fondo como los laterales para que quede bien ajustada. Recortamos el exceso de masa.
En un bol amplio mezclamos el puré de calabaza con el azúcar, la canela, el jengibre, la nuez moscada, el clavo y la sal. Removemos hasta obtener una mezcla homogénea y bien integrada.
Añadimos los huevos uno a uno, mezclando después de cada incorporación. Incorporamos la nata para montar y batimos hasta conseguir una crema suave y sin grumos.
Repartimos el relleno entre las tartaletas, procurando no llenarlas hasta el borde para evitar que se derramen durante el horneado.
Horneamos durante unos 30 minutos, o hasta que el relleno esté cuajado y, al pinchar ligeramente el centro con un palillo, este salga prácticamente limpio.
Sacamos las tartaletas del horno y las dejamos enfriar por completo sobre una rejilla. Después las guardamos en la nevera durante al menos una hora para que adquieran una textura más firme.
Desmoldamos con cuidado y servimos las tartaletas decoradas con nueces picadas por encima, que aportan un delicioso contraste de sabor y un agradable toque crujiente.







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