Las mejores cosas de la vida son los dulces

Los postres son frutas o platos dulces que se sirven después de las comidas. Para algunas personas la hora del postre forma parte del momento más atractivo de la comida, ya que suelen ser los platos más coloridos de la mesa. Además, son un acompañamiento en cualquier momento del día, son dulces y en algunos casos agridulces. Los postres han sido considerados el broche de oro de las comidas. Cuando éste es de excelente calidad, resalta la satisfacción de los alimentos anteriores.

En esta cocina, el postre no es el final, es el momento más esperado. Aquí encontrarás el secreto para endulzar cada día con amor y un toque de azúcar.


Polos de crema de cacahuete con mermelada de fresa


 Estos polos de mantequilla de cacahuete y fresa son una opción refrescante y deliciosa para disfrutar en los días más calurosos. La cremosidad de la mantequilla de cacahuete se combina a la perfección con el toque afrutado de la mermelada de fresa, creando un contraste de sabores irresistible. Una receta sencilla, sin complicaciones y perfecta para compartir en familia.




Ingredientes:


- 100 gr de mantequilla de cacahuete
- 50 gr de mermelada de fresa
- 2 yogures naturales
- 2 cucharadas de azúcar glas



Preparación



En un bol, mezclamos la mantequilla de cacahuete, los yogures naturales y el azúcar glas.


Batimos con una batidora a velocidad media hasta obtener una mezcla suave, cremosa y completamente homogénea.


Rellenamos los moldes para polos hasta aproximadamente la mitad de su capacidad con esta preparación.


Añadimos dos cucharaditas de mermelada de fresa en el centro de cada molde.


Terminamos de rellenar los moldes con el resto de la mezcla de mantequilla de cacahuete y yogur, procurando dejar un pequeño espacio en la parte superior para facilitar la congelación.


Colocamos los palitos y cerramos los moldes.


Llevamos los polos al congelador durante un mínimo de 6 horas, o hasta que estén completamente congelados.


Desmoldamos los polos con cuidado. Si fuera necesario, sumergimos los moldes unos segundos en agua templada para facilitar la extracción.


Granizado de té verde con melocotón



Si buscas una bebida refrescante, original y con un toque diferente, este granizado de té verde con melocotón es una excelente elección. La suavidad del té verde se combina con el dulzor natural del melocotón para crear una bebida ligera, aromática y perfecta para disfrutar en los días más calurosos o como un saludable tentempié a cualquier hora.






Ingredientes:



- 1 taza de té verde frío 
- 1 melocotón maduro, pelado y troceado
- Miel al gusto
- Hielo



Preparación



Preparamos el té verde con antelación y lo dejamos enfriar completamente.

Pelamos el melocotón y lo cortamos en trozos.

Colocamos en el vaso de la batidora el té verde frío, el melocotón, la miel y una buena cantidad de hielo.

Trituramos todos los ingredientes hasta obtener una textura de granizado fina y uniforme.

Probamos el dulzor y, si lo consideramos necesario, añadimos un poco más de miel y volvemos a mezclar.

Servimos inmediatamente en vasos altos y, si lo deseamos, decoramos con unas rodajas de melocotón o unas hojas de menta para darle un toque aún más refrescante.

Mug cake de chocolate y vainilla


El Mug cake de chocolate y vainilla es el postre perfecto para quienes buscan un capricho dulce listo en pocos minutos. Esponjoso, delicioso y preparado directamente en una taza, combina el intenso sabor del chocolate con la suavidad de la vainilla, convirtiéndose en una opción ideal para disfrutar en cualquier momento del día.



Ingredientes:


- 30 gr de mantequilla
- 3 onzas de chocolate negro
-  1 huevo
-  30 gr de azúcar
- 40 gr de harina
- 1/2 cucharadita de esencia vainilla,
- 1 cucharada de nata líquida
-  1/2 cucharada de levadura Royal 
-  granillo crocanti de almendra para decorar



Preparación


Fundimos la mantequilla en la taza, metiéndola unos 30 segundos al microondas. Hacemos la misma operación con el chocolate, poniéndolo en uno de los cuencos y fundiéndolo en dos o tres tandas de 30 segundos de microondas.


En el otro cuenco, vamos mezclando el azúcar con el huevo, batimos bien, añadimos la nata líquida, mezclamos, seguimos con la harina y la levadura y finalmente la mantequilla, removiendo hasta que obtenemos una masa homogénea.


Pasamos un tercio de esa masa al cuenco del chocolate y mezclamos bien. En el otro cuenco que tiene los dos tercios de masa añadimos la esencia de vainilla. Después, tomamos una cucharada sopera de la masa de vainilla y la ponemos en la taza o mugo y seguimos con otra de la masa de chocolate y las vamos alternando, cucharada a cucharada hasta acabar con las dos masas.


Removemos con una cuchara ligeramente para formar una especie de veteado y añadimos el crocanti de almendra, espolvoreando en la parte superior. Horneamos en el microondas a 800W durante 1 minuto y 45 segundos.


Dejamos enfriar unos minutos antes de servirlo.



Blinis de chocolate con yogur griego



Los blinis de chocolate con yogur griego son una opción deliciosa para disfrutar de un desayuno, una merienda o un Bruch especial. Su textura esponjosa, el intenso sabor del cacao y la cremosidad del yogur griego, crean una combinación equilibrada e irresistible que encantará a toda la familia.



Ingredientes:


- 125 gr de harina de trigo
- 2 huevos
- 150 gr de azúcar
- 40 gr de cacao en polvo
- 200 ml de leche
- Mantequilla para engrasar la sartén




Preparación



En un bol amplio, mezclamos la harina con el azúcar. Añadimos la leche fría poco a poco, removiendo para evitar que se formen grumos.


Incorporamos el cacao en polvo y los huevos. Batimos hasta obtener una masa lisa, homogénea y sin grumos.


Cubrimos el bol con film transparente o un paño limpio y dejamos reposar la masa en la nevera durante 30 minutos. Este reposo ayudará a que los blinis tengan una textura más tierna.


Calentamos una sartén antiadherente a fuego medio y engrasamos ligeramente la superficie con un poco de mantequilla.


Vertemos un cucharón de masa en el centro de la sartén y dejamos que se extienda ligeramente. Cocinamos durante unos 3 minutos, o hasta que comiencen a aparecer pequeñas burbujas en la superficie.


Damos la vuelta al blini con ayuda de una espátula y cocinamos otros 3 minutos, hasta que esté hecho por ambos lados.


Repetimos el proceso con el resto de la masa, engrasando ligeramente la sartén cuando sea necesario.




🍫Buñuelos de chocolate rellenos de crema de chocolate🍫


Si os apasiona el chocolate, estos buñuelos rellenos de crema de chocolate os conquistarán desde el primer bocado. Con un exterior dorado y esponjoso y un interior cremoso e irresistible, son un dulce perfecto para disfrutar en una merienda, una celebración o simplemente para darse un capricho.




Ingredientes:


- 180 gr de harina de trigo 
- 20 gr de cacao en polvo sin azúcar
- 6 gr de levadura en polvo
- 25 gr de mantequilla
- 2 huevos M
- 100 ml de agua
- 75 ml leche entera
- 20 gr de azúcar
- Una pizca de sal
- La ralladura de una naranja
- Aceite suave para freír 
- Azúcar glas para decorar



Para el relleno

- 100 ml nata para montar
- 200 gr de chocolate al gusto




Preparación




En un bol tamizamos la harina con la levadura y reservamos.


Ponemos un cazo al fuego con el agua, la leche, la mantequilla, la sal y la ralladura de naranja. Calentamos hasta que llegue a hervir y retiramos del fuego. Reservamos hasta que se temple ligeramente. Añadimos los huevos a la mezcla y removemos bien hasta que queden integrados en la masa.

Incorporamos la harina con la levadura y el cacao en polvo. Con unas varillas mezclamos bien hasta que nos quede una crema homogénea y espesa.

En una cazuela ancha y alta, calentamos abundante aceite suave para freír. Cuando esté caliente vamos añadiendo pequeñas porciones de la masa de buñuelos con la ayuda de dos cucharas.


Freímos durante unos minutos y retiramos colocando los buñuelos sobre un papel absorbente. Los reservamos mientras preparamos el relleno de chocolate.


Para hacer la crema de chocolate calentamos la nata en una cazuela hasta que llegue a hervir. Retiramos del fuego y añadimos el chocolate troceado. Con unas varillas vamos removiendo hasta que el chocolate se haya disuelto gracias al calor residual de la nata. Dejamos que la crema se enfríe antes de rellenar los buñuelos.


Ponemos la crema de chocolate en una manga pastelera y haciendo una pequeña incisión con la punta de un cuchillo en cada buñuelo. Introducimos una porción de crema de chocolate, no mucha, que sino se saldrá del buñuelo.


Por último añadimos un poco de azúcar glas por encima.



Magdalenas de leche condensada y almendras



Estas magdalenas de leche condensada destacan por su miga tierna, su delicioso sabor y su irresistible costra de azúcar. Coronadas con almendras, son perfectas para acompañar el desayuno, la merienda o un café en cualquier momento del día. Una receta sencilla que siempre conquista por su esponjosidad y su toque casero.




Ingredientes:



- 370 gr de leche condensada 
- 3 huevos
- 1 medida del bote de leche condensada llena de harina de trigo
- 1/4 de la misma medida de aceite de girasol
- 1 sobre de levadura en polvo para hornear
- Azúcar para espolvorear
- 20 gr de almendras laminadas



Preparación



Precalentamos el horno a 180º C, con calor arriba y abajo. Mientras tanto, colocamos las cápsulas de papel en un molde para magdalenas, lo que ayudará a que mantengan su forma durante el horneado.


En un bol amplio, batimos la leche condensada junto con los huevos hasta obtener una mezcla homogénea y ligeramente espumosa.


Incorporamos el aceite de girasol y continuamos batiendo hasta que todos los ingredientes queden perfectamente integrados.


Tamizamos la harina junto con la levadura química y las añadimos poco a poco a la mezcla anterior. Mezclamos suavemente hasta conseguir una masa lisa, sin grumos y de textura uniforme. Es importante no batir en exceso para que las magdalenas queden más esponjosas.


Repartimos la masa en las cápsulas, llenándolas aproximadamente hasta tres cuartas partes de su capacidad.


Espolvoreamos la superficie de cada magdalena con un poco de azúcar y repartimos las almendras en palitos por encima. Durante el horneado, el azúcar formará una deliciosa costra crujiente.


Horneamos entre 20 y 25 minutos, o hasta que las magdalenas estén doradas y, al pincharlas con un palillo, este salga limpio.


Retiramos las magdalenas del horno y las dejamos reposar unos minutos dentro del molde.


 Después, las pasamos a una rejilla para que se enfríen completamente y conserven una textura esponjosa.



Pastel de leche griego



La galatopita, o pastel de leche griego, es un postre tradicional de la gastronomía griega que destaca por su textura suave y cremosa y su delicado aroma a vainilla y canela. Elaborado con ingredientes sencillos, es una receta casera perfecta para disfrutar en cualquier ocasión y descubrir uno de los dulces más emblemáticos de Grecia




Ingredientes:



- 6 huevos
- 300 gr de azúcar
- 150 gr de sémola fina
- 250 gr de mantequilla
- 1 cucharada de cáscara rallada de limón
- 1 cucharada de cáscara rallada de naranja
- 1 l de leche entera
- 10 láminas de pasta filo
- 1 vaso de agua
- 1 cucharada de zumo de limón
- 5 cucharadas de azúcar
- 1 cucharada de canela en polvo





Preparación



Ponemos en un cazo el agua, los 250 gr de azúcar, la piel de limón, la cucharadita de zumo de limón y la canela en rama. Llevamos a ebullición, bajamos el fuego y cocemos 5 minutos, lo justo para que el azúcar se disuelva y el almíbar quede ligero. 


Retiramos del fuego, quitamos la piel y la canela si queremos, y dejamos enfriar por completo.


En una cazuela amplia calentamos la leche con la ralladura de limón y la ralladura de naranja hasta que esté bien caliente, pero sin dejar que hierva con fuerza.


En un cuenco grande batimos los huevos con los 300 gr de azúcar hasta obtener una mezcla más pálida y ligeramente espumosa. Añadimos la sémola fina y mezclamos bien hasta que no queden grumos.


Vertemos poco a poco parte de la leche caliente sobre la mezcla de huevos, sin dejar de batir, para que se temple sin cuajarse. Después devolvemos todo a la cazuela.

Ponemos la cazuela a fuego medio-bajo y removemos constantemente con varillas hasta que la mezcla espese. Debe quedar como unas natillas muy densas o una crema pastelera ligera, con cuerpo pero todavía fluida. Retiramos del fuego e incorporamos 30 o 40 gr de la mantequilla. Mezclamos bien.


Tapamos la crema con film a piel o removemos de vez en cuando para evitar costra. Mientras pierde algo de calor, precalentamos el horno a 180º C, con calor arriba y abajo.


 Derretimos el resto de la mantequilla. Engrasamos un molde. Colocamos 5 hojas de pasta filo en la base, una a una, pincelando cada capa con mantequilla. Dejamos que sobresalgan ligeramente por los bordes.


Vertemos la crema templada sobre la base y la igualamos con una espátula. Doblamos hacia dentro los bordes de filo que sobresalen.


Cerramos el pastel. Cubrimos con las 5 hojas restantes, también pinceladas con mantequilla una a una. Ajustamos la superficie con suavidad para que no queden bolsas grandes de aire y marcamos con un cuchillo afilado la capa superior en rombos o cuadrados, sin llegar del todo al fondo.


Llevamos el molde a la parte media del horno y horneamos entre 35 y 40 minutos, hasta que la superficie esté bien dorada y crujiente.


Bañamos con el almíbar. Sacamos el pastel del horno y, todavía bien caliente, vertemos por encima el almíbar ya frío, poco a poco, repartido por toda la superficie y aprovechando los cortes marcados.


Dejamos enfriar y reposar al menos  3 horas antes de cortar del todo y servir. 


Terminamos con un poco de canela molida por encima solo si nos gusta ese acabado.