Las mejores cosas de la vida son los dulces

Los postres son frutas o platos dulces que se sirven después de las comidas. Para algunas personas la hora del postre forma parte del momento más atractivo de la comida, ya que suelen ser los platos más coloridos de la mesa. Además, son un acompañamiento en cualquier momento del día, son dulces y en algunos casos agridulces. Los postres han sido considerados el broche de oro de las comidas. Cuando éste es de excelente calidad, resalta la satisfacción de los alimentos anteriores.

En esta cocina, el postre no es el final, es el momento más esperado. Aquí encontrarás el secreto para endulzar cada día con amor y un toque de azúcar.


Tarta de crepes de chocolate con crema de mascarpone


Si nos gustan los postres de chocolate y café, esta tarta nos va a encantar. La preparamos alternando finos crepes de chocolate y café con una suave y cremosa capa de mascarpone, creando un postre con muchas capas y un delicioso contraste de sabores.  Terminamos con cacao y unas pepitas de chocolate para darle un toque sencillo y elegante. Una tarta muy especial, perfecta para preparar con antelación y disfrutar bien fría en cualquier ocasión.




Ingredientes:



Para los crepes

- 600 ml de leche
- 250 gr de harina
- 3 huevos
- 2 cucharadas de cacao puro en polvo
- 1 cucharada de café soluble
- Mantequilla para engrasar la sartén



Para la crema de mascarpone

- 600 gr de queso mascarpone
- 400 gr de nata para montar muy fría
- 150 gr de azúcar
- 1 cucharadita de extracto de vainilla



Para decorar

- Cacao puro en polvo
- Pepitas de chocolate



Preparación




Ponemos la leche en el vaso de la batidora y añadimos el café soluble. Batimos hasta que se disuelva.


Incorporamos la harina, los huevos y el cacao y trituramos hasta obtener una masa fina y sin grumos. Tapamos y dejamos reposar en el frigorífico durante unos 30 minutos.


Para preparar la crema, montamos la nata muy fría junto con la vainilla, incorporando el azúcar poco a poco. Añadimos el mascarpone y mezclamos suavemente con movimientos envolventes hasta obtener una crema homogénea. Reservamos en el frigorífico.


Engrasamos ligeramente una sartén con mantequilla y vamos preparando los crepes, procurando que queden finos y de un tamaño similar. Los dejamos enfriar antes de montar la tarta.


Colocamos un crepe y extendemos una capa de crema de mascarpone. Cubrimos con otro crepe y repetimos el proceso hasta terminar con todos los crepes, procurando que las capas de crema tengan un grosor uniforme.


Cubrimos también los laterales con una fina capa de crema, intentando que la tarta quede bien igualada.


Terminamos espolvoreando cacao por encima y decoramos con pepitas o pequeños trozos de chocolate.


Reservamos en el frigorífico hasta el momento de servir.

☕ Cold brew con leche de coco ☕

 

El cold brew con leche de coco es esa bebida que necesitas para seguir disfrutando de una tarde súper tranquila. Consiéntete con este sencillo café en frío pues sólo te tomará 15 minutos prepararlo.







Ingredientes:


- 4 tazas de agua purificada
- 4 cucharadas de café molido para prensa francesa
- 1 taza de leche de coco
- 2 tazas de hielo troceado
- Azúcar al gusto




Preparación



Colocamos en un recipiente el café y el agua, y tapa. Infusionamos por 12 horas.

Pasado este tiempo colamos con ayuda de un filtro o una tela de algodón para colar.

Servimos la infusión con un poco de hielo y un poco de leche de coco. 

Endulzamos al gusto.

Galette de higos




Aprovechamos los higos de temporada para preparar esta deliciosa Galette de aspecto rústico y casero. Su masa crujiente envuelve un suave relleno de queso de cabra y miel, que combina a la perfección con el sabor dulce y jugoso de los higos.  Un postre sencillo y lleno de sabor, con ese encanto de las tartas hechas en casa que podemos disfrutar templado o frío y que resulta perfecto para aprovechar una buena cosecha de higos.




Ingredientes:


- 120 gr de harina
- 90 gr de mantequilla fría
- 7 gr de azúcar
- 1 pizca de sal
- 50 ml de agua fría
- El zumo de ½ limón




Para el relleno

- 10 higos
- 100 gr de queso de cabra
- 2 cucharadas de miel
- Azúcar para espolvorear



Preparación




Ponemos en el vaso de la batidora la harina, el azúcar, la sal y la mantequilla fría cortada en trozos. Añadimos el agua fría y el zumo de limón y trituramos hasta obtener una masa que podamos compactar.


Formamos una bola con la masa, la envolvemos en film transparente y la dejamos reposar en el frigorífico durante una hora.


Mientras tanto, desmenuzamos el queso de cabra y lo mezclamos con la miel hasta conseguir una crema.


Lavamos los higos y los cortamos en rodajas finas.


Extendemos la masa con un rodillo sobre una superficie ligeramente enharinada, procurando darle una forma redonda y dejarla fina.


Colocamos la masa sobre una bandeja de horno cubierta con papel vegetal y extendemos en el centro la crema de queso y miel, dejando libre un borde de unos centímetros.


Repartimos las rodajas de higo sobre el queso.


Doblamos los bordes de la masa hacia el interior, dejando el centro descubierto, y espolvoreamos ligeramente con azúcar.


Horneamos a 180º C durante unos 40 minutos, hasta que la masa esté dorada y los higos tiernos.


Dejamos templar antes de servir.



Vasitos de fresa, vainilla y Strudel




Hoy preparamos un postre delicioso y lleno de contrastes, combinando un crujiente Strudel de canela con una suave crema de vainilla y un aromático coulis de fresas.  La combinación de texturas y sabores resulta irresistible, especialmente cuando lo servimos acompañado de una bola de helado de vainilla. Un postre sencillo pero muy vistoso, perfecto para presentar en vasitos y disfrutar tanto en una comida especial como cuando nos apetezca darnos un capricho dulce.




Ingredientes:



Para la crema de vainilla

- 500 ml de leche
- 2 cucharaditas de maicena
- 2 huevos
- 30 gr de mantequilla
- 1 vaina de vainilla
- 60 gr de azúcar




Para el Strudel

- 200 gr de harina
- 125 gr de mantequilla
- 100 gr de azúcar
- 1 cucharadita de canela molida



Para el coulis de fresa

- 250 gr de fresas
- 50 gr de azúcar
- Un chorrito de zumo de limón



Para servir
4 bolas de helado de vainilla



Preparación




Precalentamos el horno a 180º C.


Para preparar el Strudel, ponemos en un bol la harina, la mantequilla a temperatura ambiente, el azúcar y la canela. Mezclamos con las manos hasta conseguir una preparación de textura arenosa, formada por pequeñas migas.


Engrasamos ligeramente una fuente de horno y repartimos la mezcla. Horneamos durante 15-20 minutos, hasta que el Strudel esté dorado. Dejamos enfriar.


Para preparar la crema de vainilla, abrimos la vaina de vainilla por la mitad y retiramos las semillas. Ponemos la leche en un cazo junto con las semillas y la vaina y calentamos a fuego suave. Retiramos la vaina.


Disolvemos la maicena en un poco de la leche caliente y la incorporamos al cazo junto con el azúcar y la mantequilla.


Batimos los huevos y los añadimos poco a poco, en forma de hilo, sin dejar de remover. Cocinamos a fuego suave hasta que la crema espese, evitando que llegue a hervir.


Retiramos del fuego y dejamos enfriar.


Para preparar el coulis, lavamos las fresas, retiramos los rabitos y las troceamos. Las ponemos en un cazo junto con el azúcar y el zumo de limón y cocinamos a fuego suave durante unos 10 minutos.


Trituramos y pasamos la preparación por un colador para eliminar las semillas. Dejamos enfriar.


Para montar los vasitos, repartimos una capa de streusel en el fondo de cada uno. Añadimos la crema de vainilla y terminamos con el coulis de fresa.


Servimos acompañado de una bola de helado de vainilla.



Pudding de chocolate y Ferrero Rocher

 



Si somos amantes del chocolate, este pudding nos va a conquistar desde el primer bocado. Preparamos una masa tierna y jugosa de chocolate con deliciosos trocitos de Ferrero Rocher y la acompañamos de una irresistible salsa de chocolate que se forma durante el horneado.  Servido recién hecho y acompañado de una bola de helado o un poco de nata, conseguimos un postre delicioso, intenso y muy reconfortante, perfecto para disfrutar en buena compañía.







Ingredientes:


- 250 gr de harina con levadura incorporada
- 160 gr de azúcar
- 50 gr de cacao puro en polvo
- 1 cucharadita de levadura química
- ½ cucharadita de sal
- 100 gr de mantequilla sin sal, derretida
- 3 huevos medianos
- 150 ml de leche entera
- 10 bombones Ferrero Rocher
- 70 gr de avellanas tostadas y picadas (opcional)
- Nata líquida o helado para acompañar



Para la salsa


- 200 gr de azúcar moreno claro
- 25 gr de cacao puro en polvo
- ¼ de cucharadita de sal
- 300 ml de agua hirviendo



Preparación




Precalentamos el horno a 160ºC con ventilador.


En un bol mezclamos la harina, el azúcar, el cacao, la levadura y la sal.


En otro recipiente batimos la mantequilla derretida con los huevos y 100 ml de leche. Si vemos que la mezcla queda demasiado espesa, añadimos poco a poco el resto de la leche hasta conseguir una masa ligera y fluida.


Incorporamos los ingredientes líquidos a los secos y mezclamos hasta obtener una masa homogénea.


Vertemos la masa en una fuente para horno de unos 25 x 35 cm y alisamos ligeramente la superficie.


Para preparar la salsa, mezclamos el azúcar moreno, el cacao y la sal en un recipiente. Añadimos el agua hirviendo y removemos bien hasta que el azúcar y el cacao se hayan disuelto.


Vertemos esta mezcla con cuidado sobre toda la superficie de la masa. No mezclamos, aunque al principio pueda parecer extraño; durante el horneado se formará la salsa de chocolate en la parte inferior.


Repartimos los Ferrero Rocher por encima.


Horneamos durante unos 30 minutos, hasta que el pudding haya subido y los bordes estén ligeramente crujientes, mientras que el centro debe quedar todavía algo tierno y jugoso.


Sacamos del horno y, si queremos, espolvoreamos por encima las avellanas tostadas y picadas.


Servimos inmediatamente acompañado de nata líquida o una bola de helado, aprovechando la salsa de chocolate que se habrá formado en el fondo.



Polos cremosos de kiwi

 


Cuando llega el calor, pocas cosas apetecen tanto como un polo casero y refrescante. Estos polos de kiwi combinan el sabor ligeramente ácido y refrescante de la fruta con la suavidad y cremosidad del yogur griego.  Además, al añadir pequeños trocitos de kiwi conseguimos un contraste de texturas que los hace todavía más apetecibles. Una receta muy sencilla, perfecta para preparar en casa y disfrutar de un delicioso capricho bien fresquito.




Ingredientes:


- 4 yogures griegos o cremosos (500 g)
- 5 kiwis
- Azúcar al gusto



Preparación




Pelamos los kiwis y los troceamos, reservando uno para añadir algunos trocitos enteros.


Ponemos en el vaso de la batidora los yogures, los kiwis troceados y el azúcar y trituramos hasta obtener una mezcla homogénea y cremosa.


Repartimos la mezcla en los moldes para polos y añadimos algunos trocitos del kiwi reservado en cada uno.


Colocamos los moldes en el congelador y dejamos que se congelen durante un mínimo de 5 horas, hasta que estén completamente sólidos.


Para desmoldarlos fácilmente, pasamos los moldes por debajo del grifo con agua caliente durante unos segundos y retiramos los polos con cuidado.




Pastelitos individuales de mousse de chocolate



Hoy preparamos unos deliciosos pastelitos individuales de mousse de chocolate, con una crujiente base de galleta y una suave y cremosa mousse de chocolate negro, todo ello cubierto con una fina capa de ganache de chocolate.  Un postre elegante y delicioso, perfecto para servir en ocasiones especiales o cuando queramos disfrutar de un pequeño capricho dulce presentado de una forma muy especial.




Ingredientes:


Para la base

- 90 gr de galletas tipo María
- 40 gr de mantequilla



Para la mousse

- 100 gr de chocolate negro 70 % de cacao
- 200 ml de nata para montar
- 2 huevos M
- 1 hoja de gelatina
- 30 ml de leche
- 50 gr de azúcar
- 1 pizca de sal




Para la cobertura

- 70 gr de chocolate negro 70 % de cacao
- 70 ml de nata para montar
- 20 gr de mantequilla



Preparación




Preparamos unos moldes individuales utilizando tiras de acetato. Cortamos seis tiras de unos 22 cm de largo, las colocamos alrededor de un molde de unos 6 cm de diámetro y las sujetamos con cinta adhesiva. Retiramos el molde y colocamos los aros de acetato sobre una bandeja cubierta con papel de horno.


Trituramos las galletas hasta obtener una textura fina. Fundimos la mantequilla y la mezclamos con las galletas trituradas.


Repartimos la mezcla en la base de los moldes y la presionamos bien para que quede compacta. Podemos ayudarnos con la base de un vaso pequeño. Reservamos en el frigorífico.


Fundimos el chocolate al baño María o en el microondas y dejamos que se temple.


Ponemos la gelatina a hidratar en agua fría.


Montamos la nata y la reservamos en el frigorífico.


Separamos las claras de las yemas. Batimos las claras con una pizca de sal hasta montarlas y reservamos.


Batimos las yemas con el azúcar hasta que la mezcla blanquee.


Escurrimos bien la gelatina y la calentamos junto con la leche en el microondas hasta que se disuelva. La incorporamos a la mezcla de yemas y azúcar y mezclamos bien.


Añadimos poco a poco el chocolate fundido y mezclamos enérgicamente con una espátula hasta integrarlo completamente.


Incorporamos una cuarta parte de la nata montada y mezclamos para aligerar la preparación. Añadimos el resto de la nata y mezclamos suavemente con movimientos envolventes.


Por último, incorporamos las claras montadas y mezclamos con cuidado hasta obtener una mousse homogénea.


Repartimos la mousse en los moldes y alisamos la superficie. Congelamos durante un mínimo de 3 horas.


Para preparar la cobertura, calentamos la nata en un cazo y, cuando comience a hervir, retiramos del fuego y añadimos el chocolate troceado. Removemos hasta que se funda completamente y añadimos la mantequilla. Mezclamos hasta obtener una ganache lisa y brillante.


Sacamos las mousses del congelador y retiramos con cuidado el acetato.


Vertemos la ganache sobre cada mousse desde el centro, haciendo movimientos circulares hasta que llegue a los bordes y se deslice ligeramente por los laterales.


Reservamos en el frigorífico hasta el momento de servir.