El té blanco es conocido por ser uno de los más sutiles y delicados que existen, lo que lo convierte en el compañero ideal para frutas perfumadas como el albaricoque. Hoy os proponemos unos granizados muy finos y sofisticados que combinan la textura carnosa y el dulzor suave de los albaricoques maduros con una infusión ligera de té blanco.
Ingredientes:
- 2 vasos de agua mineral
- 2 bolsitas de té blanco
- 65 gr de azúcar
- Unas gotas de zumo de lima
Preparación
Ponemos a calentar los dos vasos de agua en un cazo y, justo antes de que empiece a hervir, apagamos el fuego e introducimos las bolsitas de té blanco.
Tapamos y dejamos infusionar durante cuatro minutos.
Retiramos las bolsitas, añadimos el azúcar removiendo hasta su completa disolución y dejamos enfriar a temperatura ambiente.
Lavamos bien los albaricoques, les quitamos el hueso y los troceamos. Trituramos la fruta con las gotitas de zumo de lima y el té ya frío hasta lograr una crema fina y suave.
Volcamos la preparación en un táper ancho y la llevamos al congelador, rascando la superficie con un tenedor de forma periódica cada cuarenta minutos para conseguir los cristales sueltos característicos de los granizados antes de repartir en los vasos.
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