Las mejores cosas de la vida son los dulces

Los postres son frutas o platos dulces que se sirven después de las comidas. Para algunas personas la hora del postre forma parte del momento más atractivo de la comida, ya que suelen ser los platos más coloridos de la mesa. Además, son un acompañamiento en cualquier momento del día, son dulces y en algunos casos agridulces. Los postres han sido considerados el broche de oro de las comidas. Cuando éste es de excelente calidad, resalta la satisfacción de los alimentos anteriores.
En esta cocina, el postre no es el final, es el momento más esperado. Aquí encontrarás el secreto para endulzar cada día con amor y un toque de azúcar.

Galletas de Mantequilla de Cacahuete y Chocolate

 


Estas galletas son un sueño para los amantes de los sabores intensos y las texturas densas. Al no contener harinas refinadas, el sabor del cacahuete es el protagonista absoluto, equilibrado con el dulzor del chocolate y ese toque de sal que las hace adictivas.




Ingredientes:



- 200 gr de mantequilla de cacahuete 
- 100 gr de azúcar moreno 
- 1 huevo grande 
- 100 gr  de pepitas de chocolate troceado
- 1 cucharadita de esencia de vainilla
- Una pizca de sal 




Preparación




 Precalentamos el horno a 180° C con calor arriba y abajo y preparamos una bandeja con papel de hornea.

En un bol grande, combinamos la mantequilla de cacahuete con el azúcar moreno. Batimos con fuerza hasta que la mezcla sea homogénea y el azúcar se haya integrado bien.

Incorporamos el huevo y la esencia de vainilla. Seguimos batiendo hasta que veamos que la masa cambia de textura,  se volverá más brillante y espesa, casi como una pasta que se despega de las paredes del bol.

Añadimos las pepitas de chocolate y las mézclamos con una espátula para que se repartan de forma uniforme por toda la masa.

Tomamos porciones de masa aproximadamente del tamaño de una nuez y hacemos bolitas con las palmas de las manos. Las colócamos en la bandeja dejando unos 5 cm de separación entre ellas, ya que se expandirán un poco.

Con un tenedor, presionamos suavemente cada bolita hacia abajo. Luego, giramos el tenedor 90 grados y volvemos a presionar para crear ese patrón de rejilla tradicional.

 Horneamos durante  unos 12 minutos. No esperemos a que se vean duras; al sacarlas deben estar todavía muy blandas al tacto, casi parecerá que están crudas.

 Dejamos las galletas en la bandeja fuera del horno durante al menos  15 minutos. Al enfriarse, la grasa de la mantequilla de cacahuete se asentará y las galletas tomarán la consistencia perfecta. Si intentas moverlas calientes, se desmoronarán.

Servimos completamente frias.

No hay comentarios:

Publicar un comentario