Las mejores cosas de la vida son los dulces

Los postres son frutas o platos dulces que se sirven después de las comidas. Para algunas personas la hora del postre forma parte del momento más atractivo de la comida, ya que suelen ser los platos más coloridos de la mesa. Además, son un acompañamiento en cualquier momento del día, son dulces y en algunos casos agridulces. Los postres han sido considerados el broche de oro de las comidas. Cuando éste es de excelente calidad, resalta la satisfacción de los alimentos anteriores.

En esta cocina, el postre no es el final, es el momento más esperado. Aquí encontrarás el secreto para endulzar cada día con amor y un toque de azúcar.


Bocaditos de queso con piña caramelizada

 

Estos bocaditos combinan la cremosidad del queso con el dulzor intenso de la piña caramelizada, logrando un contraste irresistible entre lo salado y lo dulce. Se presentan en pequeñas porciones, ideales para aperitivos o mesas de picoteo. La piña, ligeramente dorada con azúcar, aporta un toque brillante y jugoso que realza el sabor suave del queso, creando un bocado elegante, fresco y lleno de sabor.




Ingredientes:


Base

- 75 gr de galletas integrales
- 15 gr de azúcar 
- 40 gr de mantequilla


Relleno

- 2 huevos
- 200 gr de queso fresco
- 2 cucharadas de azúcar
- 50 ml de nata líquida
- Ralladura de ½ limón


Cobertura

- 4 rodajas de piña fresca



Preparación



Pelamos la piña, retiramos el tronco central con aro y limpiamos bien la pulpa para que no queden restos de la piel.


Trituramos las galletas y las mezclamos con 25 gr de mantequilla fundida y 15 gr de azúcar hasta obtener una pasta homogénea.


Forramos una bandeja con papel vegetal. Precalentamos el horno a 150° C. 


Engrasamos 4 aros de repostería (6–8 cm) con la mantequilla restante y los colocamos sobre la bandeja. Repartimos la mezcla de galleta en el fondo y presionamos firmemente para crear una base compacta y uniforme.


Separamos las claras de las yemas. Escurrimos bien el queso para eliminar el exceso de suero. Lo mezclamos con el azúcar, la nata, las yemas y la ralladura de limón hasta lograr una crema fina. Montamos una clara a punto de nieve y la incorporamos con movimientos envolventes para aportar ligereza al relleno.


Rellenamos los moldes hasta 1 cm del borde. Colocamos una rodaja de piña encima y espolvoreamos con el azúcar restante. Horneamos entre 35 y 40 minutos, hasta que el relleno esté cuajado y la fruta ligeramente dorada. 


Dejamos enfriar antes de retirar los aros y servimos.


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