Una tarta helada diferente y muy vistosa, con una base y cobertura de avellanas y almendras que envuelven un delicioso relleno de helado de vainilla y tutti frutti. El contraste entre el crujiente de los frutos secos y la cremosidad de los helados hace de esta tarta un postre perfecto para disfrutar bien frío y sorprender en cualquier ocasión.
Ingredientes:
Para la masa
- 75 gr de almendras molidas
- 130 gr de azúcar
- 3 claras de huevo
Para el relleno
- 600 gr de helado de vainilla
- 250 gr de helado de tutti frutti
- 200 gr de nata montada
- 1 cucharada de bolitas de azúcar de colores
- 1 nectarina
Preparación
Mezclamos las avellanas y las almendras molidas en un cuenco.
Montamos las claras con unas varillas eléctricas hasta que comiencen a espumar. Añadimos el azúcar poco a poco, sin dejar de batir, hasta obtener un merengue firme y brillante.
Incorporamos la mezcla de frutos secos en dos veces, realizando movimientos envolventes con una espátula para conservar el aire del merengue.
Introducimos la masa en una manga pastelera con una boquilla lisa y gruesa. Colocamos dos aros de repostería de unos 18 cm sobre una bandeja cubierta con papel de horno y rellenamos cada uno formando una espiral.
Horneamos a 180º C durante unos 18 minutos. Dejamos enfriar completamente.
Forramos el interior de uno de los aros con una tira de acetato y colocamos uno de los discos en la base.
Ponemos el helado de tutti frutti en el centro y rodeamos con el helado de vainilla. Alisamos la superficie y cubrimos con el segundo disco.
Llevamos al congelador hasta el momento de servir.
Antes de servir, decoramos con la nata montada, las bolitas de azúcar de colores y la nectarina cortada en trocitos.
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