Estas magdalenas de avena y vainilla resultan una opción idónea para aportar un extra de energía y sabor a los desayunos familiares. El uso de la leche condensada les confiere una jugosidad excepcional y una miga densa pero tierna, que combina de maravilla con el toque rústico de los copos de avena tostados en la superficie.
Ingredientes:
- 200 gr de Leche condensada
- 2 huevos
- 75 ml de aceite de girasol
- 10 gr de levadura en polvo
- 150 gr de harina
- 1 cucharadita de extracto de vainilla
- 10 gr de copos de avena integrales
Preparación
Precalentamos el horno a 180ºC con calor arriba y abajo. En un bol amplio, batimos la leche condensada junto con los huevos, el aceite de girasol y el extracto de vainilla utilizando unas varillas eléctricas a velocidad media hasta lograr una mezcla uniforme y ligeramente espumosa.
Añadimos la harina y la levadura química previamente pasadas por un tamiz o colador fino para evitar que se formen grumos. Batimos de nuevo a velocidad baja, lo justo hasta que la harina se integre por completo y nos quede una masa fina, lisa y homogénea.
Colocamos las cápsulas de papel dentro de un molde rígido para magdalenas para que no pierdan la forma. Rellenamos cada una de las cápsulas hasta alcanzar las tres cuartas partes de su capacidad para dejar espacio para la subida. Repartimos los copos de avena por la superficie de cada una de ellas de manera uniforme.
Introducimos la bandeja en la zona central del horno y horneamos las magdalenas durante unos 18 o 20 minutos. Pasado este tiempo, comprobamos que estén bien cocidas introduciendo un palillo en el centro de una de ellas; si sale limpio, las retiramos del horno.
Las dejamos templar unos minutos y luego las pasamos a una rejilla para que se enfríen por completo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario