No hay nada como un helado casero para alegrar el día, y este de yogur con frutos del bosque es, sin duda, uno de mis favoritos. Es la combinación perfecta, la suavidad y el toque saludable del yogur griego unida a la explosión de sabor de los frutos rojos.
Ingredientes:
- 500 gr de yogur griego natural.
- 200 ml de nata para montar.
- 100 gr de azúcar glas o miel al gusto.
- 150 gr de frutos del bosque frescos o congelados.
Preparación
En un cazo pequeño, ponemos los frutos del bosque con una cucharada de azúcar y un chorrito de limón. Calentamos a fuego medio durante unos 8 minutos hasta que suelten su jugo y espesen un poco (como una mermelada ligera). Retiramos del fuego y dejamos que se enfríe completamente. Esto evita que la fruta suelte agua dentro del helado y cree cristales de hielo.
En un bol bien frío, montamos la nata, que debe estar muy fría, recién sacada de la nevera hasta que esté firme pero sin pasarnos para que no se haga mantequilla. En otro bol aparte, batimos el yogur griego con el azúcar glas hasta que esté suave y sin grumos.
Añadimos la nata montada al bol del yogur poco a poco. Lo hacemos con una espátula y con movimientos envolventes de abajo hacia arriba para que no se baje el aire de la nata. Queremos que quede como una nube.
Vertemos la mezcla en el molde que vayas a usar. Ahora, echamos por encima la salsa de frutos del bosque que preparamos al principio. Con un cuchillo o una cuchara, hacemos dibujos en zigzag para que la fruta se mezcle creando vetas de color, pero sin integrarse del todo.
Si tienes heladera: Mantén la mezcla en la nevera 2 horas y luego pásala a la máquina unos 20-30 minutos.
Si no tienes heladera: Metemos el molde al congelador. Para que quede profesional, lo sacamos cada 45 minutos (al menos 3 veces) y lo removemos enérgicamente con un tenedor para romper los cristales de hielo.

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