Las mejores cosas de la vida son los dulces

Los postres son frutas o platos dulces que se sirven después de las comidas. Para algunas personas la hora del postre forma parte del momento más atractivo de la comida, ya que suelen ser los platos más coloridos de la mesa. Además, son un acompañamiento en cualquier momento del día, son dulces y en algunos casos agridulces. Los postres han sido considerados el broche de oro de las comidas. Cuando éste es de excelente calidad, resalta la satisfacción de los alimentos anteriores.

En esta cocina, el postre no es el final, es el momento más esperado. Aquí encontrarás el secreto para endulzar cada día con amor y un toque de azúcar.


Magdalenas de zanahoria y piña



Las magdalenas de zanahoria y piña son un dulce esponjoso y lleno de sabor que combina la dulzura natural de la zanahoria con el toque tropical y jugoso de la piña. Su textura tierna y húmeda las convierte en una opción perfecta.




Ingredientes:


- 1 piña natural


Para los cupcakes

- 1/2 taza de nueces
- 1 taza y media de harina de trigo
- 1 cucharadita de levadura química 
- 1 cucharadita de bicarbonato sódico
- 1/2 cucharadita de canela molida
- 1/4 cucharadita de sal kosher
- 1/2 taza de azúcar moreno 
- 1/4 taza de azúcar blanco
- 2 huevos grandes
- 1/2 taza de aceite de girasol
- 2 cucharadas de zumo de piña natural de la piña usada para las flores
- 1 cucharadita de jengibre fresco rallado
- 225 gr de zanahoria pelada y rallada 
- 3/4 taza de piña picada de los restos al hacer las flores



Para el glaseado

- 42 gr de piña liofilizada
- 225 gr de queso crema, a temperatura ambiente
- 4 cucharadas de mantequilla, a temperatura ambiente
- 3 tazas de azúcar glas
-  3 cucharadas de leche




Preparación


Precalentamos el horno a 95 °C. Forramos dos bandejas de horno con papel vegetal. Cortamos la parte superior e inferior de la piña. Pelamos la piña y, con la punta de un pelador, extraemos los “ojos”.


Con un cuchillo muy afilado, cortamos la piña en rodajas lo más finas posible. Reservamos 2 cucharadas del jugo que suelte para la masa. Colocanos las rodajas entre servilletas de papel para retirar el exceso de humedad.


Disponemos las rodajas sobre las bandejas y horneanos una hora y media, dándoles la vuelta a los 30 minutos, hasta que estén casi secas y con bordes dorados.


Mientras aún estén calientes, colocamos cada rodaja en una cavidad de molde para magdalenas, presionando el centro para dar forma de flor. Dejamos enfriar.


Precalentamos el horno a 220 °C y colocamos cápsulas de papel en un molde para 12 magdalenas.


Colocamos las nueces en una bandeja pequeña y las tostamos durante 5 minutos hasta que estén doradas. Las dejamos enfriar y las pícamos en trozos grandes. Bajamos la temperatura del horno a 160 °C.


En un bol mediano, mezclamos la harina, levadura, bicarbonato, canela y sal.


En un bol grande, batimos los azúcares, los huevos, el aceite y el zumo de piña. Añadimos la mezcla de harina y removemos. Incorporamos el jengibre, las zanahorias ralladas, la piña picada y las nueces.


Repartimos la masa en los moldes. Horneamos de 22 a 25 minutos, o hasta que al pinchar con un palillo, este salga limpio. Dejamos enfriar 10 minutos en el molde y luego los pásamos a una rejilla.


Trituramos la piña liofilizada en un procesador hasta obtener un polvo fino. Batimos el queso crema con la mantequilla a baja velocidad hasta que esté suave. Añadimos el azúcar glas y el polvo de piña. Incorporamos leche poco a poco hasta conseguir la textura deseada.


Untamos el glaseado sobre los cupcakes ya fríos y colocamos una flor de piña sobre cada uno.



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