El equilibrio perfecto entre la intensidad del chocolate, la suavidad de la nata y el punto ácido de las cerezas. Esta versión individual del clásico postre alemán es ideal para sorprender en cualquier celebración; son bocados elegantes, jugosos y con una presentación que siempre cautiva.
Ingredientes:
- 100 gr de harina de repostería
- 40 gr de cacao puro en polvo
- 140 gr de azúcar
- un sobre de levadura en polvo
- Una pizca de sal
- 40 g de mantequilla sin sal a temperatura ambiente
- 1 huevo grande
- 120 ml de leche entera
- 1/2 cucharadita de extracto de vainilla
Para el relleno y la decoración
- 200 gr de cerezas en almíbar, escurridas y picadas, reservamos algunas enteras para decorar
- 300 ml de nata para montar muy fría
- 50 gr de azúcar glas
- 1 cucharada de licor de cereza, opcional
- Virutas de chocolate negro
Preparación
Precalentamos el horno a 170°C y preparamos un molde para muffins con cápsulas de papel.
Mezclamos los ingredientes secos, la harina, el cacao, el azúcar, la levadura y la sal.
Incorporamos la mantequilla a los ingredientes secos y mezclamos hasta obtener una textura arenosa.
Añadimos el huevo ligeramente batido.
Combinamos la leche y la vainilla, y las incorporamos poco a poco a la masa mientras batimos hasta que esté suave.
Rellenamos las cápsulas hasta 2/3 de su capacidad y horneamos durante unos 22 minutos. Dejamos enfriar completamente.
Montamos la nata con el azúcar glas y el licor hasta que esté firme.
Con un descorazonador o cuchillo, hacemos un hueco en el centro de cada cupcake frío y ponemos un poco de cerezas picadas.
Cubrimos con la nata montada con manga pastelera, espolvoreamos virutas de chocolate y coronamos con una cereza entera reservada.
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