El hojaldre aporta el punto crujiente, el merengue añade ligereza y la yema quemada ofrece ese toque dulce y caramelizado que convierte cada bocado en una auténtica delicia.
Ingredientes:
- 2 cucharadas de azúcar
Para el merengue
- 250 gr de azúcar
- 80 ml de agua
- 1/2 limón
- pizca de sal
Para la yema
- 2 yemas de huevo
- 30 mililitros de agua
- 1/2 limón
- 5 gramos de harina de maíz
- 100 gramos de azúcar
Para decorar
- grosellas
- hojas de menta
Preparación
Precalentamos el horno a 180 ºC. Cortamos tres discos de hojaldre utilizando como guía el molde que vayamos a emplear. Los humedécemos ligeramente con agua y los espolvoréamos con azúcar. Los colócamos sobre una bandeja, los cúbrimos con papel de horno y añadimos un peso encima para evitar que suban demasiado. Los hornéamos durante 15 minutos y dejamos enfriar.
Calentamos el agua junto con 200 gr de azúcar. Cocemos a fuego suave durante unos 10 minutos hasta obtener un almíbar. Reservamos.
Batimos las claras con una pizca de sal y unas gotas de limón. Cuando empiecen a tomar consistencia, añadimos los 50 gr de azúcar restantes. Sin dejar de batir, incorporamos el almíbar caliente poco a poco en forma de hilo. Continúamos batiendo hasta obtener un merengue firme y completamente frío. Reservamos una pequeña parte en una manga pastelera.
Mezclamos en un cazo las yemas, el azúcar, la maicena, el agua y unas gotas de limón. Cocinamos a fuego suave removiendo constantemente hasta que espese. Retiramos del fuego y dejamos enfriar.
Colocamos un disco de hojaldre en la base. Cubrimos con la mitad del merengue. Añadimos el segundo disco y repartimos el resto del merengue. Terminamos con el tercer disco de hojaldre.
Cubrimos la superficie con la crema de yema. Espolvoreamos azúcar y la quemamos con ayuda de un soplete.
Decoramos con los rosetones de merengue, las grosellas y unas hojas de menta.
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