Refrescante, ligero y lleno de sabor, este postre combina la dulzura natural del melón y la piña con el toque cítrico y ligeramente picante del jengibre fresco. Una receta sencilla, saludable y perfecta para disfrutar en verano o como broche fresco de cualquier comida. Con unos minutos de preparación y un breve reposo, conseguirás una macedonia aromática que sorprenderá por su equilibrio y frescura.
Ingredientes:
- 500 gr de melón
- 500 gr de piña
- 1 limón
- 1 cucharada de jengibre fresco rallado
- 4 cucharadas de azúcar
- 1 cucharada de semillas de sésamo
- hojas de menta
Preparación
Cortamos el melón por la mitad y, con ayuda de una cucharilla vaciadora, formamos bolitas. Si no tienes este utensilio, también podemos cortarlo en dados pequeños. Pelamos la piña, eliminamos el corazón central y cortamos la pulpa en pequeños triángulos o trozos de tamaño similar al melón. Exprimimos el limón y reservamos el zumo.
Colocamos el melón y la piña en un recipiente. Añadimos el zumo de limón, el jengibre rallado, el azúcar y las hojas de menta. Removemos suavemente para mezclar bien todos los ingredientes.
Introducimos el recipiente en la nevera durante unos 30 minutos. Este reposo permite que las frutas absorban parte de los aromas del jengibre y la menta y que se forme un jugo muy sabroso.
Repartimos la fruta en cuencos individuales y terminamos espolvoreando las semillas de sésamo por encima justo antes de servir.
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