Las mejores cosas de la vida son los dulces

Los postres son frutas o platos dulces que se sirven después de las comidas. Para algunas personas la hora del postre forma parte del momento más atractivo de la comida, ya que suelen ser los platos más coloridos de la mesa. Además, son un acompañamiento en cualquier momento del día, son dulces y en algunos casos agridulces. Los postres han sido considerados el broche de oro de las comidas. Cuando éste es de excelente calidad, resalta la satisfacción de los alimentos anteriores.

En esta cocina, el postre no es el final, es el momento más esperado. Aquí encontrarás el secreto para endulzar cada día con amor y un toque de azúcar.


Pastel de chocolate y naranja para Halloween


Este pastel de chocolate y naranja combina el sabor intenso del cacao con el toque cítrico y aromático de la naranja. Su miga queda tierna y jugosa, y podemos darle un aspecto especial para Halloween con una decoración sencilla de chocolate que contraste con la superficie del pastel. Es una receta casera perfecta para compartir en una merienda otoñal.






Ingredientes:


- 200 gr de harina de trigo
- 150 gr de azúcar
- 3 huevos
- 100 ml de aceite de girasol
- 100 ml de zumo de naranja natural
- La ralladura de una naranja
- 30 gr de cacao puro en polvo
- 10 gr de levadura química
- 1 pizca de sal


Para decorar

- 100 gr de chocolate negro para fundir
- 30 gr de chocolate blanco



Preparación




Precalentamos el horno a 180° C, con calor arriba y abajo. Engrasamos un molde redondo de unos 20 centímetros de diámetro y reservamos.


Batimos los huevos con el azúcar hasta que la mezcla esté espumosa. Añadimos el aceite, el zumo de naranja y la ralladura, y mezclamos hasta integrar todos los ingredientes.


En otro recipiente, mezclamos la harina tamizada con el cacao, la levadura química y la sal. Incorporamos los ingredientes secos a la preparación anterior poco a poco, removiendo hasta obtener una masa homogénea.


Vertemos la masa en el molde y horneamos durante 30-35 minutos. Comprobamos que está hecho pinchando el centro con un palillo; si sale limpio, retiramos el pastel del horno. Lo dejamos reposar unos minutos antes de desmoldarlo y esperamos a que se enfríe por completo.


Fundimos el chocolate negro y lo extendemos sobre la superficie del pastel. Cuando se haya asentado ligeramente, fundimos el chocolate blanco y dibujamos una telaraña o unas líneas decorativas con ayuda de una manga fina. Dejamos que el chocolate se endurezca antes de servir.



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