Las mejores cosas de la vida son los dulces

Los postres son frutas o platos dulces que se sirven después de las comidas. Para algunas personas la hora del postre forma parte del momento más atractivo de la comida, ya que suelen ser los platos más coloridos de la mesa. Además, son un acompañamiento en cualquier momento del día, son dulces y en algunos casos agridulces. Los postres han sido considerados el broche de oro de las comidas. Cuando éste es de excelente calidad, resalta la satisfacción de los alimentos anteriores.

En esta cocina, el postre no es el final, es el momento más esperado. Aquí encontrarás el secreto para endulzar cada día con amor y un toque de azúcar.


Helado de arándanos con chocolate blanco



Cremoso, afrutado e irresistible, este helado combina la intensidad ligeramente ácida de los arándanos con la suavidad y el dulzor del chocolate blanco. Una receta perfecta para los amantes de los postres caseros, ideal para refrescar los días de calor con un contraste de sabores elegante y delicioso.





Ingredientes:


- 125 gr de arándanos
- 1  huevo
- 60 gr de azúcar blanca
- 125 ml de nata para montar bien fría
- zumo de limón
- sal
- 100 gr de chocolate blanco



Preparación



Ponemos en la batidora los arándanos junto con 20 gr de azúcar y el zumo de limón. Trituramos bien y dejamos reposar en la nevera esta mezcla como mínimo 2 horas.


En un bol, ponemos el huevo junto con el resto del azúcar y la sal, batimos hasta que aumente de volumen y haya blanqueado la mezcla.


Por otro lado, vertemos la leche en un cazo y la ponemos a fuego medio hasta que rompa a hervir, vertemos la mezcla del huevo y vamos removiendo durante unos minutos, hasta que espese ligeramente. Apagamos el fuego y dejamos enfriar por completo.


Juntamos las dos mezclas, vertemos la de arándanos en el cazo y removemos hasta conseguir una crema homogénea.


Montamos la nata y la vamos añadiendo poco a poco a la mezcla anterior, integrándola suavemente.


Por último, vertemos la mezcla en la heladera y dejamos que trabaje nos 30 minutos aproximadamente o el tiempo que nos indique el fabricante. Si no tenemos heladera, volcamos en un recipiente para congelar, introducimos en el congelador y lo dejamos 4-5 horas removiendo para que no se formen cristales de hielo.


Cuando el helado esté listo, lo ponemos en un molde y lo guardamos en el congelador, como mínimo, 4 horas. Aunque lo mejor es que se conserve en él toda la noche.


Derretimos el chocolate blanco al baño María un rato antes de servirlo, dejando que repose y que pierda temperatura unos minutos, para que no se nos derrita el helado y lo rociamos por encima.



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