Las mejores cosas de la vida son los dulces

Los postres son frutas o platos dulces que se sirven después de las comidas. Para algunas personas la hora del postre forma parte del momento más atractivo de la comida, ya que suelen ser los platos más coloridos de la mesa. Además, son un acompañamiento en cualquier momento del día, son dulces y en algunos casos agridulces. Los postres han sido considerados el broche de oro de las comidas. Cuando éste es de excelente calidad, resalta la satisfacción de los alimentos anteriores.

En esta cocina, el postre no es el final, es el momento más esperado. Aquí encontrarás el secreto para endulzar cada día con amor y un toque de azúcar.


Bizcocho de mandarina con hilos de chocolate






El remate de la decoración son los hilos de chocolate que envuelven el bizcocho y lo convierten en un postre de lujo, con ingredientes sencillos.





Ingredientes:



- 5 Huevos
- 240 gr de Azúcar
- 145 gr de Aceite De Oliva suave
- 170 gr de Nata Para Montar
- 270 gr de Harina
- 16 gr de Levadura
- 5 Mandarinas
- 200 gr de Chocolate Negro fondant





Preparacion




Cascamos los huevos en un cuenco. Añadimos el azúcar y batimos con varillas hasta que la mezcla esté blanquecina. Agregamos 130 gr de aceite y la nata, y seguimos batiendo hasta integrarlos. 


Incorporamos 250 gr de harina tamizada con la levadura, poco a poco y sin dejar de batir. Debemos obtener una masa homogénea. Lavamos 1 mandarina,  la secamos y rallamos un trozo de la cáscara. La pártimos por la mitad, la exprímimos y colamos el zumo.


Precalentamos el horno a 170º C. 

Aromatizamos la masa anterior con el zumo y la ralladura de mandarina, removemos bien y la vértemos en un molde redondo engrasado con aceite y espolvoreado con harina.


Cocemos el bizcocho 35 o 40 minutos. Pinchamos el centro con un palillo. Si sale limpio, lo retíramos; si no, proseguimos la cocción unos minutos más. 


Lo dejamos reposar 10 minutos antes de desmoldarlo y esperamos a que se enfríe totalmente para decorarlo.


Fundimos el chocolate al baño maría, lo dejamos templar y cubrimos el bizcocho con una capa fina. Disponemos el resto en una manga pastelera de boquilla lisa y fina. Retiramos la cáscara de las mandarinas restantes, separamos los gajos y los pelamos a lo vivo, eliminando la pielecilla fina que los recubre.


Para una presentación de lujo, cortamos una tira de acetato de la medida de la altura del bizcocho y la cúbrimos con chocolate, formando espirales.


 Antes de que se endurezca, lo pégamos con cuidado en el contorno del pastel.


Lo dejamos en la nevera unos 15 minutos y retiramos el acetato con cuidado. Colocamos los gajos de mandarina de forma decorativa y ligeramente acaballados cubriendo el pastel.

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