El hojaldre de manzana y crema de vainilla es un clásico de la repostería que nunca falla. La base de hojaldre queda ligera y crujiente, mientras que la crema de vainilla aporta suavidad y las láminas de manzana se caramelizan ligeramente durante el horneado. Un postre sencillo, elegante y perfecto para disfrutar en cualquier momento del día.
Ingredientes:
- 2 manzanas
- 250 ml de leche
- 2 yemas de huevo
- 50 gr de azúcar
- 20 gr de maicena
- 1 cucharadita de extracto de vainilla
- 1 huevo para pintar el hojaldre
- 2 cucharadas de mermelada de albaricoque
- 1 cucharada de agua
Preparación
Precalentamos el horno a 200º C con calor arriba y abajo.
Calentamos la leche con la vainilla hasta que esté a punto de hervir.
Batimos las yemas con el azúcar y la maicena hasta obtener una mezcla homogénea.
Incorporamos poco a poco la leche caliente sin dejar de remover y llevamos nuevamente al fuego hasta que espese. Retiramos del fuego, cubrimos con film transparente en contacto con la superficie y dejamos enfriar.
Pelamos las manzanas, retiramos el corazón y las cortamos en láminas finas.
Desenrollamos el hojaldre sobre una bandeja de horno y doblamos ligeramente los bordes hacia el interior para formar un marco.
Pinchamos el centro con un tenedor para evitar que suba en exceso.
Extendemos la crema de vainilla dejando libre el borde.
Distribuimos las láminas de manzana ligeramente superpuestas sobre la crema.
Pintamos los bordes del hojaldre con el huevo batido.
Horneamos durante 25 o 30 minutos hasta que el hojaldre esté dorado y las manzanas tiernas.
Calentamos la mermelada de albaricoque con la cucharada de agua y pincelamos la superficie nada más sacar el hojaldre del horno para darle brillo.
Dejamos templar antes de servir.
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