Las mejores cosas de la vida son los dulces

Los postres son frutas o platos dulces que se sirven después de las comidas. Para algunas personas la hora del postre forma parte del momento más atractivo de la comida, ya que suelen ser los platos más coloridos de la mesa. Además, son un acompañamiento en cualquier momento del día, son dulces y en algunos casos agridulces. Los postres han sido considerados el broche de oro de las comidas. Cuando éste es de excelente calidad, resalta la satisfacción de los alimentos anteriores.

En esta cocina, el postre no es el final, es el momento más esperado. Aquí encontrarás el secreto para endulzar cada día con amor y un toque de azúcar.


Sopaipas


Las sopaipas son un dulce tradicional de la gastronomía andaluza, elaborado con una masa sencilla que, tras freírse, queda crujiente por fuera y tierna por dentro. Espolvoreadas con azúcar y canela o acompañadas de miel, son perfectas para disfrutar en el desayuno, la merienda o como postre casero, evocando el sabor de las recetas de toda la vida.





Ingredientes:


- 300 gr de harina de trigo
- Agua
- 10 gr de levadura química en polvo
- 1 pizca de sal
- Aceite de oliva para freír
- Azúcar
- Canela en polvo
- Miel




Preparación



Calentamos el agua con una pizca de sal hasta que esté caliente, sin que llegue a hervir, y retiramos el cazo del fuego.


Añadimos la levadura y removemos hasta que se disuelva.


Incorporamos la harina poco a poco mientras mezclamos hasta formar una masa.


Pasamos la masa a una superficie ligeramente enharinada y amasamos hasta obtener una textura lisa y homogénea.


Colocamos la masa en un bol, la cubrimos con un paño limpio o film transparente y la dejamos reposar durante 2 horas a temperatura ambiente.


Extendemos la masa con un rodillo hasta conseguir un grosor de unos pocos milímetros y la cortamos en cuadrados o con la forma que prefiramos.


Calentamos abundante aceite de oliva en una sartén y freímos las sopaipas por tandas hasta que estén doradas por ambos lados.


Las retiramos y las dejamos escurrir sobre papel de cocina para eliminar el exceso de aceite.


Mezclamos azúcar con canela y espolvoreamos las sopaipas cuando aún estén templadas. Si lo deseamos, añadimos un hilo de miel antes de servir.




Magdalenas caseras de aceite con mandarina



Estas magdalenas de mandarina son esponjosas, aromáticas y muy jugosas gracias al puré elaborado con la fruta fresca. Su intenso sabor cítrico y su delicada miga las convierten en una opción ideal para el desayuno, la merienda o para acompañar un café. Además, la decoración con tiras de piel de mandarina y azúcar glas les aporta un acabado tan bonito como delicioso.




Ingredientes:

- 300 gr de harina de trigo
- 4 mandarinas
- 12 gr de levadura en polvo
- 2 huevos
-100 gr de azúcar
- 125 ml de aceite de oliva suave
- 1 pizca de sal
- Azúcar glas para decorar



Preparación


Lavamos muy bien una de las mandarinas. Pelamos únicamente la parte naranja de la piel y la cortamos en tiras muy finas. Reservamos para la decoración.


Pelamos las cuatro mandarinas, retirando las posibles semillas, y trituramos la pulpa durante un par de minutos hasta obtener un puré fino.


Precalentamos el horno a 200ºC.


Tamizamos la harina junto con la levadura química en un bol.


En otro recipiente batimos los huevos con el azúcar hasta que la mezcla blanquee y aumente notablemente de volumen.


Añadimos el aceite de oliva poco a poco sin dejar de batir hasta que quede completamente integrado.


Incorporamos el puré de mandarina y mezclamos nuevamente.


Agregamos los ingredientes líquidos al bol de la harina junto con la pizca de sal y mezclamos suavemente hasta obtener una masa lisa y homogénea, sin trabajarla en exceso.


Preparamos cápsulas rectangulares de papel de horno doblando los laterales para darles la forma característica, o utilizamos moldes para magdalenas si lo preferimos.


Repartimos la masa llenando cada cápsula hasta tres cuartas partes de su capacidad.


Horneamos durante unos 25 minutos, o hasta que las magdalenas estén doradas y al pincharlas con un palillo este salga limpio.


Las retiramos del horno y las dejamos enfriar completamente sobre una rejilla.


Decoramos con las tiras de piel de mandarina reservadas y espolvoreamos con azúcar glas antes de servir.



Flanecitos cremosos de chocolate con bizcocho y kiwi


Este flan de chocolate con base de bizcocho es un postre cremoso, elegante y muy fácil de preparar. La combinación de un suave flan de chocolate con una base esponjosa de bizcocho y una cobertura de nata montada lo convierte en una opción perfecta para celebraciones o para sorprender a la familia con un postre especial. El toque de kiwi aporta frescura y un bonito contraste de color.





Ingredientes:

- 1 litro de leche
- 6 huevos
- 200 gr de azúcar
- 200 ml de nata para montar
- 100 gr de chocolate negro
- 1 kiwi
- 1 plancha de bizcocho



Preparación


Colocamos la plancha de bizcocho en la base de un molde rectangular.

Troceamos el chocolate negro y lo ponemos en un cazo junto con la leche. Calentamos a fuego medio, removiendo continuamente hasta que el chocolate se funda por completo y quede una mezcla homogénea.

En un bol batimos los huevos junto con 150 gr de azúcar hasta que estén bien integrados. Sin dejar de remover, incorporamos poco a poco la leche con el chocolate fundido.
Vertemos la mezcla sobre la plancha de bizcocho.

Colocamos el molde dentro de una bandeja con agua caliente y horneamos al baño maría, con el horno previamente precalentado a 180º C, durante aproximadamente 1 hora o hasta que el flan esté cuajado.

Retiramos del horno, dejamos enfriar a temperatura ambiente y refrigeramos durante al menos 12 horas para que adquiera la textura perfecta
.

Montamos la nata con los 50 g de azúcar restantes hasta obtener una crema firme.
Extendemos la nata montada sobre la superficie del flan.

Pelamos el kiwi, lo cortamos en rodajas y decoramos el postre antes de servir.





Hojaldre con crema de vainilla casera


 El milhojas de crema de vainilla es un clásico de la repostería que combina el crujiente del hojaldre caramelizado con una crema suave, ligera y aromatizada con vainilla natural. Es un postre elegante, perfecto para celebraciones o para disfrutar con un buen café, y aunque requiere varios pasos, el resultado merece la pena.






Ingredientes:

- 1 lámina de hojaldre refrigerado
- 3 hojas de gelatina
-120 ml de nata líquida
- 4 yemas de huevo
- 1 vaina de vainilla
- 60 gr de azúcar
- 10 gr de harina de maíz
- 100 ml de nata para montar muy fría
- Azúcar glas para decorar
- Unas hojas de menta 




Preparación





Batimos las yemas de huevo con 50 gr de azúcar y la harina de maíz hasta obtener una mezcla homogénea.

Abrimos la vaina de vainilla a lo largo y extraemos las semillas. Ponemos las semillas y la vaina en un cazo junto con la nata líquida y dos cucharadas de agua. Calentamos hasta que comience a hervir.

Retiramos la vaina de vainilla y vertemos poco a poco la nata caliente sobre la mitad de la mezcla de yemas, removiendo continuamente. Incorporamos esta mezcla al resto de las yemas y mezclamos bien.

Ponemos de nuevo la preparación al fuego suave y cocinamos sin dejar de remover hasta que espese.

Mientras tanto, hidratamos las hojas de gelatina en agua fría durante unos minutos. Las escurrimos bien y las añadimos a la crema caliente, removiendo hasta que se disuelvan completamente. Dejamos enfriar.

Montamos la nata para montar, bien fría, junto con el azúcar restante. Cuando la crema esté fría, incorporamos la nata montada con movimientos envolventes. Pasamos la crema a una manga pastelera.

Precalentamos el horno a 180º C.

Colocamos la lámina de hojaldre sobre una bandeja de horno, la pinchamos varias veces con un tenedor y la cubrimos con papel de horno. Colocamos otra bandeja encima para evitar que suba demasiado y horneamos durante 35 minutos.

Dejamos enfriar el hojaldre y lo cortamos en tres rectángulos del mismo tamaño. Espolvoreamos cada uno con azúcar glas y los horneamos 5 minutos más a 220 ºC para caramelizar ligeramente la superficie. Dejamos enfriar por completo.

Cubrimos dos de las placas de hojaldre con la crema de vainilla y las apilamos cuidadosamente. Terminamos colocando la tercera placa encima, espolvoreamos con azúcar glas y decoramos, si lo deseamos, con unas hojas de menta.



Galletas de natillas y canela


Las galletas de natillas y canela son una auténtica delicia para disfrutar en cualquier momento del día. Quedan tiernas por dentro, ligeramente crujientes por fuera y con un delicioso aroma a canela que las hace irresistibles. Gracias a las natillas, la masa adquiere una textura muy suave y un sabor delicado que las convierte en unas galletas perfectas para acompañar un café, un vaso de leche o un chocolate caliente.




Ingredientes:


- 225 gr de harina de trigo común
- 25 gr de maicena
- 100 gr de azúcar
- 45 gr de mantequilla a temperatura ambiente
- 1 cucharadita de levadura en polvo
- 1 huevo mediano
- 1 pizca de sal
- 100 gr de natillas tipo Danet
- 1 o 2 cucharaditas de canela en polvo
- Azúcar moreno para espolvorear



Preparación



Sacamos la mantequilla, el huevo y las natillas de la nevera unos 20 minutos antes de comenzar para que estén a temperatura ambiente.


En un bol amplio batimos la mantequilla junto con el azúcar hasta obtener una mezcla cremosa. Incorporamos el huevo ligeramente batido y continuamos mezclando hasta que quede completamente integrado.


Añadimos las natillas y la canela en polvo, removiendo bien para conseguir una mezcla homogénea.


Tamizamos la harina junto con la maicena, la levadura química y la sal. Incorporamos poco a poco los ingredientes secos a la mezcla anterior y mezclamos con una espátula hasta obtener una masa uniforme.


Envolvemos la masa en film transparente y la dejamos reposar en la nevera entre 40 y 50 minutos.


Precalentamos el horno a 180° C con calor arriba y abajo y forramos una bandeja con papel de horno.


Vamos formando pequeñas bolas de masa, las colocamos sobre la bandeja dejando separación entre ellas, las aplastamos ligeramente con la palma de la mano y espolvoreamos la superficie con un poco de azúcar moreno.


Horneamos durante 20-25 minutos, hasta que las galletas estén ligeramente doradas.


Sacamos la bandeja del horno y dejamos reposar las galletas durante 10 minutos antes de trasladarlas a una rejilla para que terminen de enfriarse por completo.



Crema de vainilla con naranja y pan de jengibre


Servida en copas individuales, esta crema de vainilla se convierte en un postre perfecto para cualquier época del año. La combinación de cítricos, vainilla y pan de jengibre consigue un equilibrio de sabores que gusta desde la primera cucharada.






Ingredientes:


- 300 ml de leche
- 1 huevo
- 4 cucharadas de azúcar
- 1 vaina de vainilla
- 1 cucharadita de maicena
- 1 trozo de pan de jengibre
- 1 naranja
- Unas hojas de menta fresca




Preparación




Batimos el huevo junto con la maicena hasta obtener una mezcla completamente homogénea y sin grumos.

Abrimos la vaina de vainilla a lo largo y raspamos las semillas. Ponemos en un cazo la leche, el azúcar, las semillas y la propia vaina de vainilla. Calentamos a fuego medio hasta que comience a hervir y retiramos la vaina.

Incorporamos poco a poco la mezcla de huevo sin dejar de remover. Cocinamos a fuego suave, removiendo continuamente, hasta que la crema espese y tenga una textura lisa.

Retiramos del fuego y dejamos enfriar por completo. Si lo preferimos, podemos refrigerarla para servirla bien fría.

Mientras tanto, pelamos la naranja eliminando toda la parte blanca y separamos los gajos con ayuda de un cuchillo bien afilado, retirando las membranas.

Repartimos la crema de vainilla en cuencos o copas. Añadimos los gajos de naranja y desmenuzamos o cortamos en pequeños trozos el pan de jengibre.

Terminamos decorando con unas hojas de menta fresca y servimos inmediatamente o bien frío.



Cupcakes de Baileys y café

 



Unos cupcakes esponjosos y aromáticos que combinan el intenso sabor del café con el toque suave y cremoso del Baileys. Coronados con una deliciosa crema de queso y Baileys, son perfectos para una celebración, una merienda especial o para sorprender a quienes disfrutan de los postres con un punto diferente.




Ingredientes:


Para los cupcakes

- 150 gr de mantequilla sin sal a temperatura ambiente
- 150 gr de azúcar
- 2 huevos
- 150 gr de harina de repostería
- 1 sobre de levadura en polvo
- 1 pizca de sal
- 1 cucharadita de café soluble
- 3 cucharaditas de Baileys
- 1 cucharadita de extracto de vainilla



Para la crema de queso y Baileys

- 100 gr de mantequilla sin sal a temperatura ambiente
- 150 gr de azúcar glas
- 200 gr de queso crema
- 2 cucharaditas de Baileys



Preparación


Precalentamos el horno a 180º C. Colocamos las cápsulas de papel dentro de un molde para cupcakes.


Tamizamos la harina junto con la levadura y la sal, y reservamos.


Batimos la mantequilla hasta que quede cremosa. Añadimos el azúcar y continuamos batiendo hasta obtener una mezcla suave y esponjosa.


Incorporamos los huevos, uno a uno, batiendo bien después de cada adición.


Disolvemos el café soluble en una pequeña cantidad de agua templada. Añadimos el Baileys y el extracto de vainilla, mezclando bien.


Agregamos la mitad de la mezcla de harina a la masa y mezclamos con movimientos suaves. Incorporamos la mezcla de café y Baileys y removemos hasta integrarla. Terminamos añadiendo el resto de la harina y mezclamos solo hasta obtener una masa homogénea.


Repartimos la masa en las cápsulas, llenándolas hasta tres cuartas partes de su capacidad.


Horneamos durante 15-20 minutos, o hasta que al pinchar con un palillo este salga limpio.


Sacamos del horno y dejamos enfriar unos minutos en el molde antes de pasarlos a una rejilla para que se enfríen completamente.


Mientras tanto preparamos la crema. Batimos la mantequilla hasta que esté cremosa y ligeramente más clara de color. Incorporamos el azúcar glas poco a poco hasta que quede completamente integrado.


Añadimos el queso crema bien frío y batimos lo justo para conseguir una crema lisa. Incorporamos el Baileys y mezclamos nuevamente. Guardamos la crema en la nevera unos minutos para que adquiera más consistencia.


Cuando los cupcakes estén completamente fríos, introducimos la crema en una manga pastelera con una boquilla de estrella (como la 1M) y decoramos al gusto. Terminamos colocando unas gotas de chocolate fundido sobre cada cupcake.