Capas crujientes y doradas que envuelven una suave manzana caramelizada, combinadas con la cremosidad irresistible de un helado de vainilla hecho en casa. Un postre elegante, equilibrado y lleno de contrastes que conquista desde el primer bocado.
Ingredientes:
- 2 hojas de pasta filo
- Mantequilla
- 3 manzanas Grammy Smith
- 500 ml de nata para montar
- 250 ml de leche
- 150 gr de granola
- 200 gr de azúcar
- 8 gr de Maicena
- 3 yemas de huevo
- Azúcar glas
- 2 vainas de vainilla
- Pasas al ron
Preparación
Abrimos por la mitad una vaina de vainilla. Calentamos 200 ml de leche con 150 gr de azúcar, 250 ml de nata y echamos la vainilla abierta. Cuando rompa a hervir, retiramos del fuego.
Disolvemos la maicena en el resto de la leche y la mezclamos con las yemas ligeramente batidas. Añadimos poco a poco la preparación caliente, previamente colada, sin dejar de batir.
Llevamos la mezcla al fuego muy suave y removemos constantemente hasta que espese como unas natillas. Retiramos y dejamos templar. Cuando esté tibia, incorporamos la nata restante.
Preparamos el helado en la heladera o lo congelamos removiendo cada 30 minutos para evitar que cristalice.
Precalentamos el horno a 180º C.
Pelamos las manzanas, las descorazonamos y las cortamos en rodajas gruesas. En una sartén, derretimos una cucharada de mantequilla, añadimos el azúcar restante y una vaina de vainilla. Incorporamos las manzanas y las caramelizamos unos 5 minutos. Deben quedar doradas, pero firmes.
Pincelamos una hoja de pasta filo con mantequilla fundida, colocamos la otra encima y cortamos en doce cuadrados. Los hornéamos durante 5 minutos, hasta que estén dorados y crujientes. Los vigilamos bien, ya que pasta la filo no perdona.
En cada plato colocamos una porción de helado, un cuadrado de pasta filo, unas rodajas de manzana y otro cuadrado encima.
Espolvoreamos con azúcar glas y completa con pasas al ron y un poco de granola para añadir textura.






