Estas magdalenas de leche condensada destacan por su miga tierna, su delicioso sabor y su irresistible costra de azúcar. Coronadas con almendras, son perfectas para acompañar el desayuno, la merienda o un café en cualquier momento del día. Una receta sencilla que siempre conquista por su esponjosidad y su toque casero.
Ingredientes:
- 3 huevos
- 1 medida del bote de leche condensada llena de harina de trigo
- 1/4 de la misma medida de aceite de girasol
- 1 sobre de levadura en polvo para hornear
- Azúcar para espolvorear
- 20 gr de almendras laminadas
Preparación
Precalentamos el horno a 180º C, con calor arriba y abajo. Mientras tanto, colocamos las cápsulas de papel en un molde para magdalenas, lo que ayudará a que mantengan su forma durante el horneado.
En un bol amplio, batimos la leche condensada junto con los huevos hasta obtener una mezcla homogénea y ligeramente espumosa.
Incorporamos el aceite de girasol y continuamos batiendo hasta que todos los ingredientes queden perfectamente integrados.
Tamizamos la harina junto con la levadura química y las añadimos poco a poco a la mezcla anterior. Mezclamos suavemente hasta conseguir una masa lisa, sin grumos y de textura uniforme. Es importante no batir en exceso para que las magdalenas queden más esponjosas.
Repartimos la masa en las cápsulas, llenándolas aproximadamente hasta tres cuartas partes de su capacidad.
Espolvoreamos la superficie de cada magdalena con un poco de azúcar y repartimos las almendras en palitos por encima. Durante el horneado, el azúcar formará una deliciosa costra crujiente.
Horneamos entre 20 y 25 minutos, o hasta que las magdalenas estén doradas y, al pincharlas con un palillo, este salga limpio.
Retiramos las magdalenas del horno y las dejamos reposar unos minutos dentro del molde.
Después, las pasamos a una rejilla para que se enfríen completamente y conserven una textura esponjosa.

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