Las mejores cosas de la vida son los dulces

Los postres son frutas o platos dulces que se sirven después de las comidas. Para algunas personas la hora del postre forma parte del momento más atractivo de la comida, ya que suelen ser los platos más coloridos de la mesa. Además, son un acompañamiento en cualquier momento del día, son dulces y en algunos casos agridulces. Los postres han sido considerados el broche de oro de las comidas. Cuando éste es de excelente calidad, resalta la satisfacción de los alimentos anteriores.
En esta cocina, el postre no es el final, es el momento más esperado. Aquí encontrarás el secreto para endulzar cada día con amor y un toque de azúcar.

Buñuelos de Queso y Miel

 


Hoy os traigo una receta que es pura magia en el paladar. Estos buñuelos combinan la cremosidad y el punto salado de un buen queso con el dulzor floral de la miel de milflores. Son ideales para quienes buscan un postre con personalidad, que no empalague y que sorprenda en cada bocado.




Ingredientes:


- 200 gr de queso crema (tipo Philadelphia)
- 150 gr de harina de repostería
- 2 huevos L
- 100 ml de leche
- 1 cucharadita de levadura en polvo
- una pizca de sal
- 2 cucharadas de miel de buena calidad y un chorrito extra para decorar al servir.
- Aceite de girasol.



Preparación




En un bol grande, batimos el queso a temperatura ambiente con la miel y los huevos hasta que no queden grumos y la mezcla esté bien ligada.


Añadimos la leche y batimos suavemente. A continuación, tamizamos la harina con la levadura y la pizca de sal sobre la mezcla anterior. Removemos con una espátula hasta obtener una masa espesa y homogénea.


 Dejamos que la masa asiente unos 15 minutos en la nevera. Esto ayudará a que los sabores se integren y la masa coja cuerpo para la fritura.


Calentamos abundante aceite. Con ayuda de dos cucharas de postre, vamos formando bolitas de masa y las échamos al aceite caliente (no demasiado, para que se hagan por dentro sin quemarse por fuera).


Dejamos que se inflen y se doren por todos lados. Al llevar queso, cogerán un color tostado precioso muy rápido.


Escurrimos sobre papel de cocina. 


Los servimos aún tibios con un hilo generoso de miel por encima.



☕ Café carajillo ☕

 

El carajillo es una bebida que mezcla dos elementos el café caliente y una bebida alcohólica normalmente brandi. Puede hacerse con brandi que es lo más habitual, pero también la puedes encontrar realizados con ron probablemente el licor utilizado en origen, whisky, o incluso orujo. Se sirve flambeado y en vaso pequeño.








Ingredientes:



- Café
- Agua
- Licor a elegir
- Azúcar al gusto



Preparación


Lo primero de todo es hacer café con cualquiera de las cafeteras que tengamos en casa.

Una vez tenemos listo el café, servimos un café corto en un vaso de cristal.

A continuación, añadimos el licor que más nos guste, así como la cantidad podrá variar según si gusta más o menos cargado, es decir, que tenga más sabor a licor o este pase más desapercibido.

Algunos de los licores más usados para hacer carajillo son: brandy o coñac, whisky, anís, aguardiente u orujo, ron, baileys, licor de hierbas, etc.

También se puede añadir azúcar a gusto del consumidor.


Magdalenas de Plátano y Nueces

 



No hay mejor forma de aprovechar esos plátanos que se van quedando maduros en el frutero que convertirlos en unas magdalenas espectaculares.




Ingredientes:


- 2 plátanos grandes muy maduros
- 80 gr de nueces peladas y picadas
- 3 huevos tamaño L
- 120 ml de aceite de girasol
- 50 ml de leche entera
- 250 gr de harina de repostería
- 150 gr de azúcar
- 1 sobre de levadura
- una pizca de sal
- media cucharadita de canela en polvo





Preparación 



En un plato hondo, machacamos los plátanos con un tenedor hasta convertirlos en un puré fino. No importa si quedan algunos trozos pequeños, le darán jugosidad extra.


 En un bol grande, batimos los huevos con el azúcar con unas varillas eléctricas hasta que blanqueen y doblen su volumen. Esto es clave para que las magdalenas salgan aireadas.


Añadimos el aceite poco a poco en forma de hilo mientras seguimos batiendo. Incorporamos después la leche y, finalmente, el puré de plátano. Mezclamos bien hasta que esté integrado.


Sobre la mezcla húmeda, tamizamos la harina, la levadura, la sal y la canela. Mezclamos con una espátula haciendo movimientos envolventes, solo lo justo hasta que no veas grumos de harina. No batas en exceso o la masa quedará dura.


Incorporamos las nueces picadas (reservamos unas pocas para decorar por encima) y mezclamos suavemente.


Dejamos reposar la masa en la nevera al menos 30 minutos. El contraste de frío de la masa con el calor del horno hará que suban mucho más y formen el copete.


Precalentamos el horno a 200° C. 


Rellenamos los moldes de papel hasta 3/4 de su capacidad. Ponemos unas nueces encima y un poquito de azúcar. Bajamos el horno a 180° C y horneamos durante unos 20 minutos o hasta que al pinchar con un palillo salga limpio.

 Dejamos enfriar sobre una rejilla para que el papel no se humedezca por abajo


Corbatas de Unquera

 


Viajamos directos a Cantabria para preparar uno de sus dulces más emblemáticos. Estas "corbatas" no son solo un bocado crujiente y delicioso, sino un ejemplo de cómo con un buen hojaldre y una glasa real perfecta se puede conseguir un dulce de alta pastelería en casa.




Ingredientes:




- 2 láminas de hojaldre de mantequilla de buena calidad rectangulares y muy frías.
- 60 gr de granillo de almendra cruda.



Glasa Real

- 1 clara de huevo (preferiblemente pasteurizada)
- 200 gr de azúcar glas 
- unas gotas de zumo de limón.



Preparación



Precalentamos el horno a 200° C con calor arriba y abajo. 

En un bol, batimos la clara de huevo con las gotas de limón. Vamos añadiendo el azúcar glas poco a poco mientras batimos con unas varillas hasta obtener una crema blanca, muy densa y brillante. Debe tener una consistencia que no chorree fácilmente. Reservamos.

Estiramos las láminas de hojaldre directamente sobre el papel de hornear. Con un cortapastas o un cuchillo muy afilado, cortamos rectángulos de unos 12 cm de largo por 4 cm de ancho. Es vital que el hojaldre esté muy frío para que no pierda la forma.

 Cogemos cada rectángulo por los extremos y le damos un giro de 180° en el centro, como si estuviéramos retorciendo un papel de caramelo. Presionamos ligeramente el cruce central para que no se deshaga al hornear.

 Con ayuda de una cucharilla o un pincel, cubrimos generosamente  toda la superficie si te gustan muy dulces con la glasa real que preparamos. No escatimamos, esa capa es la que le da el toque crujiente especial.

 Repartimos las almendras laminadas sobre la glasa fresca para que se queden bien pegadas.

 Introducimos en el horno durante unos 15 minutos. Veremos cómo el hojaldre sube y las capas se separan, mientras la glasa se seca y adquiere un tono ligeramente marfil.

Sacamos del horno y dejamos enfriar totalmente sobre una rejilla. Este paso es crucial para que el hojaldre termine de endurecer y quede bien crujiente.

Una vez fríos servimos.

 

Helado de yogur con frutos del bosque

 



No hay nada como un helado casero para alegrar el día, y este de yogur con frutos del bosque es, sin duda, uno de mis favoritos. Es la combinación perfecta, la suavidad y el toque saludable del yogur griego unida a la explosión de sabor de los frutos rojos.





Ingredientes:



- 500 gr de yogur griego natural.
- 200 ml de nata para montar.
- 100 gr de azúcar glas o miel al gusto.
- 150 gr de frutos del bosque frescos o congelados.



Preparación



En un cazo pequeño, ponemos los frutos del bosque con una cucharada de azúcar y un chorrito de limón. Calentamos a fuego medio durante unos 8 minutos hasta que suelten su jugo y espesen un poco (como una mermelada ligera). Retiramos del fuego y dejamos que se enfríe completamente. Esto evita que la fruta suelte agua dentro del helado y cree cristales de hielo.


En un bol bien frío, montamos la nata, que debe estar muy fría, recién sacada de la nevera hasta que esté firme pero sin pasarnos para que no se haga mantequilla. En otro bol aparte, batimos el yogur griego con el azúcar glas hasta que esté suave y sin grumos.


Añadimos la nata montada al bol del yogur poco a poco. Lo hacemos con una espátula y con movimientos envolventes de abajo hacia arriba para que no se baje el aire de la nata. Queremos que quede como una nube.


Vertemos la mezcla en el molde que vayas a usar. Ahora, echamos por encima la salsa de frutos del bosque que preparamos al principio. Con un cuchillo o una cuchara, hacemos dibujos en zigzag para que la fruta se mezcle creando vetas de color, pero sin integrarse del todo. 


Si tienes heladera: Mantén la mezcla en la nevera 2 horas y luego pásala a la máquina unos 20-30 minutos.

Si no tienes heladera: Metemos el molde al congelador. Para que quede profesional, lo sacamos cada 45 minutos (al menos 3 veces) y lo removemos enérgicamente con un tenedor para romper los cristales de hielo.


Carpaccio de Piña y Lima

 


Si buscas un postre que limpie el paladar y sorprenda por su sencillez, este Carpaccio es la respuesta. La clave está en el corte de la fruta y en ese contraste vibrante entre el dulce de la piña y la acidez de la lima. Un bocado ligero que entra por los ojos.




Ingredientes:



- 1 Piña natural.
- 2 Limas (usaremos el zumo y la ralladura)
- 2 cucharadas de Azúcar glas o miel suave
- Unas hojas de menta o hierbabuena fresca
- Una bola de helado de coco o limón



Preparación



Pelamos la piña retirando bien todos los "ojos" marrones de la corteza.


Con un cuchillo muy afilado o una mandolina, cortamos la piña en láminas lo más finas posible, casi transparentes.


Disponemos las láminas de piña en un plato llano o fuente grande, solapándolas ligeramente como si fueran escamas.


Rociamos toda la superficie con el zumo de las limas.  Tamizamos un poco de azúcar glas por encima o dejamos caer unos hilos finos de miel.


Esparcimos la ralladura de lima (solo la parte verde) y las hojas de menta picadas o enteras. 


Dejamos reposar 10 minutos en la nevera antes de servir para que la piña se impregne bien de los aromas.


Lo servimos acompañado de una bola de helado de coco o limón.



🍫 Bombones rellenos de chocolate blanco 🍫



Hacer bombones en casa es mucho más sencillo de lo que parece y el resultado es pura pastelería fina. Hoy preparamos una cobertura crujiente de chocolate negro que esconde un corazón suave chocolate blanco.





Ingredientes:



- 250 gr de chocolate negro (mínimo 70% cacao) para fundir.


Para el relleno de chocolate blanco

- 100 gr de chocolate blanco troceado.
- 40 ml de nata para montar 
- 10 gr de mantequilla.
- Unas gotas de esencia de vainilla.




Preparación



 Calentamos la nata en un cazo hasta que empiece a hervir. Retiramos del fuego y la vértemos sobre el chocolate blanco troceado. Dejamos reposar un minuto y removemos suavemente con una espátula hasta que la mezcla sea homogénea y brillante. Añadimos la mantequilla y la vainilla, mezclamos bien y deja que temple (podemos pasarlo a una manga pastelera para que sea más fácil rellenar luego).

Troceamos el chocolate negro y lo fundimos al baño maría o en el microondas (en tandas de 30 segundos para que no se queme). Nos debe quedar fluido y sin grumos.

Rellenamos los huecos de un molde para bombones (preferiblemente de silicona) con el chocolate negro fundido. Damos unos golpecitos al molde contra la mesa para eliminar burbujas. 

Le damos la vuelta al molde sobre un papel de horno para que caiga el exceso; solo queremos que las paredes queden cubiertas. Llevamos a la nevera 15 minutos.

Sacamos el molde de la nevera. Rellenamos cada hueco con la ganache de chocolate blanco que ya estará templada. Dejamos siempre unos 2 milímetros libres hasta el borde para poder sellarlos después.

 Cubrimos los huecos con el resto del chocolate negro fundido de la cobertura. Pasamos una espátula limpia por encima para retirar el exceso y que la base quede bien lisa.

 Dejamos reposar en la nevera al menos 3 horas (mejor si es de un día para otro). 

Para desmoldarlos, presionamos con cuidado cada hueco y veremos cómo salen brillantes y perfectos.