Las mejores cosas de la vida son los dulces

Los postres son frutas o platos dulces que se sirven después de las comidas. Para algunas personas la hora del postre forma parte del momento más atractivo de la comida, ya que suelen ser los platos más coloridos de la mesa. Además, son un acompañamiento en cualquier momento del día, son dulces y en algunos casos agridulces. Los postres han sido considerados el broche de oro de las comidas. Cuando éste es de excelente calidad, resalta la satisfacción de los alimentos anteriores.

En esta cocina, el postre no es el final, es el momento más esperado. Aquí encontrarás el secreto para endulzar cada día con amor y un toque de azúcar.


Magdalenas de frutos secos



Las magdalenas de frutos secos son una receta muy aromática y con una textura irresistible. La combinación de almendras, nueces y avellanas aporta un agradable contraste crujiente a una miga suave y esponjosa, convirtiéndolas en una opción perfecta para los amantes de los sabores tradicionales.




Ingredientes: 


- 220 gr de harina de trigo
- 150 gr de azúcar
- 3 huevos
- 100 ml de aceite de girasol
- 100 ml de leche
- 30 gr de almendras troceadas
- 30 gr de nueces troceadas
- 30 gr de avellanas troceadas
- 1 sobre de levadura en polvo
- 1 cucharadita de extracto de vainilla
- 1 pizca de sal
- Frutos secos troceados para decorar



Preparación


Precalentamos el horno a 200º C con calor arriba y abajo.


Batimos los huevos con el azúcar hasta obtener una mezcla clara y esponjosa.


Añadimos el aceite, la leche y el extracto de vainilla, mezclando hasta integrar todos los ingredientes.


Tamizamos la harina junto con la levadura y la sal e incorporamos poco a poco a la mezcla anterior con movimientos envolventes.


Añadimos las almendras, las nueces y las avellanas troceadas, mezclando suavemente para repartirlas de forma uniforme.


Repartimos la masa en cápsulas de magdalena, llenándolas hasta tres cuartas partes de su capacidad.


Decoramos la superficie con unos frutos secos troceados.


Horneamos durante 18 o 20 minutos, hasta que las magdalenas estén doradas y al introducir un palillo en el centro salga limpio.


Retiramos del horno, dejamos reposar unos minutos y las colocamos sobre una rejilla hasta que se enfríen completamente.


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