Las mejores cosas de la vida son los dulces

Los postres son frutas o platos dulces que se sirven después de las comidas. Para algunas personas la hora del postre forma parte del momento más atractivo de la comida, ya que suelen ser los platos más coloridos de la mesa. Además, son un acompañamiento en cualquier momento del día, son dulces y en algunos casos agridulces. Los postres han sido considerados el broche de oro de las comidas. Cuando éste es de excelente calidad, resalta la satisfacción de los alimentos anteriores.

En esta cocina, el postre no es el final, es el momento más esperado. Aquí encontrarás el secreto para endulzar cada día con amor y un toque de azúcar.


Mermelada de albaricoque, naranja y almendras


Esta mermelada de albaricoque con naranja y almendras combina el dulzor de la fruta con el toque cítrico de la naranja y el limón, además de una textura muy agradable gracias a las almendras picadas. Podemos prepararla con azúcar o con azúcar de abedul, ajustando la cantidad a nuestro gusto. Es ideal para acompañar tostadas, rellenar bizcochos o dar un toque especial a nuestros postres.






Ingredientes:


- 1 kg de albaricoques frescos
- La ralladura de una naranja sin tratar
- El zumo de un limón
- 50 ml de zumo de naranja
- 400 gr de azúcar 
- 50 gr de almendras




Preparación



Lavamos los albaricoques, retiramos los huesos y cortamos la pulpa en trozos. Lavamos bien la naranja, rallamos la piel evitando la parte blanca y exprimimos el zumo de naranja y de limón.


Picamos las almendras hasta obtener trocitos del tamaño que prefiramos, procurando que no queden molidas, y las reservamos.


Ponemos los albaricoques en una cazuela junto con la ralladura de naranja y los zumos de limón y naranja. Cocinamos a fuego medio durante unos 10 minutos, removiendo con frecuencia, hasta que la fruta empiece a ablandarse.


Añadimos el azúcar o el azúcar de abedul y las almendras picadas. Continuamos la cocción a fuego suave, removiendo de vez en cuando para evitar que la mezcla se pegue, hasta que la mermelada alcance la consistencia deseada. El tiempo dependerá de la cantidad de líquido que suelte la fruta.


Para comprobar el punto, ponemos una cucharadita de mermelada en un plato frío. Si se espesa al enfriarse y se desliza lentamente al inclinar el plato, estará lista. Si todavía está demasiado líquida, prolongamos la cocción unos minutos y volvemos a comprobar.


Vertemos la mermelada caliente en tarros de cristal limpios y esterilizados, dejando un pequeño espacio libre en la parte superior. Limpiamos los bordes, cerramos con tapas en buen estado y seguimos un procedimiento de conservación seguro.


Si queremos guardarla durante meses a temperatura ambiente, debemos utilizar un método de conserva validado, con el tratamiento térmico y el tiempo adecuados. Dar la vuelta a los tarros durante una o dos horas no garantiza por sí solo una conservación segura. Si no vamos a realizar ese proceso, dejamos enfriar la mermelada y la conservamos en el frigorífico para consumirla en un plazo breve, o la congelamos en recipientes adecuados.




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