Un postre cremoso y elegante que combina la suavidad del queso con el intenso aroma del café. Su textura ligera y su sabor equilibrado la convierten en una opción refrescante y sofisticada.
Ingredientes:
-100 gr de arroz inflado
- 50 gr de chocolate negro
- 20 gr de aceite de girasol
- 100 gr de queso blanco para untar cremoso light
- 100 ml de nata líquida
- 40 gr de edulcorante líquido
- 2 cucharadas de café instantáneo en polvo
- 5 hojas de gelatina
Preparación
Ponemos el chocolate negro al baño maría hasta que se derrita por completo. Añadimos el aceite de girasol y mezclamos bien.
Agregamos el arroz inflado al chocolate fundido y removemos hasta que quede bien cubierto.
Reservamos una cuarta parte de la mezcla y formamos pequeños montoncitos que servirán para decorar el postre al final.
Extendemos el resto de la mezcla de chocolate y arroz inflado en el fondo del molde elegido, presionando ligeramente para compactarla. Reservamos.
Calentamos la mitad de la nata en un cazo sin que llegue a hervir. Añadimos el café instantáneo y el edulcorante, mezclamos bien y dejamos que se temple.
Hidratamos las hojas de gelatina en agua fría durante unos 5 minutos.
Pasado este tiempo, las escúrrimos y las incorpóramos a la mezcla de nata templada.
Removemos hasta que se disuelvan completamente.
Añadimos el queso crema a la preparación anterior y removemos hasta conseguir una mezcla homogénea y sin grumos.
Semimontamos la nata restante y la agrégamos poco a poco con movimientos envolventes para mantener una textura ligera y aireada.
Vertemos la mezcla sobre la base de chocolate y arroz inflado.
Llevamos el molde a la nevera y dejamos reposar durante unas 12 horas para que adquiera la consistencia adecuada.
Desmoldamos con cuidado y decoramos con las roquitas de chocolate reservadas.
Servimos bien frío.
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