La variedad de limón Meyer, conocida por ser más dulce y aromática que el limón común, aporta unos matices florales irresistibles a la masa tradicional. Al hornearse, estas delicias francesas desarrollan su copete característico, ofreciendo una textura esponjosa por dentro y unos bordes sutilmente crujientes. Son unas piezas elegantes, delicadas y absolutamente perfectas para transformar la hora del té en un momento de puro lujo.
Ingredientes:
- 85 gr de harina, más un poco para espolvorear el molde
- 5 gr de levadura en polvo
- 1 pizca de sal kosher
- 2 huevos grandes a temperatura ambiente
- 65 gr de azúcar
- 115 gr de mantequilla, derretida (más un poco para engrasar el molde)
- 2 cucharaditas de ralladura de limón
- 15 ml de zumo de limón
- 30 ml de leche entera
- 90 gr de azúcar glas
Preparación
En un bol mediano, mezclamos la harina, la levadura y la sal.
En un bol grande, batimos los huevos con el azúcar con unas varillas hasta que la mezcla esté pálida y ligeramente espesa.
Incorporamos suavemente la mezcla de harina con movimientos envolventes. Después añadimos la mantequilla derretida y la ralladura de limón, mezclando con cuidado hasta que esté todo bien integrado. Agregamos la leche y removemos hasta obtener una masa suave y brillante. Cubrimos con film transparente tocando la superficie de la masa y refrigera al menos 2 horas.
Pasado este tiempo, colocamos una bandeja de horno con borde dentro del horno y precalentamos a 200 ºC. Engrasa un molde para madalenas con mantequilla derretida, espolvoreamos con harina y sacudimos el exceso.
Llenamos los moldes de madeleines entre 2/3 y 3/4 de su capacidad. Colocamos el molde sobre la bandeja precalentada y horneamos unos 12 minutos, hasta que estén doradas y el copete rebote al tocarlo suavemente. Sacamos del horno y golpeamos el molde contra la encimera para desmoldarlas. Las pásmos a una rejilla para que se enfríen. Repetimos con el resto de la masa.
Mientras se enfrían, preparamos el glaseado, para ello en un bol pequeño mezclamos el azúcar glas, el zumo de limón y 2 cucharadas de agua hasta obtener una textura fluida.
Rocíamos sobre las madalenas antes de servir.
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