Las mejores cosas de la vida son los dulces

Los postres son frutas o platos dulces que se sirven después de las comidas. Para algunas personas la hora del postre forma parte del momento más atractivo de la comida, ya que suelen ser los platos más coloridos de la mesa. Además, son un acompañamiento en cualquier momento del día, son dulces y en algunos casos agridulces. Los postres han sido considerados el broche de oro de las comidas. Cuando éste es de excelente calidad, resalta la satisfacción de los alimentos anteriores.

En esta cocina, el postre no es el final, es el momento más esperado. Aquí encontrarás el secreto para endulzar cada día con amor y un toque de azúcar.


Hojaldres de Astorga



Los hojaldres de Astorga, también conocidos como mielitos, son uno de los dulces más emblemáticos de la repostería leonesa. Elaborados con capas de hojaldre crujiente y bañados en un delicioso almíbar de miel, destacan por su textura ligera, su brillo característico y su irresistible sabor. Son perfectos para acompañar un café o disfrutar en cualquier momento del día.



Ingredientes:


- 4 láminas de hojaldre rectangulares 
- 200 gr de miel
- 1 huevo
- 100 ml de agua
- 100 gr de azúcar
- el zumo de medio limón



Preparación 



 En un cazo ponemos la miel, el azúcar, el agua y el zumo de limón. Mezclamos bien todos los ingredientes.


Llevamos el cazo a fuego medio-alto. Cuando empiece a hervir, bajamos ligeramente el fuego y dejamos cocer durante 5 minutos. 


Retiramos del fuego y dejamos enfriar.


Precalentamos el horno a 200º C con calor arriba y abajo.


Extendemos las láminas de hojaldre y cortamos cuadrados del mismo tamaño, de unos 6 cm de lado aproximadamente.


Si utilizamos hojaldre grueso, montamos cada pastel con tres capas. Si el hojaldre es más fino, podemos utilizar cuatro o incluso cinco capas para conseguir un buen volumen.


En la capa superior de cada pastel hacemos un agujero circular en el centro con ayuda de un cortador pequeño o una boquilla de repostería.


Humedecemos ligeramente con agua el centro de los cuadrados que harán de base, evitando los bordes, y vamos superponiendo las capas hasta terminar con la pieza perforada.


Colocamos los hojaldres sobre una bandeja forrada con papel de hornear, dejando separación entre ellos, y los pincelamos con el huevo batido.


Horneamos durante unos 15 minutos, o hasta que el hojaldre haya subido y esté bien dorado.


Sacamos los hojaldres del horno y los dejamos enfriar completamente sobre una rejilla.


Sumergimos cada hojaldre en el almíbar ya frío durante unos 30 segundos por cada lado para que absorba bien la mezcla de miel.


Dejamos escurrir sobre una rejilla hasta que el exceso de almíbar haya caído y la superficie quede brillante.


Servimos cuando el almíbar se haya asentado y disfrutamos de estos tradicionales mielitos con todo su sabor y su característico hojaldrado.



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