Las mejores cosas de la vida son los dulces

Los postres son frutas o platos dulces que se sirven después de las comidas. Para algunas personas la hora del postre forma parte del momento más atractivo de la comida, ya que suelen ser los platos más coloridos de la mesa. Además, son un acompañamiento en cualquier momento del día, son dulces y en algunos casos agridulces. Los postres han sido considerados el broche de oro de las comidas. Cuando éste es de excelente calidad, resalta la satisfacción de los alimentos anteriores.
En esta cocina, el postre no es el final, es el momento más esperado. Aquí encontrarás el secreto para endulzar cada día con amor y un toque de azúcar.

Muffins de arándanos y crumble crujiente



 

Muffins esponjosos y jugosos, repletos de arándanos, coronados con un crumble dorado y crujiente que aporta el contraste perfecto. Un clásico de pastelería casera con textura y sabor irresistible.






Ingredientes:


Para los muffins

- 250 gr de harina de trigo
- 150 gr de azúcar
- 2 huevos L
- 120 gr de leche
- 100 gr de mantequilla derretida 
- 8 gr de levadura en polvo
- 1 pizca de sal
- 5 gr de extracto de vainilla
- 200 gr de arándanos 


Para el crumble

- 80 gr de harina
- 50 gr de azúcar
- 50 gr de mantequilla fría
- 1 gr de canela



 Preparación


Mezclamos la harina, el azúcar y la canela. Añadimos la mantequilla fría en dados.

Desmenuzamos con los dedos hasta obtener una textura arenosa con pequeños grumos.  Guardamos en la nevera mientras hacemos la masa.


Batimos los huevos con el azúcar hasta que esté ligeramente espumoso. Añadimos la leche, la mantequilla derretida y la vainilla. Mezclamos bien.


Incorporamos poco a poco la harina, la levadura y la sal tamizadas. Mezclamos lo justo  sin sobre batir.


Añadimos los arándanos y los incorporamos con movimientos suaves.


Precalentamos el horno a 180°C.


Llenamos los moldes hasta ¾ de su capacidad. Repartimos el crumble generosamente por encima.


Horneamos unos 25 minutos. Estarán listos cuando estén dorados y al pinchar salga limpio.


Podemos espolvorear un poco de azúcar extra antes de hornear. Los dejamos enfriar encima de una rejilla.


Los servimos completamente fríos.



Bizcocho de chocolate con mermelada de frambuesa




Para este delicioso bizcocho primero preparamos una buttermilk con la leche y el limón, luego picamos las avellanas bien finitas para incorporarlas a la masa del bizcocho, que se prepara con la mantequilla, azúcar, harina, levadura y huevo.





Ingredientes:


- 110 gr de Mantequilla
- 220 gr de Azúcar Moreno
- 3 Huevos
- 130 gr de Avellanas peladas
- 280 gr de Harina
- 1 sobre de Levadura En Polvo
- 200 gr de Mermelada De Frambuesa
- 200 ml de Leche
- medio Limón




Para la cobertura

- 200 gr de Chocolate Negro fondant
- 200 gr de Nata Para Montar



Preparación




Dejamos 100 gramos de mantequilla a temperatura ambiente hasta que se ablande. Mientras, preparamos la buttermilk, para ello vertemos la leche en un plato hondo. Exprimimos el limón y filtramos el zumo resultante; lo añadimos a la leche y mezclamos.

Precalentamos el horno a 180º C. 

Eliminamos la pielecilla fina que recubre las avellanas, si es necesario; las tostamos en una sartén, sin añadir grasa, y las picamos finamente.


Colocamos el azúcar en un cuenco, con la mantequilla ablandada, y batimos con unas varillas eléctricas hasta que la mezcla esté cremosa y blanquecina. 

Cascamos los huevos y los agrégamos de uno en uno; no añadimos el siguiente hasta que al anterior esté totalmente integrado. Incorporamos 260 gr de harina tamizada con la levadura, 100 gr de avellanas y la buttermilk, y seguimos batiendo.

Engrasamos un molde de plumcake con la mantequilla que queda y lo espolvoreamos con la harina restante. Vertemos la masa anterior y horneamos unos 45 minutos.

Espera a que el bizcocho se temple, unos 15 minutos,  lo desmoldamos sobre una rejilla y dejamos que se enfríe completamente. Una vez frio, lo córtamos en tres rectángulos del mismo grosor. Cubrimos dos con la mermelada y colocamos encima el último bizcocho.

Llevamos la nata a ebullición y retiramos del fuego. Añadimos el chocolate troceado y removemos hasta fundirlo. 

Dejamos templar esta crema y cubrimos con ella el bizcocho. Decoramos con el resto de las avellanas.

Dejamos enfriar completamente antes de servirlo.



Bollitos nube de chocolate en air fryer



 

Elaborados con merengue, chocolate blanco y chispas de chocolate negro, estos bocaditos quedan tan blanditos y suaves que al ponerlos en la boca parecen una nube.




Ingredientes:



- 3 claras de huevo
- chocolate blanco al gusto
- Un puñado de pepitas de chocolate negro




Preparación



Rallamos el chocolate blanco con un rallador. Colocamos las claras de huevo en un cuenco y  las montamos a punto de nieve con unas varillas.


Cuando las claras estén bien firmes, agregamos el chocolate blanco y las pepitas de chocolate negro. Mezclamos todo con movimientos envolventes, ayudándote con una espátula.

Cogemos porciones de masa con la misma espátula y forma montoncitos sobre un molde de papel desechable. Los introducimos en la freidora de aire y los cocinamos a 180° C durante 12 minutos o hasta que estén bien doraditos.

Dejamos enfriar antes de servirlos.


🍫Rosquillas de Cacao y Avellana🍫

 

La máxima expresión del cacao en una masa frita, rosquillas de chocolate intenso con el toque crujiente y aromático de la avellana tostada. El capricho definitivo para los amantes del chocolate.






Ingredientes:


- 450 gr de harina
- 50 gr de cacao puro en polvo 
- 100 gr de azúcar glas 
- 2 huevos
- 80 ml de leche 
- 50 gr de mantequilla  en pomada.
- 1 sobre de levadura.
- 50 gr de avellanas tostadas muy picadas (casi polvo) mezcladas con la harina.



Preparación



En un bol grande, tamizamos los 450 gr de harina, los 50 gr de cacao puro y el sobre de levadura. Añadimos los 50 gr de avellana tostada muy picada (casi como una harina gruesa) y la pizca de sal. Mezclamos bien la avellana con la harina evita que se formen grupos de grasa.


En otro recipiente, batimos los 2 huevos con los 100 g de azúcar glas hasta que la mezcla esté blanquecina y espumosa. Añadimos los 50 gr de mantequilla pomada  y los 80 ml de leche. Mezclamos hasta que la mantequilla esté totalmente integrada.


Vamos incorporando los ingredientes secos a los húmedos poco a poco. Empezamos con una espátula y terminamos trabajando con las manos sobre la encimera. Debemos obtener una masa oscura, brillante y elástica.


Dejamos descansar la masa tapada con un paño unos  30 minutos. Al llevar cacao y avellana, la masa necesita asentarse para que los sabores se potencien y sea más fácil de bolear.


Formamos las rosquillas haciendo bolitas del tamaño de una nuez y abriendo el centro con el dedo. Las freímos en aceite de girasol a temperatura media.


Al ser oscuras por el cacao, cuesta más ver si se queman, así que mantenemos el fuego controlado para que se hagan bien por dentro sin chamuscarse por fuera.


Al sacarlas, podemos pasarlas por azúcar normal, pero para que sean inolvidables de verdad, dejamos que se enfríen un poco y sumergimos solo la mitad en un glaseado de chocolate negro derretido y espolvoreamos un poco más de avellana picada por encima.



Tarta San Marcos de nata, trufa y yema versión fácil




Aunque parezca una tarta muy laboriosa, en la receta de hoy, hemos partido de un bizcocho ya elaborado para acortar el tiempo. El único secreto es mezclar la yema, la nata y la trufa entre las capas finas de un bizcocho tipo genovés.



Ingredientes:


- 1 bizcocho
- 2 cucharadas de azúcar moreno



Para el almíbar

- 100 gr de azúcar glas
- ½ vaso de brandy
- 1 vaso de agua



Para el relleno

- 400 ml de nata para montar
- 2 cucharadas de cacao
- 30 gr de azúcar



Para la cobertura de yema

- 150 gr de azúcar
- 4 yemas de huevo
- 1 cucharada de harina de maíz
- 50 ml de agua




Preparación



Calentamos el vaso de agua con el azúcar y, cuando hierva, añadimos el brandy y cocemos unos minutos para que reduzca. Dejamos enfriar.

Cortamos la plancha de bizcocho en tres partes iguales y las empapamos con la ayuda de un pincel con el almíbar preparado.

Montamos con unas varillas la nata con el azúcar y la dividimos en dos partes. Mezclamos una de las partes de nata montada con el cacao y la guardamos en frío.

Hervimos el agua con el azúcar 5 minutos; cuando esté, apartamos del fuego. Mezclamos las yemas con la maicena, las unimos con el almíbar y cocemos hasta que espese, a fuego medio y removiendo sin parar. Dejamos enfriar y vamos removiendo de vez en cuando.


Disponemos una de las láminas de bizcocho que hemos cortado y la untamos con la trufa. Cubrimos esta con otro bizcocho y le añadimos la nata.


Terminamos el pastel con la última capa de bizcocho y extendemos por encima la yema preparada, de manera uniforme.


Espolvoreamos con azúcar moreno y  lo quemamos con un soplete de cocina o una pala especial para quemar azúcar.


Reservamos la tarta en la nevera hasta el momento de servir.


Milhojas de manzana y helado de vainilla casero




Capas crujientes y doradas que envuelven una suave manzana caramelizada, combinadas con la cremosidad irresistible de un helado de vainilla hecho en casa. Un postre elegante, equilibrado y lleno de contrastes que conquista desde el primer bocado.




Ingredientes:


- 2 hojas de pasta filo
- Mantequilla
- 3 manzanas Grammy Smith
- 500 ml de nata para montar
- 250 ml de leche
- 150 gr de granola
- 200 gr de azúcar
- 8 gr de Maicena
- 3 yemas de huevo
- Azúcar glas
- 2 vainas de vainilla
- Pasas al ron


Preparación



Abrimos por la mitad una vaina de vainilla. Calentamos 200 ml de leche con 150 gr de azúcar, 250 ml de nata y echamos la vainilla abierta. Cuando rompa a hervir, retiramos del fuego.


Disolvemos la maicena en el resto de la leche y la mezclamos con las yemas ligeramente batidas. Añadimos poco a poco la preparación caliente, previamente colada, sin dejar de batir.


Llevamos la mezcla al fuego muy suave y removemos constantemente hasta que espese como unas natillas. Retiramos y dejamos templar. Cuando esté tibia, incorporamos la nata restante.


Preparamos el helado en la heladera o lo congelamos removiendo cada 30 minutos para evitar que cristalice. 

Precalentamos el horno a 180º C.


Pelamos las manzanas, las descorazonamos y las cortamos en rodajas gruesas. En una sartén, derretimos una cucharada de mantequilla, añadimos el azúcar restante y una vaina de vainilla. Incorporamos las manzanas y las caramelizamos unos 5 minutos. Deben quedar doradas, pero firmes.


Pincelamos una hoja de pasta filo con mantequilla fundida, colocamos la otra encima y cortamos en doce cuadrados. Los hornéamos  durante 5 minutos, hasta que estén dorados y crujientes. Los vigilamos bien, ya que pasta la filo no perdona.


En cada plato colocamos una porción de helado, un cuadrado de pasta filo, unas rodajas de manzana y otro cuadrado encima. 

Espolvoreamos con azúcar glas y completa con pasas al ron y un poco de granola para añadir textura.

Torrijas de croissant caramelizadas con fruta




El croissant ya es bastante goloso, así que no hace falta demasiado azúcar, pero un toque caramelizado es el complemento perfecto, y la fruta refresca el conjunto.





Ingredientes:



- 4 Croissant del día anterior
- 4 Huevos
- 240 ml de Nata líquida para cocinar 
- 800 ml de Leche
- 40 gr de Azúcar avainillado
- Sal una pizca
- Canela molida una pizca
- Aceite de oliva
- 1 cucharada de Mantequilla sin sal 
- Azúcar para caramelizar
- Fresa
- Plátano




Preparación



Cortamos por la mitad los croissants con mucho cuidado, usando un buen cuchillo de sierra de panadería. Sacudimos el exceso de migas que pueda soltar.


 En un plato hondo o en una fuente, batimos el huevo con la nata, la leche, el azúcar avainillado, la sal y la canela. Calentamos un poco en el microondas si estuviera muy fría la mezcla. 


Sumergimos los croissants y dejamos que se empapen bien por ambos lados unos minutos.


Calentamos un fondo de aceite en una sartén mediana. Escurrimos con suavidad las dos mitades de los croissants y freímos por ambos lados hasta que estén doradas al gusto.


 Dejamos sobre papel de cocina para que absorba el exceso de aceite y pintamos con la mantequilla por fuera, dejando que se derrita con su propio calor.

Añadimos azúcar en las mitades internas y caramelizamos con un soplete, con el gratinador del horno o a la plancha. 

Servimos con las fresas y el plátano cortados en rodajas finas y añadimos miel al gusto antes de servir.