Estos bocaditos combinan la cremosidad del queso con el dulzor intenso de la piña caramelizada, logrando un contraste irresistible entre lo salado y lo dulce. Se presentan en pequeñas porciones, ideales para aperitivos o mesas de picoteo. La piña, ligeramente dorada con azúcar, aporta un toque brillante y jugoso que realza el sabor suave del queso, creando un bocado elegante, fresco y lleno de sabor.
Ingredientes:
Base
- 15 gr de azúcar
- 40 gr de mantequilla
Relleno
- 200 gr de queso fresco
- 2 cucharadas de azúcar
- 50 ml de nata líquida
- Ralladura de ½ limón
Cobertura
- 4 rodajas de piña fresca
Preparación
Pelamos la piña, retiramos el tronco central con aro y limpiamos bien la pulpa para que no queden restos de la piel.
Trituramos las galletas y las mezclamos con 25 gr de mantequilla fundida y 15 gr de azúcar hasta obtener una pasta homogénea.
Forramos una bandeja con papel vegetal. Precalentamos el horno a 150° C.
Engrasamos 4 aros de repostería (6–8 cm) con la mantequilla restante y los colocamos sobre la bandeja. Repartimos la mezcla de galleta en el fondo y presionamos firmemente para crear una base compacta y uniforme.
Separamos las claras de las yemas. Escurrimos bien el queso para eliminar el exceso de suero. Lo mezclamos con el azúcar, la nata, las yemas y la ralladura de limón hasta lograr una crema fina. Montamos una clara a punto de nieve y la incorporamos con movimientos envolventes para aportar ligereza al relleno.
Rellenamos los moldes hasta 1 cm del borde. Colocamos una rodaja de piña encima y espolvoreamos con el azúcar restante. Horneamos entre 35 y 40 minutos, hasta que el relleno esté cuajado y la fruta ligeramente dorada.
Dejamos enfriar antes de retirar los aros y servimos.
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