Este no es un postre rápido; es un ejercicio de paciencia y amor por la cocina tradicional. Para lograr esa textura mística, casi de crema de mantequilla, debemos seguir el método de la gran maestra asturiana paso a paso.
Ingredientes:
- 1.5 litros de leche entera
- 200 gr de azúcar
- 50 gr de mantequilla de buena calidad
- una rama de canela
- la corteza de un limón
- una pizca de sal
- un chorrito de anís.
Preparación
Comenzamos poniendo el arroz en una cacerola con un poco de agua fría y la sal.
Una vez que el agua se haya consumido por completo, empezamos a añadir la leche (previamente hervida con la canela y el limón) muy poco a poco.
El gran secreto es el movimiento, debemos remover con cuchara de madera de forma casi constante a fuego muy suave durante dos horas.
Solo cuando el grano esté prácticamente deshecho y el conjunto sea una crema espesa, incorporamos el azúcar y la mantequilla.
Tras unos minutos finales de cocción, añadimos el toque de anís.
Al servirlo, es imprescindible dejarlo enfriar en una fuente plana y terminar espolvoreando azúcar para quemarlo con hierro al rojo vivo, creando esa costra crujiente tan característica.
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