Las mejores cosas de la vida son los dulces

Los postres son frutas o platos dulces que se sirven después de las comidas. Para algunas personas la hora del postre forma parte del momento más atractivo de la comida, ya que suelen ser los platos más coloridos de la mesa. Además, son un acompañamiento en cualquier momento del día, son dulces y en algunos casos agridulces. Los postres han sido considerados el broche de oro de las comidas. Cuando éste es de excelente calidad, resalta la satisfacción de los alimentos anteriores.

En esta cocina, el postre no es el final, es el momento más esperado. Aquí encontrarás el secreto para endulzar cada día con amor y un toque de azúcar.


Tortitas de café



Las tortitas de café son una alternativa original a las tortitas tradicionales, perfectas para disfrutar de un desayuno o una merienda diferente. El café instantáneo aporta un aroma intenso que combina muy bien con la suavidad de la masa y el toque dulce del azúcar. Son fáciles de preparar y quedan tiernas por dentro y ligeramente doradas por fuera. Podemos acompañarlas con un poco de nata montada, chocolate fundido o fruta fresca.




Ingredientes:


- 1 huevo a temperatura ambiente
- 250 ml de leche a temperatura ambiente
- 30 gr de mantequilla derretida, más un poco para la sartén
- 180 gr de harina
- 1 cucharada de levadura química
- 1 cucharada de café instantáneo
- 2 cucharadas de azúcar
- Media cucharadita de sal



Preparación



En un recipiente mediano batimos el huevo con la leche y la mantequilla derretida hasta que los ingredientes estén bien integrados. Reservamos.


En un bol amplio tamizamos la harina junto con la levadura química. Añadimos el café instantáneo, el azúcar y la sal, y mezclamos.


Hacemos un hueco en el centro de los ingredientes secos y vertemos poco a poco la mezcla de huevo y leche, removiendo hasta obtener una masa homogénea y sin grumos. Dejamos reposar durante unos 10 minutos.


Calentamos una sartén antiadherente a fuego medio y la engrasamos ligeramente con mantequilla. Vertemos una pequeña cantidad de masa y dejamos que se extienda formando una tortita.


Cuando aparezcan pequeñas burbujas en la superficie y los bordes comiencen a cuajarse, le damos la vuelta con una espátula. Cocinamos por el otro lado hasta que esté dorada y bien hecha por dentro.


Repetimos el proceso con el resto de la masa, engrasando la sartén cuando sea necesario.


Servimos las tortitas de café recién hechas y, si lo deseamos, las acompañamos con nuestros ingredientes favoritos.

Mermelada casera de granada

 


La mermelada de granada es una forma deliciosa de aprovechar esta fruta de temporada y disfrutar de su sabor dulce con un ligero toque ácido. Tiene un bonito color rojizo y una textura suave, ideal para acompañar tostadas, yogures, quesos suaves o rellenar tartas y otros dulces caseros.






Ingredientes:


- 4 granadas grandes (unos 800 gr)
- 300 gr de azúcar
- El zumo de medio limón
- 100 ml de agua




Preparación



Desgranamos las granadas y recogemos todos los granos en un bol. Para facilitar la tarea, podemos cortar las frutas por la mitad y golpear suavemente la parte exterior con una cuchara de madera, sujetándolas boca abajo sobre el recipiente.


Trituramos los granos con una batidora y pasamos el puré por un colador fino para separar el zumo de las pepitas.


Vertemos el zumo obtenido en una cazuela y añadimos el azúcar, el zumo de limón y el agua. Mezclamos y cocinamos a fuego medio durante unos 35-40 minutos, removiendo de vez en cuando para evitar que se pegue.


Cuando la mezcla haya espesado, comprobamos la consistencia poniendo una pequeña cantidad en un plato frío. Si al pasar el dedo se forma un surco que se mantiene, la mermelada está lista.


Retiramos del fuego y dejamos templar. La repartimos en tarros limpios y esterilizados, siguiendo un procedimiento de conservación seguro. Para guardarla durante más tiempo a temperatura ambiente, es necesario utilizar un método de envasado y tratamiento térmico adecuado; de lo contrario, la conservamos en la nevera.



Madeleines de miel, naranja y lavanda




Estas madeleines de miel, naranja y lavanda tienen una textura tierna y esponjosa, con un delicado aroma floral que combina a la perfección con los cítricos y el dulzor de la miel. Son ideales para acompañar un café o un té y dar un toque diferente a la repostería casera.



Ingredientes:


- 70 gr de mantequilla
- 1 cucharada de flores de lavanda comestibles
- 100 gr de harina de repostería
- 1 pizca de sal
- 1/2 cucharadita de levadura química
- 70 gr de azúcar
- Ralladura de media naranja
- 30 ml de miel
- 2 huevos



Preparación



Derretimos la mantequilla y añadimos las flores de lavanda. Dejamos reposar unos minutos para que la mantequilla se impregne de su aroma.


Mientras tanto, tamizamos la harina con la sal y la levadura química.


Batimos los huevos con el azúcar y la ralladura de naranja durante unos tres minutos, hasta obtener una mezcla espesa y esponjosa. Incorporamos la miel y batimos un poco más.


Colamos la mantequilla para retirar las flores de lavanda y la añadimos a la mezcla, batiendo suavemente. Incorporamos los ingredientes secos y una pequeña parte de las flores reservadas, mezclando con movimientos envolventes hasta conseguir una masa homogénea.


Cubrimos la masa con film transparente y la dejamos reposar en la nevera durante al menos dos horas.


Precalentamos el horno a 200° C y engrasamos un molde para madeleines. Repartimos la masa en los huecos, sin llenarlos hasta el borde, y horneamos durante 12-14 minutos, hasta que estén doradas.


Retiramos las madeleines del molde y las dejamos enfriar sobre una rejilla antes de servir.



Pastelitos de hojaldre relleno de crema franchipana con frambuesas




Estos pastelitos de hojaldre combinan una base crujiente con una crema de almendras suave y delicada, coronada con frambuesas frescas que aportan un toque afrutado y ligeramente ácido. Un dulce vistoso y delicioso, ideal para una merienda especial o para poner el broche final a una comida.




Ingredientes:


- 2 láminas de hojaldre rectangular
- 50 gr de azúcar
- 30 gr de mantequilla
- 35 gr de almendras crudas molidas
- 25 gr de harina
- 250 ml de leche
- 2 yemas de huevo
- 200 gr de frambuesas




Preparación




Batimos las yemas con el azúcar hasta que la mezcla esté espumosa. Añadimos la leche, la harina tamizada, las almendras molidas y la mantequilla cortada en trocitos.


Ponemos la mezcla a fuego suave y cocinamos durante unos cinco minutos, removiendo continuamente, hasta que la crema espese. La cubrimos con film transparente en contacto con la superficie y dejamos que se enfríe.


Precalentamos el horno a 200° C.


Extendemos las láminas de hojaldre y cortamos círculos de unos 12 cm de diámetro. Los colocamos en moldes para tartaletas, ajustándolos bien a la base y a las paredes, y retiramos la masa sobrante. Pinchamos el fondo con un tenedor.


Cortamos el papel que envuelve el hojaldre en cuadrados y colocamos uno sobre cada base. Añadimos legumbres secas para hacer peso y horneamos durante unos 10 minutos.


Retiramos el papel y las legumbres. Si el hojaldre ha subido, volvemos a pincharlo con un tenedor y horneamos unos ocho minutos más, hasta que esté dorado. Sacamos las bases del horno y las dejamos enfriar.


Repartimos la crema de almendras entre los pastelitos y colocamos las frambuesas por encima. Servimos una vez que estén completamente fríos.



Pudin de kiwi y bizcochos de soletilla



Este pudin de kiwi y bizcochos de soletilla es un postre casero, suave y delicado, con una textura cremosa y el toque fresco de la fruta. El caramelo aporta un contraste delicioso y los bizcochos ayudan a conseguir un pudin consistente, perfecto para preparar con antelación y servir bien frío después de una comida.





Ingredientes:


- 3 kiwis maduros
- 24 bizcochos de soletilla
- 500 ml de leche
- 4 huevos
- 100 gr de azúcar
- 1 rama de canela
- 1 trozo de piel de naranja
- 1 trozo de piel de limón
- Caramelo líquido



Preparación



Precalentamos el horno a 180 °C.


Ponemos la leche en un cazo junto con la rama de canela y las pieles de naranja y limón. Calentamos hasta que esté a punto de hervir, retiramos del fuego y dejamos infusionar unos minutos. Colamos la leche y dejamos que se temple.


Pelamos los kiwis y los cortamos en rodajas finas.


En un bol, batimos los huevos con el azúcar. Añadimos la leche templada poco a poco, removiendo hasta integrar todos los ingredientes.


Cubrimos el fondo de un molde para pudin con caramelo líquido. Colocamos una capa de bizcochos de soletilla y repartimos algunas rodajas de kiwi por encima. Vertemos parte de la mezcla de leche y huevos para que los bizcochos se empapen. Repetimos las capas hasta terminar los ingredientes, acabando con la mezcla líquida.


Colocamos el molde dentro de una fuente con agua caliente para cocinar el pudin al baño maría. Horneamos durante unos 45-55 minutos, hasta que esté cuajado. Para comprobarlo, pinchamos el centro con un palillo: debe salir limpio.


Retiramos el molde del horno y dejamos que el pudin se enfríe. Después lo guardamos en la nevera durante varias horas, preferiblemente hasta el día siguiente.


Desmoldamos con cuidado sobre una fuente y servimos bien frío.



Galletas rellenas de higos secos y miel



Estas galletas rellenas de higos secos y miel combinan una masa delicada con un interior dulce y afrutado. La canela y la vainilla aportan un aroma delicioso, mientras que el relleno de higos les da un toque tradicional que las hace perfectas para acompañar un café o disfrutar en cualquier momento del día.




Ingredientes:


Para la masa

- 125 gr de mantequilla sin sal
- 110 gr de azúcar glas
- 1 huevo
- 350 gr de harina de repostería
- 1 pizca de sal
- 1/2 cucharadita de canela en polvo
- 1 cucharada de azúcar avainillado




Para el relleno


- 300 gr de higos secos
- 1 cucharada de miel
- 1 huevo para pintar
- Azúcar glas para espolvorear




Preparación



Dejamos la mantequilla a temperatura ambiente hasta que esté blanda. La batimos con el azúcar glas, el azúcar avainillado y la canela hasta conseguir una mezcla cremosa.


Añadimos el huevo y mezclamos bien. Tamizamos la harina con la sal y la incorporamos poco a poco, hasta obtener una masa homogénea que se despegue de las paredes del bol. La envolvemos y la dejamos reposar en la nevera durante 15-20 minutos como mínimo.


Mientras tanto, retiramos los rabitos de los higos secos, los troceamos y los trituramos con la miel hasta obtener una pasta.


Precalentamos el horno a 180° C y cubrimos una bandeja con papel de horno.


Dividimos la masa en porciones. Sobre una hoja de papel de horno, estiramos cada porción formando un rectángulo. Repartimos parte de la pasta de higos por el centro, dejando libres los bordes. Pintamos uno de los extremos con huevo batido y doblamos la masa sobre el relleno para cerrar el rollo.


Le damos la vuelta para dejar la unión debajo, pintamos la superficie con huevo batido y marcamos unas líneas con la parte trasera de un tenedor. Cortamos el rollo en porciones del tamaño deseado y las colocamos en la bandeja.


Repetimos el proceso con el resto de la masa y del relleno. Horneamos durante unos 15 minutos, hasta que las galletas estén ligeramente doradas.


Las dejamos enfriar sobre una rejilla y, una vez frías, espolvoreamos con azúcar glas.



Copas de kiwi con mascarpone




Estas copas de kiwi con mascarpone combinan la cremosidad del queso con la frescura y el ligero toque ácido de los kiwis verdes y amarillos. Un postre rápido, vistoso y muy fácil de preparar, con capas de fruta y crema que quedan perfectas en vasitos individuales.




Ingredientes:


- 2 kiwis verdes
- 2 kiwis amarillos
- 1 limón
- 200 gr de queso mascarpone
- 100 gr de yogur cremoso
- 1 cucharada de azúcar o 2 cucharadas de miel
- Fideos de chocolate para decorar (opcional)
- Hojas de menta para decorar (opcional)




Preparación




Pelamos los kiwis verdes, los troceamos y los trituramos con el zumo de medio limón. Hacemos lo mismo con los kiwis amarillos, reservando un poco de fruta para decorar si lo deseamos.


En un bol, mezclamos el yogur con el azúcar o la miel. Añadimos el mascarpone y batimos con unas varillas hasta obtener una crema suave y homogénea.


Montamos las copas poniendo una capa de crema de mascarpone, otra de kiwi verde, una segunda capa de crema y terminamos con el kiwi amarillo.


Reservamos las copas en la nevera hasta el momento de servir. Podemos decorarlas con unos fideos de chocolate, una hoja de menta o unas rodajas de kiwi.