Logramos que la jugosidad de la masa combine a la perfección con el punto crujiente de los frutos secos y el dulzor de la fruta en almíbar, creando una combinación de texturas espectacular que alegra cualquier mesa. Lo horneamos de manera tradicional para obtener un dulce casero altísimo, tierno y con una presentación vistosa que entra por los ojos desde el primer momento.
Ingredientes:
- 200 gr de azúcar
- 100 ml de aceite de girasol
- 120 gr de yogur natural
- 250 gr de harina de repostería
- 1 sobre de levadura química
- 100 gr de naranjas confitadas picadas
- 80 gr de pistachos pelados ligeramente picados
- Una pizca de sal
- Rodajas de naranja confitada entera
- unos pocos pistachos para decorar
Preparación
Comenzamos preparando el molde y los elementos que darán textura a la masa. Engrasamos un molde alargado tipo cake o uno redondo con un poco de mantequilla y espolvoreamos una fina capa de harina, sacudiendo el exceso. Picamos las naranjas confitadas en daditos pequeños y troceamos los pistachos pelados de forma grosera con el cuchillo para que se noten al morder.
Pasamos estos trozos por una cucharada de harina para evitar que se vayan al fondo del molde durante el horneado.
A continuación, cascamos los huevos en un bol grande, añadimos el azúcar y batimos enérgicamente con unas varillas eléctricas hasta que la mezcla blanquee, doble su volumen y quede bien espumosa.
Incorporamos el aceite de girasol y el yogur natural al bol, continuando con el batido a velocidad baja hasta que los líquidos queden completamente integrados en la crema de huevos.
En un recipiente aparte, mezclamos la harina de repostería con el sobre de levadura química y la pizca de sal. Tamizamos estos ingredientes secos con un colador directamente sobre el bol de los líquidos, integrándolos de forma suave con una espátula mediante movimientos envolventes de abajo hacia arriba para no perder el aire conseguido.
Cuando la masa sea homogénea, añadimos los dados de naranja confitada y los pistachos enharinados, repartiéndolos bien por toda la mezcla con la espátula.
Vertemos la masa en el molde preparado de manera uniforme. Llevamos al horno, precalentado a 180°C con calor arriba y abajo, y horneamos el bizcocho durante unos 40 o 45 minutos.
Evitamos abrir la puerta antes de tiempo y, cuando veamos la superficie dorada, pinchamos el centro con un palillo para comprobar que sale limpio y la masa está bien cocida.
Sacamos el molde del horno con cuidado, lo dejamos templar sobre una rejilla durante 10 minutos y luego desmoldamos el bizcocho por completo. Decoramos la parte superior colocando unas rodajas de naranja confitada entera y salpicando el resto de los pistachos picados antes de que se enfríe del todo.

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