Las mejores cosas de la vida son los dulces

Los postres son frutas o platos dulces que se sirven después de las comidas. Para algunas personas la hora del postre forma parte del momento más atractivo de la comida, ya que suelen ser los platos más coloridos de la mesa. Además, son un acompañamiento en cualquier momento del día, son dulces y en algunos casos agridulces. Los postres han sido considerados el broche de oro de las comidas. Cuando éste es de excelente calidad, resalta la satisfacción de los alimentos anteriores.

En esta cocina, el postre no es el final, es el momento más esperado. Aquí encontrarás el secreto para endulzar cada día con amor y un toque de azúcar.


Galletas rellenas de natillas




Estas galletas rellenas de natillas fritas son un dulce tradicional, sencillo y delicioso. Crujientes por fuera y con un cremoso relleno en su interior, tras unas horas de reposo adquieren una textura suave y un sabor irresistible, perfecto para acompañar un café o disfrutar como postre casero.



Ingredientes:


Para las galletas


- 2 paquetes de galletas María
- Un poco de leche
- 1 huevo
- Azúcar
- Canela molida
- Aceite de girasol para freír




Para el relleno


- 1 sobre de natillas en polvo
- 250 ml de leche
- 1 vaso de leche fría para disolver el preparado
- 6 cucharadas de azúcar
- Canela molida 



Preparación



Comenzamos preparando el relleno. En un vaso mezclamos el sobre de natillas con las seis cucharadas de azúcar.


 Añadimos el vaso de leche fría poco a poco y removemos hasta que no queden grumos.



Calentamos los 250 ml de leche en un cazo. Cuando empiece a hervir, bajamos el fuego e incorporamos poco a poco la mezcla de natillas, sin dejar de remover.



Cocinamos hasta obtener una crema espesa. Retiramos del fuego y dejamos enfriar durante aproximadamente una hora para que adquiera consistencia.


Colocamos una cantidad generosa de natillas sobre una galleta María y cubrimos con otra, formando un pequeño sándwich. 


Repetimos el proceso hasta terminar con todas las galletas.


Preparamos un plato con un poco de leche y otro con el huevo batido. Calentamos abundante aceite de girasol en una sartén.


Pasamos cada galleta rellena primero por la leche, procurando no empaparla demasiado, y después por el huevo batido.


Freímos las galletas por ambos lados hasta que estén doradas.


Las retiramos sobre papel de cocina para eliminar el exceso de aceite.


Mezclamos azúcar y canela en un plato y rebozamos las galletas aún calientes. Si las vamos colocando en un recipiente por capas, espolvoreamos un poco más de azúcar y canela entre cada una.


Dejamos reposar las galletas bien tapadas hasta el día siguiente. 


De este modo se ablandan ligeramente, el relleno se integra mejor y el resultado es aún más delicioso.



No hay comentarios:

Publicar un comentario