Fusionamos la intensidad y las propiedades de los arándanos frescos con la base clásica de una limonada casera aromatizada con menta. Al congelarlo todo junto, se crea un granizado con un color morado espectacular, una textura crujiente y un sabor cítrico y silvestre que limpia el paladar de forma instantánea.
Ingredientes:
- 300 gr de arándanos frescos
- 2 limones grandes
- 1 vaso de agua mineral
- 75 gr de azúcar glas
- 8 hojas de menta fresca
Preparación
Exprimimos los dos limones y colamos el zumo para retirar las pepitas. Lavamos muy bien los arándanos y las hojas de menta fresca.
En el vaso de la batidora, introducimos los arándanos, el zumo de limón, el vaso de agua mineral, el azúcar glas y las hojas de menta.
Trituramos todo enérgicamente hasta que los arándanos queden completamente deshechos y la menta integrada en el líquido.
Si no os gustan los pequeños restos de la piel del arándano, podéis pasar el licuado por un colador fino, aunque dejarlo le da un toque muy rústico y natural.
Vertemos el resultado en un táper ancho y lo metemos en el congelador. Sacamos el recipiente cada media hora para remover bien el hielo con unas varillas o un tenedor, consiguiendo así que quede esponjoso.
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