La tarta de horchata es un postre fresco, suave y muy cremoso que captura todo el sabor de la tradicional bebida valenciana. Con una textura delicada y un ligero aroma a canela y limón, resulta ideal para disfrutar durante los meses de verano. Además, es una receta muy sencilla de preparar, ya que no necesita horno y podemos elaborarla con antelación para servirla bien fría.
Ingredientes:
Para la base
- 80 gr de mantequilla derretida
Para el relleno
- 250 ml de nata para montar
- 200 gr de queso crema
- 100 gr de azúcar
- 2 sobres de cuajada
- 1 cucharadita de canela molida
- Ralladura de medio limón
Para decorar
- Canela en rama
- Unas hojas de menta fresca
Preparación
Trituramos las galletas hasta obtener un polvo fino y las mezclamos con la mantequilla derretida.
Cubrimos la base de un molde desmontable de unos 22 centímetros con la mezcla de galleta, presionando bien para compactarla. Reservamos en el frigorífico mientras preparamos el relleno.
Separamos un vaso de horchata y disolvemos en él los dos sobres de cuajada, removiendo hasta que no queden grumos.
Vertemos el resto de la horchata en un cazo junto con el azúcar, el queso crema, la nata, la canela y la ralladura de limón si decidimos utilizarla.
Batimos la mezcla hasta que el queso crema quede completamente integrado y calentamos a fuego medio sin dejar de remover.
Cuando esté caliente, incorporamos la horchata con la cuajada disuelta y continuamos removiendo hasta que la mezcla llegue casi a hervir y espese ligeramente.
Retiramos del fuego y vertemos con cuidado sobre la base de galleta.
Dejamos templar unos minutos y llevamos al frigorífico durante al menos 6 horas, aunque lo ideal es dejarla reposar toda la noche.
Antes de servir, espolvoreamos con un poco de canela molida y decoramos con una rama de canela y unas hojas de menta si lo deseamos.

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