Las mejores cosas de la vida son los dulces

Los postres son frutas o platos dulces que se sirven después de las comidas. Para algunas personas la hora del postre forma parte del momento más atractivo de la comida, ya que suelen ser los platos más coloridos de la mesa. Además, son un acompañamiento en cualquier momento del día, son dulces y en algunos casos agridulces. Los postres han sido considerados el broche de oro de las comidas. Cuando éste es de excelente calidad, resalta la satisfacción de los alimentos anteriores.

En esta cocina, el postre no es el final, es el momento más esperado. Aquí encontrarás el secreto para endulzar cada día con amor y un toque de azúcar.


Helado de dulce de leche


Un helado casero muy cremoso elaborado a partir de una base de crema inglesa, enriquecida con dulce de leche y acompañada de crujientes nueces caramelizadas.




Ingredientes:


Para las nueces caramelizadas

- 100 gr de azúcar
- 3 gotas de zumo de limón
- 50 gr de nueces peladas, partidas en trozos grandes



Para el helado

- 400 ml de leche entera
- 200 ml de nata para montar 
- 6 yemas de huevo  L
- 50 gr de azúcar 
- 1 pizca de sal
- 300 gr de dulce de leche




Preparación




Cubrimos  una bandeja o plato grande con papel de horno. Ponemos el azúcar y las gotas de limón en una sartén de fondo grueso. Calentamos a fuego medio sin remover durante los primeros minutos.


Cuando el azúcar empiece a fundirse por los bordes, mueve suavemente la sartén para igualar el calor. Esperamos hasta obtener un caramelo de color ámbar dorado.  Añadimos las nueces y mezclamos rápidamente para que queden bien cubiertas de caramelo.

Vertemos inmediatamente sobre el papel de horno. Separamos un poco las nueces con dos tenedores. Dejamos enfriar completamente durante unos 40 minutos.


Cuando esten completamente frías, rompemos el praliné en trozos pequeños o medianos.
Reservamos en un recipiente hermético.


Vertemos la leche y la nata en un cazo. Calentamos a fuego medio hasta que aparezca vapor y pequeñas burbujas en los bordes. Retira mosdel fuego.


Colocamos las yemas en un bol amplio. Añadimos el azúcar y la pizca de sal. Batimos durante 2 o 3 minutos. Hasta que veamos que clarea un poco y espesa.


Añadimos un cucharón de la mezcla caliente de leche y nata sobre las yemas. Batimos constantemente. Añadimos un segundo cucharón y continúamos mezclando.


Cuando las yemas estén templadas vertemos toda la mezcla de yemas en el cazo con el resto de la leche y nata.  Llevamos nuevamente el cazo al fuego bajo. Removemos constantemente con una espátula de silicona con movimientos lentos.


Estará lista cuando al pasar un dedo sobre la cuchara recubierta de crema  la línea permanece limpia y no se junta de nuevo, está lista. Si la crema es muy líquida, necesita más cocción.


Una vez lista, retiramos el cazo del fuego. Añadimos los 300 gr de dulce de leche y mezclamos con unas varillas hasta obtener una crema totalmente uniforme y sin grumos.


Colocamos el cazo dentro de un recipiente más grande con agua y hielo. Removemos hasta que enfrie. Entonces tapamos con film de cocina tocando la superficie de la crema. Guardamos en el frigorífico un minimo de 4 horas.


Pasado ese tiempo, vertemos la mezcla fría en un recipiente ancho y poco profundo.
Tapamos y congelamos . Tras 45 minutos sacamos el recipiente y batimos enérgicamente con unas varillas.


Volvemos a congelar otras 3 horas. Cada 30 minutos sacamos el recipiente del congelador y batimos con energia. Lo ideal es batirlo entre 4 y 6 veces.


Cuando el helado tenga una textura similar a un helado blando, incorporamos las nueces caramelizadas troceadas y mezclamos suavemente para distribuirlas.

Reservamos unas pocas para decorar.


Congelamos durante 2 o 3 horas más.


Sacamos el helado del congelador 10-15 minutos antes de servir. Formamos bolas con una cuchara para helado.


Decoramos con  las nueces caramelizadas reservadas y unos hilos de dulce de leche.


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