Las mejores cosas de la vida son los dulces

Los postres son frutas o platos dulces que se sirven después de las comidas. Para algunas personas la hora del postre forma parte del momento más atractivo de la comida, ya que suelen ser los platos más coloridos de la mesa. Además, son un acompañamiento en cualquier momento del día, son dulces y en algunos casos agridulces. Los postres han sido considerados el broche de oro de las comidas. Cuando éste es de excelente calidad, resalta la satisfacción de los alimentos anteriores.

En esta cocina, el postre no es el final, es el momento más esperado. Aquí encontrarás el secreto para endulzar cada día con amor y un toque de azúcar.


Helado de yogur y plátano con pepitas de chocolate


Este helado cremoso de plátano, yogur griego y pepitas de chocolate se convertirá en el postre estrella del verano por su sencillez y su espectacular melosidad. La combinación del plátano con la untuosidad del yogur aporta una base densa y suave que contrasta de maravilla con el toque crujiente del chocolate. Una alternativa casera fantástica y muy saludable, perfecta para darse un capricho dulce y refrescante en cualquier momento del día.





Ingredientes:


- 5 Plátanos
- 150 ml de Nata Para Montar
- medio Limón
- 250 gr de Yogur Griego
- 120 gr de Azúcar
- 100 gr de Pepitas De Chocolate
- 1 cucharada de Cacao En Polvo





Preparación




Pelamos los plátanos, les retiramos las hebras finas y los troceamos en rodajas. Los disponemos en el vaso de la batidora, añadimos unas gotas de zumo de limón para que no se oxiden y mantengan su color, y los trituramos hasta obtener un puré homogéneo y cremoso. Reservamos el puré en el congelador bien tapado hasta que esté semifrío.


Semi montamos la nata con el azúcar, utilizando las varillas eléctricas a velocidad media hasta que espese pero sin que llegue a estar totalmente montada. Retiramos el puré de plátano del congelador y lo mezclamos con el yogur griego, la nata semi montada y las pepitas de chocolate. Removemos con una espátula suavemente con movimientos envolventes hasta obtener una mezcla homogénea, sin batir demasiado para mantener el aire.


Dejamos el helado en el congelador durante unas 3 horas. Durante este tiempo, lo removemos cada 30 o 40 minutos con unas varillas manuales o una espátula para romper los cristales de hielo que se vayan formando y lograr una textura suave. 


Repetimos este proceso unas 3 o 4 veces hasta que el helado esté completamente firme.


Repartimos el helado en cuencos individuales utilizando una cuchara de servir, lo espolvoreamos con el cacao en polvo por encima y lo servimos enseguida para disfrutar de su textura óptima.




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