Las mejores cosas de la vida son los dulces

Los postres son frutas o platos dulces que se sirven después de las comidas. Para algunas personas la hora del postre forma parte del momento más atractivo de la comida, ya que suelen ser los platos más coloridos de la mesa. Además, son un acompañamiento en cualquier momento del día, son dulces y en algunos casos agridulces. Los postres han sido considerados el broche de oro de las comidas. Cuando éste es de excelente calidad, resalta la satisfacción de los alimentos anteriores.

En esta cocina, el postre no es el final, es el momento más esperado. Aquí encontrarás el secreto para endulzar cada día con amor y un toque de azúcar.


Magdalenas de chocolate praliné




Estas magdalenas son esponjosas, con un intenso sabor a chocolate y un delicioso toque de crema de avellanas. Son perfectas para el desayuno, la merienda o para sorprender en cualquier celebración.




Ingredientes:


- 170 gr de chocolate con crema de avellanas
- 275 gr de harina de trigo
- 16 gr de levadura en polvo
- 125 gr de azúcar
- 100 ml de aceite de girasol
- 2 huevos
- 175 ml de leche entera



Preparación



Fundimos el chocolate con crema de avellanas al baño María o en el microondas, calentándolo en intervalos cortos y removiendo hasta que quede completamente liso. Dejamos templar.


Batimos los huevos junto con el azúcar hasta obtener una mezcla clara, espumosa y de mayor volumen.


Incorporamos la leche y el aceite de girasol y seguimos batiendo hasta integrar todos los ingredientes.


Tamizamos la harina junto con la levadura química y la añadimos poco a poco a la mezcla anterior, removiendo hasta conseguir una masa homogénea y sin grumos.


Agregamos el chocolate fundido y mezclamos suavemente hasta que la masa tenga un color uniforme.


Cubrimos el bol con film transparente y dejamos reposar la masa en el frigorífico durante 1 hora. Este paso ayuda a que las magdalenas suban mejor y formen un bonito copete.


Precalentamos el horno a 200° C con calor arriba y abajo.


Colocamos cápsulas de papel dentro de un molde rígido para magdalenas y las rellenamos hasta tres cuartas partes de su capacidad.


Horneamos entre 15 y 18 minutos, o hasta que al pinchar el centro con un palillo este salga limpio.


Sacamos las magdalenas del horno, las dejamos reposar unos minutos en el molde y después las trasladamos a una rejilla para que se enfríen completamente.




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