Esta variante de la torrija sustituye el aroma de canela por la calidez de la vainilla, logrando una textura cremosa que se deshace en el paladar. El toque final lo aportan las guindas en almíbar, que añaden una nota de color vibrante y una explosión de dulzor frutal en cada bocado. Es un postre equilibrado que eleva un clásico de la repostería popular a un nivel más sofisticado y goloso.
Ingredientes:
- 1 Barra De Pan del día anterior
- 50 gr de Azúcar
- 1 taza de Leche
- 1 vaina de Vainilla
- 2 Huevos
- medio limón
- 1 vasito de Aceite De Oliva
- Azúcar Glas
- 1 bote de Guindas En Almíbar
Preparación
Lavamos el limón, lo secamos con papel de cocina y lo pélamos, evitando la parte blanca. Con un cuchillo afilado, hacemos un corte longitudinal a la vaina de vainilla y reservamos.
Colocamos la leche con el azúcar, la piel del limón y la vainilla en un cazo. Calentamos, a fuego suave y removiendo despacio con una cuchara de madera, hasta que el azúcar se haya disuelto. Llevamos a ebullición y retiramos. Dejamos enfriar y eliminamos la vainilla y la piel del limón.
Cascamos los huevos en un bol o plato hondo y los bátimos, con varillas, hasta que veamos que empiezan a estar espumosos.
Cortamos el pan duro en rebanadas, ligeramente en diagonal. Añadimos las rebanadas a la leche y las dejamos en remojo hasta que estén empapadas, pero no demasiado tiempo. Las escurrimos y las pásamos después por el huevo batido.
Ponemos al fuego una sartén con el aceite. Cuando esté bien caliente, pero sin que llegue a humear, incorporamos las rebanadas de pan rebozadas y las freímos, por tandas, durante 1 minuto por cada lado. Lo mejor es no poner muchas a la vez.
Las escurrimos sobre papel absorbente y las espolvoréamos al gusto con azúcar glas.
Las decóramos con las guindas y un hilito de su almíbar y servimos enseguida.
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