Las mejores cosas de la vida son los dulces

Los postres son frutas o platos dulces que se sirven después de las comidas. Para algunas personas la hora del postre forma parte del momento más atractivo de la comida, ya que suelen ser los platos más coloridos de la mesa. Además, son un acompañamiento en cualquier momento del día, son dulces y en algunos casos agridulces. Los postres han sido considerados el broche de oro de las comidas. Cuando éste es de excelente calidad, resalta la satisfacción de los alimentos anteriores.

En esta cocina, el postre no es el final, es el momento más esperado. Aquí encontrarás el secreto para endulzar cada día con amor y un toque de azúcar.


Profiteroles rellenos de crema de queso y frambuesas



La delicadeza de la masa choux casera encuentra su pareja ideal en estos profiteroles rellenos de crema de queso y frambuesas. El contraste entre el toque ácido de las frutas frescas y la cremosidad dulce del queso crea un equilibrio perfecto en el paladar, mientras que los pistachos aportan un punto crujiente muy agradable. 



Ingredientes:


- 650 gr de pasta choux
- 1 yema de huevo
- 60 gr de azúcar glas
- 250 gr de queso blanco para untar
- 50 gr de mermelada de frambuesa
- 100 gr de frambuesas
- 2 cucharadas de pistachos picados



Preparación



Precalentamos el horno a 200 ºC con calor arriba y abajo. 


Introducimos la pasta choux en una manga pastelera equipada con una boquilla estriada. Formamos pequeños rosetones sobre una bandeja cubierta con papel de horno, dejando suficiente espacio entre ellos para que no se peguen al crecer. Pintamos la superficie de cada uno con la yema de huevo batida.


Horneamos los profiteroles durante 15 minutos a 200 ºC. Transcurrido ese tiempo, bajamos la temperatura del horno a 175 ºC y los dejamos cocinar durante 5 minutos más para que terminen de secarse bien por dentro y queden crujientes. 


Los sacamos del horno y dejamos que se enfríen completamente sobre una rejilla antes de manipularlos.


En un bol amplio, mezclamos el queso para untar con los 40 gr de azúcar glas utilizando unas varillas o una espátula hasta obtener una crema suave, sin grumos y bien integrada.


 Lavamos las frambuesas bajo un chorro suave de agua y las secamos con mucho cuidado usando papel de cocina para que no suelten exceso de humedad.


Abrimos cada una de las piezas por la mitad con cuidado, utilizando unas tijeras o un cuchillo pequeño de sierra. Rellenamos la base con una cantidad generosa de la crema de queso preparada y colocamos una frambuesa fresca en el centro de cada uno antes de volver a taparlos.


Templamos la mermelada ligeramente en el microondas o en un cazo pequeño para que quede más fluida y la repartimos con una cuchara por encima de las piezas rellenas.


 Espolvoreamos la superficie con los pistachos picados y un toque final de azúcar glas justo antes de servirlos.



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