Las mejores cosas de la vida son los dulces

Los postres son frutas o platos dulces que se sirven después de las comidas. Para algunas personas la hora del postre forma parte del momento más atractivo de la comida, ya que suelen ser los platos más coloridos de la mesa. Además, son un acompañamiento en cualquier momento del día, son dulces y en algunos casos agridulces. Los postres han sido considerados el broche de oro de las comidas. Cuando éste es de excelente calidad, resalta la satisfacción de los alimentos anteriores.

En esta cocina, el postre no es el final, es el momento más esperado. Aquí encontrarás el secreto para endulzar cada día con amor y un toque de azúcar.


Tarta de hojaldre a capas con merengue y yema quemada




El hojaldre aporta el punto crujiente, el merengue añade ligereza y la yema quemada ofrece ese toque dulce y caramelizado que convierte cada bocado en una auténtica delicia.




Ingredientes:


- 3 láminas de hojaldre refrigeradas redondas
- 2 cucharadas de azúcar


Para el merengue

- 4 claras de huevo
- 250 gr de azúcar
- 80 ml de agua
- 1/2 limón
- pizca de sal


Para la yema

- 2 yemas de huevo
- 30 mililitros de agua
- 1/2 limón
- 5 gramos de harina de maíz
- 100 gramos de azúcar



Para decorar

- grosellas
- hojas de menta




Preparación



Precalentamos el horno a 180 ºC.  Cortamos tres discos de hojaldre utilizando como guía el molde que vayamos a emplear. Los humedécemos ligeramente con agua y los espolvoréamos con azúcar. Los colócamos sobre una bandeja, los cúbrimos con papel de horno y añadimos un peso encima para evitar que suban demasiado. Los hornéamos durante 15 minutos y dejamos enfriar.


Calentamos el agua junto con 200 gr de azúcar. Cocemos a fuego suave durante unos 10 minutos hasta obtener un almíbar. Reservamos.


Batimos las claras con una pizca de sal y unas gotas de limón. Cuando empiecen a tomar consistencia, añadimos los 50 gr de azúcar restantes. Sin dejar de batir, incorporamos el almíbar caliente poco a poco en forma de hilo. Continúamos batiendo hasta obtener un merengue firme y completamente frío. Reservamos una pequeña parte en una manga pastelera.


Mezclamos en un cazo las yemas, el azúcar, la maicena, el agua y unas gotas de limón. Cocinamos a fuego suave removiendo constantemente hasta que espese. Retiramos del fuego y dejamos enfriar.


Colocamos un disco de hojaldre en la base. Cubrimos con la mitad del merengue. Añadimos el segundo disco y repartimos el resto del merengue. Terminamos con el tercer disco de hojaldre. 


Cubrimos la superficie con la crema de yema. Espolvoreamos azúcar y la quemamos con ayuda de un soplete. 


Decoramos con los rosetones de merengue, las grosellas y unas hojas de menta.



No hay comentarios:

Publicar un comentario