Cremoso, afrutado e irresistible, este helado combina la intensidad ligeramente ácida de los arándanos con la suavidad y el dulzor del chocolate blanco. Una receta perfecta para los amantes de los postres caseros, ideal para refrescar los días de calor con un contraste de sabores elegante y delicioso.
Ingredientes:
- 1 huevo
- 60 gr de azúcar blanca
- 125 ml de nata para montar bien fría
- zumo de limón
- sal
- 100 gr de chocolate blanco
Preparación
Ponemos en la batidora los arándanos junto con 20 gr de azúcar y el zumo de limón. Trituramos bien y dejamos reposar en la nevera esta mezcla como mínimo 2 horas.
En un bol, ponemos el huevo junto con el resto del azúcar y la sal, batimos hasta que aumente de volumen y haya blanqueado la mezcla.
Por otro lado, vertemos la leche en un cazo y la ponemos a fuego medio hasta que rompa a hervir, vertemos la mezcla del huevo y vamos removiendo durante unos minutos, hasta que espese ligeramente. Apagamos el fuego y dejamos enfriar por completo.
Juntamos las dos mezclas, vertemos la de arándanos en el cazo y removemos hasta conseguir una crema homogénea.
Montamos la nata y la vamos añadiendo poco a poco a la mezcla anterior, integrándola suavemente.
Por último, vertemos la mezcla en la heladera y dejamos que trabaje nos 30 minutos aproximadamente o el tiempo que nos indique el fabricante. Si no tenemos heladera, volcamos en un recipiente para congelar, introducimos en el congelador y lo dejamos 4-5 horas removiendo para que no se formen cristales de hielo.
Cuando el helado esté listo, lo ponemos en un molde y lo guardamos en el congelador, como mínimo, 4 horas. Aunque lo mejor es que se conserve en él toda la noche.
Derretimos el chocolate blanco al baño María un rato antes de servirlo, dejando que repose y que pierda temperatura unos minutos, para que no se nos derrita el helado y lo rociamos por encima.
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