Estos granizados unen la frescura crujiente de la manzana con la jugosidad cítrica de la naranja, coronados por el toque vibrante y ligeramente picante del jengibre fresco. Es una opción fantástica para activar las mañanas del fin de semana o para ofrecer como un tentempié reconstituyente a media tarde cuando el calor del verano parece no dar tregua.
Ingredientes:
- 2 naranjas grandes para zumo
- 1 vaso de agua mineral
- 60 gr de azúcar
- 1 trocito pequeño de jengibre fresco pelado
Preparación
Exprimimos las naranjas y colamos el zumo resultante.
Pelamos las manzanas, les quitamos el corazón y las troceamos en dados pequeños.
En el vaso de la batidora, ponemos los trozos de manzana, el zumo de naranja, el vaso de agua mineral, el azúcar y el trocito de jengibre fresco bien limpio.
Batimos a velocidad máxima durante un par de minutos para asegurarnos de que el jengibre quede totalmente desintegrado y la mezcla resulte muy fina.
Pasamos todo el líquido a un envase apto para el congelador y lo dejamos enfriar.
Vamos rompiendo el bloque de hielo con un tenedor cada media hora para conseguir esa textura granizada suelta y deliciosa antes de servir inmediatamente en vasos altos.
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