Unos cupcakes esponjosos y aromáticos que combinan el intenso sabor del café con el toque suave y cremoso del Baileys. Coronados con una deliciosa crema de queso y Baileys, son perfectos para una celebración, una merienda especial o para sorprender a quienes disfrutan de los postres con un punto diferente.
Ingredientes:
Para los cupcakes
- 150 gr de mantequilla sin sal a temperatura ambiente
- 150 gr de azúcar
- 2 huevos
- 150 gr de harina de repostería
- 1 sobre de levadura en polvo
- 1 pizca de sal
- 1 cucharadita de café soluble
- 3 cucharaditas de Baileys
- 1 cucharadita de extracto de vainilla
Para la crema de queso y Baileys
- 100 gr de mantequilla sin sal a temperatura ambiente
- 150 gr de azúcar glas
- 200 gr de queso crema
- 2 cucharaditas de Baileys
Preparación
Precalentamos el horno a 180º C. Colocamos las cápsulas de papel dentro de un molde para cupcakes.
Tamizamos la harina junto con la levadura y la sal, y reservamos.
Batimos la mantequilla hasta que quede cremosa. Añadimos el azúcar y continuamos batiendo hasta obtener una mezcla suave y esponjosa.
Incorporamos los huevos, uno a uno, batiendo bien después de cada adición.
Disolvemos el café soluble en una pequeña cantidad de agua templada. Añadimos el Baileys y el extracto de vainilla, mezclando bien.
Agregamos la mitad de la mezcla de harina a la masa y mezclamos con movimientos suaves. Incorporamos la mezcla de café y Baileys y removemos hasta integrarla. Terminamos añadiendo el resto de la harina y mezclamos solo hasta obtener una masa homogénea.
Repartimos la masa en las cápsulas, llenándolas hasta tres cuartas partes de su capacidad.
Horneamos durante 15-20 minutos, o hasta que al pinchar con un palillo este salga limpio.
Sacamos del horno y dejamos enfriar unos minutos en el molde antes de pasarlos a una rejilla para que se enfríen completamente.
Mientras tanto preparamos la crema. Batimos la mantequilla hasta que esté cremosa y ligeramente más clara de color. Incorporamos el azúcar glas poco a poco hasta que quede completamente integrado.
Añadimos el queso crema bien frío y batimos lo justo para conseguir una crema lisa. Incorporamos el Baileys y mezclamos nuevamente. Guardamos la crema en la nevera unos minutos para que adquiera más consistencia.
Cuando los cupcakes estén completamente fríos, introducimos la crema en una manga pastelera con una boquilla de estrella (como la 1M) y decoramos al gusto. Terminamos colocando unas gotas de chocolate fundido sobre cada cupcake.