La base untuosa del queso mascarpone crea una textura sedosa que no necesita heladera para ser perfecta. El contraste llega con las nueces, que al ser caramelizadas aportan un toque tostado y crujiente que hace que cada cucharada sea una experiencia completa.
Ingredientes:
Preparación
En una sartén, calentamos el azúcar a fuego medio hasta que se caramelice. Añadimos las nueces y removemos rápidamente para cubrirlas bien.
Extendemos sobre papel vegetal y dejamos enfriar por completo. Trituramos la mitad de las nueces.
Agregamos la leche condensada y el mascarpone y volvemos a triturar hasta obtener una crema. Montamos la nata hasta formar picos suaves e incorporar la nata montada a la crema anterior con movimientos envolventes.
Añadimos las nueces restantes picadas grosamente y mezclamos. Vertemos en un recipiente apto para congelar, tapamos y congelamos unas 5 horas. Cada 45 minutos durante las dos y media primeras horas lo sacamos del congelador y lo batimos con un tenedor para evitar que se formen cristales.
Dejamos atemperar unos minutos antes de servir. Y lo servimos con un poco de sirope de agave para adornarlo.

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