Las mejores cosas de la vida son los dulces

Los postres son frutas o platos dulces que se sirven después de las comidas. Para algunas personas la hora del postre forma parte del momento más atractivo de la comida, ya que suelen ser los platos más coloridos de la mesa. Además, son un acompañamiento en cualquier momento del día, son dulces y en algunos casos agridulces. Los postres han sido considerados el broche de oro de las comidas. Cuando éste es de excelente calidad, resalta la satisfacción de los alimentos anteriores.

En esta cocina, el postre no es el final, es el momento más esperado. Aquí encontrarás el secreto para endulzar cada día con amor y un toque de azúcar.


Granizado de mojito



Una refrescante propuesta que captura la esencia del cóctel clásico caribeño en una textura helada y vibrante. Esta versión granizada mezcla la frescura cítrica de la lima, el toque aromático de la hierba buena y el sabor inconfundible del ron, creando una experiencia helada, dulce y ligeramente alcohólica. Una opción perfecta para combatir el calor con un toque festivo y refrescante.








Ingredientes:



- 500 ml de agua
- 150 gr de azúcar
- El zumo de 4 limas grandes
- 1 manojo de hierbabuena fresca
- 60 ml de ron blanco 
- Rodajas de lima



Preparación



Primero ponemos el agua y el azúcar en un cazo a fuego medio. Removemos de forma constante hasta que el azúcar se disuelva por completo y la mezcla empiece a hervir, creando un almíbar ligero, entonces la retiramos el cazo del fuego.


Añadimos la mitad de las hojas de hierbabuena al almíbar caliente para que infusione. Dejamos que la mezcla repose y se enfríe por completo a temperatura ambiente antes de colarla para retirar las hojas.


Una vez frío el almíbar, incorporamos el zumo de las limas recién exprimidas y el ron blancor. Introducimos casi todas de las hojas de hierbabuena finamente picadas y reservamos unas pocas enteras para adornar luego.


Vertemos todo el líquido en un recipiente amplio y poco profundo, apto para el congelador. Lo tapamos y lo dejamos congelar.


Cada 30  sacamos el recipiente del congelador y, con la ayuda de un tenedor, raspamos toda la mezcla para romper los cristales de hielo que se van formando. Repetimos este proceso unas tres o cuatro veces hasta conseguir la textura esponjosa y granulada deseada.


Para servir, repartimos el granizado en vasos altos y decoramos cada uno con una rodaja de lima en el borde y unas hojas de hierbabuena fresca en la superficie.

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