Una masa suave con sabor a fresa natural que esconde un corazón cremoso de tarta de queso. El secreto de ese color rosa vibrante y sabor intenso no es el colorante, sino la fresa liofilizada, que nos da toda la potencia de la fruta sin alterar la textura de la galleta.
Ingredientes:
Cheesecake
- 150 gr de Queso crema muy frío.
- 40 gr de Azúcar glas
- media cucharadita de Extracto de vainilla:
La masa de Fresa
- 115 gr de Mantequilla a punto pomada
- 120 gr de Azúcar
- 1 Huevo L
- 240 gr de Harina de trigo
- 3 cucharadas de Fresas liofilizadas en polvo tritura las fresas secas hasta hacerlas polvo)
- media cucharadita de Levadura en polvo.
- Una pizza de Sal
Preparación
Mezclamos el queso, el azúcar glas y la vainilla. Formamos 12 bolitas pequeñas sobre papel de horno y las metemos al congelador 1 hora. Deben estar totalmente sólidas.
Batimos la mantequilla con el azúcar hasta que esté cremosa. Añadimos el huevo y mezclamos bien.
Incorporamos la harina, la levadura, la sal y el polvo de fresa liofilizada. Mezclamos con una espátula hasta tener una masa rosa homogénea.
Dejamos reposar la masa 20 minutos en la nevera para que sea fácil de manejar.
A los 10 minutos de haber metido la masa en la nevera ponemos el horno a precalentar a 180º C.
Pasados otros 10 minutos, cogemos una porción de masa de galleta, la aplastamos, colocamos la bolita de queso congelada en el centro y la cerramos rodándola entre tus manos hasta que no haya grietas, como si fuera una albóndiga. Una vez bien cerradas las aplastamos un poco con cuidado.
Colocamos en la bandeja con espacio entre ellas. Horneamos durante unos 13 minutos. Veremos que los bordes se asientan pero el centro sigue tierno.
No dejamos que se doren para no perder el color rosa.
Las dejamos 5 minutos en la bandeja y luego las pasamos a una rejilla hasta que enfríen completamente.


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