Si buscas un postre que limpie el paladar y sorprenda por su sencillez, este Carpaccio es la respuesta. La clave está en el corte de la fruta y en ese contraste vibrante entre el dulce de la piña y la acidez de la lima. Un bocado ligero que entra por los ojos.
Ingredientes:
- 2 Limas (usaremos el zumo y la ralladura)
- 2 cucharadas de Azúcar glas o miel suave
- Unas hojas de menta o hierbabuena fresca
Preparación
Pelamos la piña retirando bien todos los "ojos" marrones de la corteza.
Con un cuchillo muy afilado o una mandolina, cortamos la piña en láminas lo más finas posible, casi transparentes.
Disponemos las láminas de piña en un plato llano o fuente grande, solapándolas ligeramente como si fueran escamas.
Rociamos toda la superficie con el zumo de las limas. Tamizamos un poco de azúcar glas por encima o dejamos caer unos hilos finos de miel.
Esparcimos la ralladura de lima (solo la parte verde) y las hojas de menta picadas o enteras.
Dejamos reposar 10 minutos en la nevera antes de servir para que la piña se impregne bien de los aromas.
Lo servimos acompañado de una bola de helado de coco o limón.

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