Las mejores cosas de la vida son los dulces

Los postres son frutas o platos dulces que se sirven después de las comidas. Para algunas personas la hora del postre forma parte del momento más atractivo de la comida, ya que suelen ser los platos más coloridos de la mesa. Además, son un acompañamiento en cualquier momento del día, son dulces y en algunos casos agridulces. Los postres han sido considerados el broche de oro de las comidas. Cuando éste es de excelente calidad, resalta la satisfacción de los alimentos anteriores.

En esta cocina, el postre no es el final, es el momento más esperado. Aquí encontrarás el secreto para endulzar cada día con amor y un toque de azúcar.


Pastelitos de hojaldre con piñones



La maravillosa sencillez de estos pastelitos de hojaldre con piñones demuestra que se puede improvisar un bocado dulce soberbio en cuestión de minutos. El contraste crujiente del hojaldre horneado combina a la perfección con el toque tostado de los piñones y la fina costra de azúcar caramelizado de la superficie. 





Ingredientes:


- 1 lámina de hojaldre rectangular
- 100 gr de piñones
- 1 clara de huevo
- 50 gr de azúcar
- hojas de menta



Preparación



Extendemos la lámina de hojaldre sobre su propio papel de envoltorio. Le pasamos el rodillo por encima de forma muy suave para alisar la superficie. A continuación, la cortamos en 12 rectángulos de igual tamaño.


Cubrimos la base de una bandeja de horno con papel sulfurizado. Colocamos encima los rectángulos de hojaldre de manera ordenada, dejando suficiente separación entre ellos para asegurarnos de que no se toquen entre sí cuando aumenten de volumen durante la cocción.


Batimos bien la clara de huevo en un cuenco pequeño y untamos toda la superficie de los rectángulos de hojaldre utilizando un pincel de cocina. Salpicamos generosamente los piñones por encima para que se queden adheridos a la clara y espolvoreamos el azúcar de manera uniforme.


Introducimos la bandeja en el horno precalentado y los horneamos a 200º durante unos 15 minutos, vigilando que adquieran un bonito tono dorado sin quemarse. 


Los retiramos del horno, los servimos y adornamos los platos con unas hojas de menta fresca.



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