Las mejores cosas de la vida son los dulces

Los postres son frutas o platos dulces que se sirven después de las comidas. Para algunas personas la hora del postre forma parte del momento más atractivo de la comida, ya que suelen ser los platos más coloridos de la mesa. Además, son un acompañamiento en cualquier momento del día, son dulces y en algunos casos agridulces. Los postres han sido considerados el broche de oro de las comidas. Cuando éste es de excelente calidad, resalta la satisfacción de los alimentos anteriores.

En esta cocina, el postre no es el final, es el momento más esperado. Aquí encontrarás el secreto para endulzar cada día con amor y un toque de azúcar.


Buñuelos de viento rellenos de trufa


El gran secreto de estas piezas reside en su masa, que al freírse se infla de forma mágica creando un interior completamente hueco, tierno y ligero. Al rellenarlos con una crema de trufa sedosa y con el punto justo de cacao, se consigue un contraste espectacular entre la cubierta sutilmente crujiente y la suntuosidad del chocolate. Son unos dulces delicados, vistosos y absolutamente irresistibles que vuelan de la bandeja en cuanto salen a la mesa.




Ingredientes:



Para la masa choux

- 75 ml de leche
- 3 gr de sal
- 60 gr de mantequilla
- 120 gr de harina
- 3 huevos



Para el relleno de trufa

- 50 gr de azúcar glas
- 100 ml de cacao
- 400 ml de nata para montar



Para freír

- Aceite de girasol



Para decorar

- 4 gr de canela en polvo
- 100 grs de azúcar glas




Preparación



En una cacerola amplia, llevamos a ebullición la leche, 75 ml de agua, la sal y la mantequilla ablandada. Añadimos toda la harina de golpe y removemos a fuego suave. Cuando la masa se despegue de las paredes del cazo, lo retíramos del fuego y dejamos que se enfríe.


 Una vez templada, agregamos el primer huevo sin batir y removemos. Cuando esté totalmente disuelto, añadimos el segundo huevo también sin batir y volvemos a remover hasta conseguir una masa lisa y homogénea. Repetimos lo mismo con el tercer huevo. Dejamos reposar la masa media hora.


Rellenamos la manga pastelera con la masa. Hacemos los buñuelos y los colócamos sobre un papel de hornear. Si no tenemos una manga, formamos las bolitas con dos cucharitas engrasadas de aceite. 


Calentamos abundante aceite en una sartén. Freimos los buñuelos preparados, por tandas, hasta que se doren. Los déjamos escurrir sobre un plato con papel de cocina.


Ponemos en un bol la nata para montar fría y batimos con un batidor de varillas eléctrico o manual. Cuando empiece a coger consistencia, añadimos el cacao y los 50 gr de azúcar, y batimos suavemente hasta integrarlos. Pasamos la trufa a una manga pastelera de boquilla fina y la déjamos 30 minutos en la nevera.


Con unas tijeras o cuchillo, hacemos una incisión en los buñuelos y los rellénamos de trufa. 


En un cuenco pequeño, mezclamos el azúcar y la canela. Espolvoreamos los buñuelos y servimos. 



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