Viajamos directos a Cantabria para preparar uno de sus dulces más emblemáticos. Estas "corbatas" no son solo un bocado crujiente y delicioso, sino un ejemplo de cómo con un buen hojaldre y una glasa real perfecta se puede conseguir un dulce de alta pastelería en casa.
Ingredientes:
- 2 láminas de hojaldre de mantequilla de buena calidad rectangulares y muy frías.
- 60 gr de granillo de almendra cruda.
Glasa Real
- 1 clara de huevo (preferiblemente pasteurizada)
- 200 gr de azúcar glas
- unas gotas de zumo de limón.
Preparación
Precalentamos el horno a 200° C con calor arriba y abajo.
En un bol, batimos la clara de huevo con las gotas de limón. Vamos añadiendo el azúcar glas poco a poco mientras batimos con unas varillas hasta obtener una crema blanca, muy densa y brillante. Debe tener una consistencia que no chorree fácilmente. Reservamos.
Estiramos las láminas de hojaldre directamente sobre el papel de hornear. Con un cortapastas o un cuchillo muy afilado, cortamos rectángulos de unos 12 cm de largo por 4 cm de ancho. Es vital que el hojaldre esté muy frío para que no pierda la forma.
Cogemos cada rectángulo por los extremos y le damos un giro de 180° en el centro, como si estuviéramos retorciendo un papel de caramelo. Presionamos ligeramente el cruce central para que no se deshaga al hornear.
Con ayuda de una cucharilla o un pincel, cubrimos generosamente toda la superficie si te gustan muy dulces con la glasa real que preparamos. No escatimamos, esa capa es la que le da el toque crujiente especial.
Repartimos las almendras laminadas sobre la glasa fresca para que se queden bien pegadas.
Introducimos en el horno durante unos 15 minutos. Veremos cómo el hojaldre sube y las capas se separan, mientras la glasa se seca y adquiere un tono ligeramente marfil.
Sacamos del horno y dejamos enfriar totalmente sobre una rejilla. Este paso es crucial para que el hojaldre termine de endurecer y quede bien crujiente.
Una vez fríos servimos.

No hay comentarios:
Publicar un comentario