Las mejores cosas de la vida son los dulces

Los postres son frutas o platos dulces que se sirven después de las comidas. Para algunas personas la hora del postre forma parte del momento más atractivo de la comida, ya que suelen ser los platos más coloridos de la mesa. Además, son un acompañamiento en cualquier momento del día, son dulces y en algunos casos agridulces. Los postres han sido considerados el broche de oro de las comidas. Cuando éste es de excelente calidad, resalta la satisfacción de los alimentos anteriores.

En esta cocina, el postre no es el final, es el momento más esperado. Aquí encontrarás el secreto para endulzar cada día con amor y un toque de azúcar.


Buñuelos dulces de calabaza para Halloween


Estos buñuelos dulces de calabaza son perfectos para disfrutar de los sabores del otoño y preparar un dulce casero para Halloween. Quedan tiernos por dentro, ligeramente crujientes por fuera y con un delicado aroma a canela que combina de maravilla con la calabaza. Son fáciles de preparar y podemos servirlos espolvoreados con azúcar para darles un acabado sencillo y delicioso.






Ingredientes:


- 300 gr de calabaza limpia
- 200 gr de harina de trigo
- 2 huevos
- 50 gr de azúcar
- 8 gr de levadura química
- 1 cucharadita de canela molida
- La ralladura de media naranja
- Aceite de girasol para freír
- Azúcar para rebozar



Preparación



Cortamos la calabaza en dados y la cocemos en agua hasta que esté tierna. La escurrimos muy bien y la trituramos hasta obtener un puré fino. Dejamos que se enfríe antes de preparar la masa.


Ponemos el puré de calabaza en un recipiente y añadimos los huevos, el azúcar, la canela y la ralladura de naranja. Mezclamos hasta integrar todos los ingredientes. Incorporamos la harina tamizada junto con la levadura química y removemos hasta conseguir una masa espesa y homogénea. La dejamos reposar durante unos 10 minutos.


Calentamos abundante aceite de girasol en una sartén a fuego medio. Con ayuda de dos cucharas, tomamos pequeñas porciones de masa y las dejamos caer con cuidado en el aceite caliente, sin llenar demasiado la sartén para que los buñuelos se frían de manera uniforme.


Los freímos durante unos minutos, dándoles la vuelta para que se doren por todos los lados. Cuando estén bien hechos por dentro y tengan un bonito color dorado, los retiramos y los dejamos escurrir sobre papel absorbente.


Mientras todavía estén templados, los rebozamos en azúcar y los dejamos enfriar ligeramente antes de servirlos. Podemos presentarlos en una fuente y acompañarlos con una decoración de Halloween para completar nuestra mesa dulce.



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