Las mejores cosas de la vida son los dulces

Los postres son frutas o platos dulces que se sirven después de las comidas. Para algunas personas la hora del postre forma parte del momento más atractivo de la comida, ya que suelen ser los platos más coloridos de la mesa. Además, son un acompañamiento en cualquier momento del día, son dulces y en algunos casos agridulces. Los postres han sido considerados el broche de oro de las comidas. Cuando éste es de excelente calidad, resalta la satisfacción de los alimentos anteriores.

En esta cocina, el postre no es el final, es el momento más esperado. Aquí encontrarás el secreto para endulzar cada día con amor y un toque de azúcar.


Magdalenas de arándanos y limón


Las magdalenas de arándanos y limón destacan por su equilibrio entre el dulzor de la masa y el ligero toque ácido de los arándanos. La ralladura de limón potencia su aroma y aporta una frescura que convierte esta receta en una opción deliciosa y muy jugosa desde el primer bocado.




Ingredientes:


- 220 gr de harina de trigo
- 150 gr de azúcar
- 3 huevos
- 100 ml de aceite de girasol
- 100 ml de leche
- 120 gr de arándanos frescos
- La ralladura de 1 limón
- 1 cucharada de zumo de limón
- 1 sobre de levadura en polvo
- 1 cucharadita de extracto de vainilla
- 1 pizca de sal
- Azúcar para espolvorear



Preparación



Precalentamos el horno a 200º C con calor arriba y abajo.


Batimos los huevos con el azúcar hasta obtener una mezcla clara y con volumen.


Añadimos el aceite, la leche, el zumo de limón, la ralladura y el extracto de vainilla, mezclando hasta integrar todos los ingredientes.


Tamizamos la harina junto con la levadura y la sal. Incorporamos poco a poco a la mezcla anterior con movimientos envolventes.


Añadimos los arándanos y mezclamos suavemente para repartirlos sin romperlos.


Repartimos la masa en cápsulas de magdalena, llenándolas hasta tres cuartas partes de su capacidad.


Espolvoreamos un poco de azúcar sobre la superficie de cada magdalena.


Horneamos durante 18 o 20 minutos, hasta que estén doradas y al introducir un palillo en el centro salga limpio.


Retiramos del horno, dejamos reposar unos minutos y colocamos las magdalenas sobre una rejilla hasta que se enfríen completamente.


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