La intensidad y el punto amargo del chocolate negro se equilibran a la perfección con el dulzor concentrado y los matices cítricos de las frutas escarchadas. Son unos dulces crujientes, sofisticados y llenos de color que se preparan de forma rapidísima, convirtiéndose en el capricho perfecto para los amantes del buen chocolate.
Ingredientes:
- 300 gr de chocolate fondant
- 50 gr de frutas confitadas variadas
Preparación
Troceamos el chocolate, o lo rállamos si se prefiere, y lo colócamos en una cazuelita antiadherente.
Calentamos tres dedos de agua en una cazuela un poco mayor y, cuando llegue a ebullición, bajamos la llama y colocamos la cazuelita con el chocolate sobre ella. Proseguimos la cocción, a fuego muy suave y sin dejar de remover con una espátula de madera, hasta que se funda completamente. Vigilamos que el agua del baño maría no lo salpique.
Repartimos enseguida el chocolate fundido en moldes redondos de silicona de unos 6 centímetros de diámetro, de modo que el fondo quede cubierto; se debe formar una capa uniforme de aproximadamente ½ centímetro de grosor.
Cortamos las frutas confitadas en daditos minúsculos y, mezclando las diferentes clases, los repártimos sobre los discos de chocolate mientras estén todavía templados; de esta forma quedarán bien adheridos.
Cuando se hayan enfriado por completo, los resérvamos en la nevera durante unas horas para que se solidifiquen.
Los desmóldamos con cuidado, los colócamos en una fuente y los servimos a temperatura ambiente.

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