Una galette es una tarta rústica de origen francés que se caracteriza por su elaboración sencilla y su aspecto artesanal. En esta versión combinamos un hojaldre crujiente con un relleno de cerezas jugosas y almendras, consiguiendo un postre delicioso, muy fácil de preparar y perfecto para cualquier ocasión. Podemos disfrutarla templada o fría, sola o acompañada de una bola de helado de vainilla.
Ingredientes:
- 1 lámina de hojaldre redonda
- 450 gr de cerezas frescas
- 70 gr de almendra molida
- 60 gr de azúcar
- 10 gr de maicena
- 1 cucharadita de extracto de vainilla
- Ralladura de ½ limón
- 1 huevo mediano para pintar
- 25 gr de almendra laminada
- 1 cucharada de azúcar moreno
- Azúcar glas para decorar
Preparación
Lavamos bien las cerezas bajo el grifo y las secamos con papel de cocina. Les retiramos el rabito y las deshuesamos con ayuda de un deshuesador o realizando un pequeño corte con un cuchillo.
Las colocamos en un bol amplio junto con el azúcar, la maicena, el extracto de vainilla y la ralladura de limón. Mezclamos suavemente para que todas las cerezas queden bien impregnadas y dejamos reposar entre 10 y 15 minutos. Durante este tiempo soltarán parte de su jugo y la maicena comenzará a integrarse con el líquido, evitando que el relleno humedezca demasiado el hojaldre durante el horneado.
Precalentamos el horno a 200º C con calor arriba y abajo.
Extendemos la lámina de hojaldre sobre una bandeja de horno forrada con papel vegetal. Si el hojaldre ha estado en la nevera, lo dejamos reposar unos minutos para que resulte más fácil de manipular sin que se rompa.
Espolvoreamos la almendra molida sobre la parte central del hojaldre, dejando un borde libre de unos 5 centímetros alrededor. Esta capa actuará como una barrera que absorberá parte del jugo de las cerezas y ayudará a mantener la base más crujiente.
Escurrimos ligeramente las cerezas si han soltado demasiado líquido y las distribuimos sobre la almendra molida formando una capa uniforme.
A continuación, doblamos los bordes del hojaldre hacia el centro, cubriendo parcialmente el relleno. No es necesario que el borde quede perfecto; precisamente el encanto de una galette reside en su aspecto rústico e irregular.
Batimos el huevo y pintamos cuidadosamente todo el borde del hojaldre con ayuda de una brocha de cocina.
Repartimos las almendras laminadas sobre el relleno y, si queremos obtener un acabado más dorado y ligeramente caramelizado, espolvoreamos también un poco de azúcar moreno sobre el borde.
Introducimos la galette en la parte media del horno y horneamos durante 30-35 minutos, o hasta que el hojaldre haya subido, esté bien dorado y el relleno de cerezas burbujee ligeramente.
Si observamos que el borde se dora demasiado rápido, podemos cubrirlo con una tira de papel de aluminio durante los últimos minutos de cocción.
Sacamos la galette del horno y la dejamos reposar sobre una rejilla durante unos 15 minutos. Este reposo permitirá que el relleno se asiente y resulte más fácil cortarla sin que pierda demasiados jugos.
Antes de servirla, espolvoreamos un poco de azúcar glas por encima.
Podemos disfrutarla templada o completamente fría. También combina a la perfección con una bola de helado de vainilla, nata montada o una cucharada de yogur griego natural.