Las mejores cosas de la vida son los dulces

Los postres son frutas o platos dulces que se sirven después de las comidas. Para algunas personas la hora del postre forma parte del momento más atractivo de la comida, ya que suelen ser los platos más coloridos de la mesa. Además, son un acompañamiento en cualquier momento del día, son dulces y en algunos casos agridulces. Los postres han sido considerados el broche de oro de las comidas. Cuando éste es de excelente calidad, resalta la satisfacción de los alimentos anteriores.

En esta cocina, el postre no es el final, es el momento más esperado. Aquí encontrarás el secreto para endulzar cada día con amor y un toque de azúcar.


Huesos de santo de chocolate




 El intenso sabor del dulce de yema confitado combina magistralmente con la delicada textura del mazapán de almendra, ofreciendo un bocado tierno que se deshace en la boca. Una joya de nuestra repostería artesanal que destaca por su elegancia y mantiene intacto el sabor de los obradores de siempre en un formato perfecto para compartir.




Ingredientes:


Para el mazapán de chocolate


- 250 gr de almendras naturales
- 200 gr de azúcar
- 20 gr de cacao puro en polvo
- 100 ml de agua
- azúcar en polvo



Para el relleno de yema


- 4 yemas de huevo
- 100 gr de azúcar
- 3 cucharadas de agua



Para la cobertura


- 150 gr de azúcar glas
- 3 cucharadas de agua



Preparación


Para el mazapán de chocolate


Hervimos las almendras durante 3 minutos, las pelamos y las trituramos hasta que quede un grumo fino.


Echamos la almendra molida y el cacao puro a un bol grande y lo mezclamos.


A continuación, preparamos un almíbar ligero, para ello, hervimos el agua y el azúcar a fuego medio durante 5 minutos. Añadimos el almíbar al bol y mezclamos trabajando la masa durante varios minutos.


Espolvoreamos azúcar en polvo sobre la encimera y estiramos la masa con un rodillo, dejándola de un grosor de unos 2 o 3 mm y cortamos tiras de 6 cm de ancho.


Con una brocheta de madera haremos presión longitudinalmente sobre la superficie de cada una de las tiras para conseguir los surcos típicos de los huesos de santo y le damos la vuelta para que los surcos queden hacia abajo.


Hacemos los rollitos ayudándonos con el mango de una cuchara de madera. Colocamos los rollitos de pie sobre una bandeja y los dejamos reposar durante 3 – 4 horas para que se sequen.



Para el relleno de yema


Echamos en un bol las yemas, el azúcar y el agua. Mezclamos y lo llevamos al microondas durante 30 segundos. Sacamos del microondas y repetimos el proceso 4 veces más hasta que quede una crema densa y espesa.


Pasamos la crema de yema a una manga pastelera y la refrigeramos hasta el momento de consumir.



Para la cobertura:


Mezclamos el azúcar en polvo y el agua en un plato hondo hasta conseguir una pasta fluida.


Rellenamos los mazapanes de chocolate con la crema de yema y los pasamos por la cobertura dejando que escurran sobre una rejilla.


Reservamos durante 2 horas para que seque la cobertura.



🍫Tarta de Huesitos, con obleas y Nutella🍫


Esta tarta de obleas y crema de cacao, inspirada en las famosas chocolatinas, destaca como uno de los postres más sencillos, rápidos y resultones que se pueden preparar en casa. Su estructura de capas finas ofrece un contraste crujiente espectacular que fascina tanto a pequeños como a mayores, sin necesidad de encender el horno ni complicarse en la cocina. 





Ingredientes:


- 150 gr de chocolate negro 70% sin azúcar para cobertura
- 1 paquete grande de obleas redondas 
- 750 gr de crema de cacao y avellanas tipo Nutella o Nocilla
- 1 cucharada de aceite de girasol o mantequilla



Preparación



Colocamos el plato o la base definitiva donde vayamos a presentar la tarta. Disponemos una pequeña cucharada de crema de cacao en el centro y colocamos encima la primera oblea, presionando ligeramente para que quede bien fija y no se mueva durante el proceso. 


Con la ayuda de una espátula o un cuchillo de punta redonda, extendemos una capa fina y uniforme de crema de cacao sobre la superficie. Colocamos otra oblea encima, procurando que quede bien alineada, y volvemos a cubrir con crema. 


Repetimos este mismo procedimiento, alternando obleas y crema, hasta completar todo el paquete o alcanzar la altura deseada. A medida que la tarta gane consistencia, resultará mucho más sencillo extender el relleno sin riesgo de que las obleas se rompan.


Troceamos el chocolate negro y lo derretimos en el microondas en intervalos cortos de 30 segundos, removiendo entre cada uno para que no se queme, o bien al baño maría. 


Una vez fundido, añadimos una cucharada de aceite o de mantequilla y mezclamos enérgicamente hasta obtener una cobertura brillante, fluida y completamente lisa.


Vertemos el chocolate fundido sobre la parte superior de la tarta y lo extendemos con cuidado para cubrir toda la superficie y, si se prefiere, también los laterales. 

Introducimos la tarta en la nevera durante un mínimo de 2 horas antes de hincarle el diente. Este tiempo de reposo es fundamental para que la crema de cacao y la cobertura se solidifiquen, garantizando un corte limpio y firme.


Polos de cerezas



Al integrar por completo la fruta con el yogur antes de congelar, se consigue un helado suave que fusiona a la perfección la acidez natural de las cerezas frescas con la dulzura y untuosidad del lácteo. Una opción refrescante, limpia y facilísima de preparar, ideal para disfrutar de un capricho frutal impecable durante los meses de calor.




Ingredientes:


- 250 gr de cerezas
- 2 yogures griegos azucarados





Preparación



Lavamos las cerezas bajo el grifo, les retiramos el rabo y les sacamos el hueso con cuidado. Las colocamos en el vaso de la batidora o licuadora y las trituramos por completo hasta obtener un puré fino y homogéneo.


Añadimos los dos yogures griegos azucarados directamente al vaso de la batidora junto con el puré de cerezas. Batimos de nuevo durante unos segundos a velocidad media hasta que ambos elementos queden completamente integrados en una crema uniforme y de un solo color, sin franjas ni vetas.


Preparamos 4 moldes para polo y vertemos la mezcla de manera uniforme en cada uno de ellos. Introducimos los palos en el centro de los moldes para que queden bien sujetos. Llevamos la bandeja al congelador y los dejamos allí durante al menos 5 horas para que adquieran la firmeza necesaria antes de desmoldar.



Mug Cake de zanahoria y almendras crocanti



 El toque aromático de la canela se fusiona con la jugosidad que aporta la zanahoria rallada, logrando un bizcocho tierno y esponjoso en apenas unos minutos de reloj. Una alternativa facilísima, limpia y deliciosa para disfrutar del auténtico sabor del pastel de zanahoria tradicional sin necesidad de encender el horno.




Ingredientes:


- 2 cucharadas de aceite de oliva suave o aceite de girasol
- 2 cucharadas  de azúcar moreno
- 1 huevo grande 
- 1 cucharada  de leche
- 1/2 cucharadita de extracto de vainilla
- 4 cucharadas de harina con levadura
- 1 pizca de sal
- 1/4 cucharadita de canela en polvo
- 2 cucharadas  de zanahoria
- 1 cucharada  de almendra crocanti 



Preparación



En un bol amplio, vertemos el aceite de oliva suave junto con el azúcar moreno, el huevo, la leche y el extracto de vainilla. Mezclamos enérgicamente utilizando un tenedor o unas varillas pequeñas hasta conseguir que todos los ingredientes queden completamente integrados y el azúcar empiece a disolverse.


Añadimos al bol la harina con levadura, la pizca de sal y la canela en polvo. Batimos de nuevo de manera constante y poco a poco, asegurándonos de deshacer cualquier cúmulo de harina hasta obtener una masa fina, homogénea y libre de grumos.


Pelamos y rallamos la zanahoria de forma muy fina. La agregamos a la masa junto con las almendras crocanti o las nueces muy picadas. Mezclamos bien con una espátula para distribuir los ingredientes uniformemente. 


Vertemos la masa en dos tazas aptas para microondas, llenándolas únicamente hasta la mitad de su capacidad para evitar que se desborden al subir.


Introducimos las tazas en el microondas y las horneamos durante 1 minuto y 30 segundos a una potencia de 700 w. Una vez listos, los retiramos con cuidado para no quemarnos y dejamos que templen a temperatura ambiente.


 Se pueden servir acompañados de un copete de nata montada por encima.



Granizado de Coco, Piña y Fresas

 


Este granizado tropical de fresas, piña y coco traslada toda la frescura del Caribe directamente a la mesa con una combinación de sabores exótica y equilibrada. La untuosidad de la leche de coco envuelve perfectamente la acidez de la piña y el perfume de las fresas, logrando un contraste refrescante que estimula el paladar.






Ingredientes:


- 200 ml de leche de coco bien fría
- 200 gr de piña natural o congelada
- 150 gr de fresas frescas o congeladas
- 2 cucharadas de sirope de agave o miel 
- Rodajas de lima para decorar 



Preparación



Lavamos las fresas, les retiramos el tallo y las cortamos por la mitad. Pelamos la piña retirando bien la corteza y los ojos, y la cortamos en trozos pequeños para facilitar el proceso de batido. 


Para lograr una textura mucho más cremosa y helada desde el primer momento, podemos utilizar las frutas previamente congeladas.


Colocamos en el vaso de la batidora la leche de coco bien fría, los trozos de piña, las fresas y el sirope de agave o la miel si se prefiere un punto extra de dulzor. 


Es recomendable probar la mezcla antes de endulzar, ya que la fruta natural suele aportar suficiente azúcar por sí misma.


Batimos a velocidad alta hasta obtener una mezcla fría, espesa y completamente uniforme, asegurando que quede con cuerpo y una consistencia cremosa similar al granizado en lugar de un zumo líquido. Si se observa que la preparación queda demasiado densa, añadimos un chorrito extra de leche de coco.


Probamos el granizado y ajustamos el sabor según las preferencias; se puede añadir más leche de coco para potenciar el matiz tropical o unas gotas de zumo de lima si se prefiere un toque más ácido. 

Repartimos la preparación al momento en copas o vasos bien fríos, decoramos una rodaja de lima  y servimos de inmediato para disfrutar de su textura óptima.




Profiteroles rellenos de crema de queso y frambuesas



La delicadeza de la masa choux casera encuentra su pareja ideal en estos profiteroles rellenos de crema de queso y frambuesas. El contraste entre el toque ácido de las frutas frescas y la cremosidad dulce del queso crea un equilibrio perfecto en el paladar, mientras que los pistachos aportan un punto crujiente muy agradable. 



Ingredientes:


- 650 gr de pasta choux
- 1 yema de huevo
- 60 gr de azúcar glas
- 250 gr de queso blanco para untar
- 50 gr de mermelada de frambuesa
- 100 gr de frambuesas
- 2 cucharadas de pistachos picados



Preparación



Precalentamos el horno a 200 ºC con calor arriba y abajo. 


Introducimos la pasta choux en una manga pastelera equipada con una boquilla estriada. Formamos pequeños rosetones sobre una bandeja cubierta con papel de horno, dejando suficiente espacio entre ellos para que no se peguen al crecer. Pintamos la superficie de cada uno con la yema de huevo batida.


Horneamos los profiteroles durante 15 minutos a 200 ºC. Transcurrido ese tiempo, bajamos la temperatura del horno a 175 ºC y los dejamos cocinar durante 5 minutos más para que terminen de secarse bien por dentro y queden crujientes. 


Los sacamos del horno y dejamos que se enfríen completamente sobre una rejilla antes de manipularlos.


En un bol amplio, mezclamos el queso para untar con los 40 gr de azúcar glas utilizando unas varillas o una espátula hasta obtener una crema suave, sin grumos y bien integrada.


 Lavamos las frambuesas bajo un chorro suave de agua y las secamos con mucho cuidado usando papel de cocina para que no suelten exceso de humedad.


Abrimos cada una de las piezas por la mitad con cuidado, utilizando unas tijeras o un cuchillo pequeño de sierra. Rellenamos la base con una cantidad generosa de la crema de queso preparada y colocamos una frambuesa fresca en el centro de cada uno antes de volver a taparlos.


Templamos la mermelada ligeramente en el microondas o en un cazo pequeño para que quede más fluida y la repartimos con una cuchara por encima de las piezas rellenas.


 Espolvoreamos la superficie con los pistachos picados y un toque final de azúcar glas justo antes de servirlos.



Magdalenas vegetarianas



Estas magdalenas de avena y vainilla resultan una opción idónea para aportar un extra de energía y sabor a los desayunos familiares. El uso de la leche condensada les confiere una jugosidad excepcional y una miga densa pero tierna, que combina de maravilla con el toque rústico de los copos de avena tostados en la superficie. 




Ingredientes:


- 200 gr de Leche condensada 
- 2 huevos
- 75 ml de aceite de girasol
- 10 gr de levadura en polvo
- 150 gr de harina
- 1 cucharadita de extracto de vainilla
- 10 gr de copos de avena integrales




Preparación




Precalentamos el horno a 180ºC con calor arriba y abajo. En un bol amplio, batimos la leche condensada junto con los huevos, el aceite de girasol y el extracto de vainilla utilizando unas varillas eléctricas a velocidad media hasta lograr una mezcla uniforme y ligeramente espumosa.


 
Añadimos la harina y la levadura química previamente pasadas por un tamiz o colador fino para evitar que se formen grumos. Batimos de nuevo a velocidad baja, lo justo hasta que la harina se integre por completo y nos quede una masa fina, lisa y homogénea.


Colocamos las cápsulas de papel dentro de un molde rígido para magdalenas para que no pierdan la forma. Rellenamos cada una de las cápsulas hasta alcanzar las tres cuartas partes de su capacidad para dejar espacio para la subida. Repartimos los copos de avena por la superficie de cada una de ellas de manera uniforme.


Introducimos la bandeja en la zona central del horno y horneamos las magdalenas durante unos 18 o 20 minutos. Pasado este tiempo, comprobamos que estén bien cocidas introduciendo un palillo en el centro de una de ellas; si sale limpio, las retiramos del horno.


 Las dejamos templar unos minutos y luego las pasamos a una rejilla para que se enfríen por completo.