El helado de menta y chocolate blanco es un postre suave, cremoso y muy refrescante. La delicadeza del chocolate blanco equilibra el intenso aroma de la menta, creando un helado casero con un sabor elegante y diferente, perfecto para disfrutar durante los días más calurosos del verano.
Ingredientes:
- 500 ml de nata para montar.
- 250 ml de leche entera.
- 150 gr de chocolate blanco.
- 100 gr de azúcar.
- 20 gr de hojas de menta fresca.
- 3 yemas de huevo.
- 1 cucharadita de extracto de menta
Preparación
Ponemos la leche, la nata y las hojas de menta en un cazo. Calentamos a fuego medio hasta que la mezcla esté a punto de hervir. Retiramos del fuego y dejamos infusionar durante 30 minutos.
Colamos la mezcla para retirar las hojas de menta y volvemos a ponerla al fuego.
Batimos las yemas con el azúcar hasta que la mezcla adquiera un color más claro y una textura cremosa.
Vertemos poco a poco la mezcla caliente sobre las yemas sin dejar de remover para evitar que se cuajen.
Pasamos de nuevo la preparación al cazo y cocinamos a fuego muy suave, removiendo continuamente, hasta que espese ligeramente y cubra el dorso de una cuchara.
Retiramos del fuego e incorporamos el chocolate blanco troceado. Removemos hasta que se funda por completo. Si deseamos un sabor más intenso, añadimos el extracto de menta y mezclamos bien.
Dejamos enfriar completamente la mezcla y la guardamos en el frigorífico durante al menos 4 horas.
Vertemos la preparación en una heladera y la mantecamos siguiendo las instrucciones del fabricante. Si no disponemos de heladera, la pasamos a un recipiente apto para el congelador y la removemos cada 30 o 40 minutos durante unas 3 o 4 horas para evitar la formación de cristales de hielo.
Cuando el helado tenga una textura cremosa, lo conservamos en el congelador hasta el momento de servir. Podemos decorarlo con unas hojas de menta fresca o con unas virutas de chocolate blanco.
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