Las mejores cosas de la vida son los dulces

Los postres son frutas o platos dulces que se sirven después de las comidas. Para algunas personas la hora del postre forma parte del momento más atractivo de la comida, ya que suelen ser los platos más coloridos de la mesa. Además, son un acompañamiento en cualquier momento del día, son dulces y en algunos casos agridulces. Los postres han sido considerados el broche de oro de las comidas. Cuando éste es de excelente calidad, resalta la satisfacción de los alimentos anteriores.

En esta cocina, el postre no es el final, es el momento más esperado. Aquí encontrarás el secreto para endulzar cada día con amor y un toque de azúcar.


Tortas de aceite de oliva



Las tortas de aceite son un dulce tradicional de textura fina y crujiente, con un delicado aroma a anís y un ligero toque de aceite de oliva virgen extra. Son perfectas para acompañar el desayuno, la merienda o un café a cualquier hora del día. Prepararlas en casa es mucho más sencillo de lo que parece y el resultado es un bocado delicioso que recuerda a las recetas de toda la vida.




Ingredientes:


- 250 gr de harina de trigo
- 75 ml de aceite de oliva virgen extra
- 1 cucharada de anís en grano
- 1 cucharada de licor de anís
- 40 gr de azúcar blanco
- 40 gr de azúcar moreno
- 3 cucharadas de azúcar blanco para espolvorear
- 1 cucharada de levadura seca de panadería
- 75 ml de agua



Preparación



Calentamos el aceite de oliva en una sartén y añadimos el anís en grano. Cuando empiece a desprender su aroma y a chisporrotear, retiramos del fuego y dejamos enfriar. Si lo preferimos, podemos colar el aceite antes de utilizarlo.


En un bol amplio mezclamos la harina, el azúcar blanco, el azúcar moreno y la levadura seca.


Añadimos el aceite aromatizado, el licor de anís y el agua. Mezclamos primero con una cuchara y después amasamos con las manos hasta obtener una masa lisa y homogénea.


Cubrimos el bol con un paño limpio y dejamos reposar la masa durante 1 hora a temperatura ambiente.


Desgasificamos la masa presionándola suavemente y la dividimos en unas 14 o 15 porciones del mismo tamaño.


Formamos una bola con cada porción y la estiramos con un rodillo hasta obtener una torta muy fina.


Precalentamos el horno a 200 ºC.


Colocamos las tortas sobre una bandeja forrada con papel de horno o un tapete de silicona y espolvoreamos la superficie con las 3 cucharadas de azúcar reservadas.


Horneamos durante 6 o 7 minutos, o hasta que estén ligeramente doradas.


Sacamos del horno y dejamos enfriar completamente antes de servir.



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