Las mejores cosas de la vida son los dulces

Los postres son frutas o platos dulces que se sirven después de las comidas. Para algunas personas la hora del postre forma parte del momento más atractivo de la comida, ya que suelen ser los platos más coloridos de la mesa. Además, son un acompañamiento en cualquier momento del día, son dulces y en algunos casos agridulces. Los postres han sido considerados el broche de oro de las comidas. Cuando éste es de excelente calidad, resalta la satisfacción de los alimentos anteriores.

En esta cocina, el postre no es el final, es el momento más esperado. Aquí encontrarás el secreto para endulzar cada día con amor y un toque de azúcar.


Bizcocho sin gluten con harina de maíz



Un bizcocho esponjoso y ligero, elaborado con harina de maíz, perfecto para quienes buscan una opción sin gluten. De sabor suave y textura tierna, ideal para disfrutar en el desayuno o la merienda con un toque casero delicioso.




Ingredientes:


- 6 huevos grandes
- 275 gr de azúcar glas
- 275 gr de harina de maíz fina o maicena y 1 cucharada mas para el molde
- 2 cucharadas de anís dulce
- 1 pizca de sal
- mantequilla para untar el molde
- 2 cucharadas de azúcar glas



Preparación


Cascamos los huevos separando las claras de las yemas en boles diferentes. Montamos las claras de huevo a temperatura ambiente con la sal, a punto de nieve firme, y las reservamos. Mientras, ponemos a precalentar el horno a 180º C.


Engrasamos un molde de corona con la mantequilla muy fría y lo espolvoreamos con la cucharada de harina. Aparte, en un bol amplio, añadimos el azúcar glas a las yemas y las batimos luego con varillas hasta que blanqueen y veamos que doblan su volumen.


Agregamos las cucharadas de anís y seguimos batiendo la mezcla. Incorporamos la harina, previamente tamizada, en 2 o 3 tandas y removemos con suavidad, mejor con espátula, para integrarla bien.


Ahora, añadimos las claras poco a poco y mezclamos con movimientos envolventes. Vertemos la masa en el molde y horneamos 45 minutos.


 Pinchamos con un palillo para comprobar que está bien horneado. Si sale limpio, sacamos del horno, dejamos que se enfríe y desmoldamos. 


Servimos con azúcar glas espolvoreado.





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