Las mejores cosas de la vida son los dulces

Los postres son frutas o platos dulces que se sirven después de las comidas. Para algunas personas la hora del postre forma parte del momento más atractivo de la comida, ya que suelen ser los platos más coloridos de la mesa. Además, son un acompañamiento en cualquier momento del día, son dulces y en algunos casos agridulces. Los postres han sido considerados el broche de oro de las comidas. Cuando éste es de excelente calidad, resalta la satisfacción de los alimentos anteriores.

En esta cocina, el postre no es el final, es el momento más esperado. Aquí encontrarás el secreto para endulzar cada día con amor y un toque de azúcar.


Muffins de café y pepitas de chocolate



Estos muffins de café y pepitas de chocolate combinan el intenso aroma del café con la dulzura del chocolate, dando como resultado un bocado esponjoso y lleno de sabor. Son perfectos para acompañar un desayuno o una merienda y disfrutar de una combinación clásica que nunca falla.



Ingredientes:


- 250 gr de harina de trigo
- 10 gr de levadura química
- ½ cucharadita de bicarbonato sódico
- 1 pizca de sal
- 120 gr de azúcar moreno
- 2 huevos L
- 100 ml de aceite de girasol
- 125 gr de yogur natural
- 60 ml de café espresso fuerte, frío
- 1 cucharadita de extracto de vainilla
- 120 gr de pepitas de chocolate negro



Preparación



Preparamos el café y dejamos que se enfríe completamente antes de incorporarlo a la masa.


En un bol mezclamos la harina, la levadura química, el bicarbonato y la sal.


En otro recipiente batimos los huevos junto con el azúcar moreno hasta que la mezcla quede bien integrada. Añadimos el aceite, el yogur, el café frío y el extracto de vainilla, mezclando hasta conseguir una preparación homogénea.


Incorporamos poco a poco los ingredientes secos y mezclamos con una espátula hasta que estén integrados, sin trabajar demasiado la masa para que los muffins queden tiernos.


Añadimos las pepitas de chocolate y mezclamos suavemente para repartirlas por toda la preparación.


Repartimos la masa en las cápsulas de papel, llenándolas aproximadamente hasta las tres cuartas partes de su capacidad.


Horneamos a 180°C durante 20-25 minutos, hasta que al pincharlos con un palillo salga limpio.


Dejamos reposar unos minutos en el molde antes de pasarlos a una rejilla para que se enfríen completamente.


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