Las mejores cosas de la vida son los dulces

Los postres son frutas o platos dulces que se sirven después de las comidas. Para algunas personas la hora del postre forma parte del momento más atractivo de la comida, ya que suelen ser los platos más coloridos de la mesa. Además, son un acompañamiento en cualquier momento del día, son dulces y en algunos casos agridulces. Los postres han sido considerados el broche de oro de las comidas. Cuando éste es de excelente calidad, resalta la satisfacción de los alimentos anteriores.

En esta cocina, el postre no es el final, es el momento más esperado. Aquí encontrarás el secreto para endulzar cada día con amor y un toque de azúcar.


Magdalenas de aceite con anís


 



Las magdalenas tradicionales de aceite con anís son una de esas recetas de toda la vida que pasan de generación en generación. Elaboradas con ingredientes sencillos, destacan por su miga tierna y esponjosa, su delicioso aroma a limón y anís, y el clásico copete de azúcar crujiente que las hace irresistibles. 



Ingredientes:


- 3 huevos

- 125 gr de azúcar

- 125 ml de aceite de oliva suave

- 40 ml de licor de anís

- Ralladura de 1 limón

- 125 gr de harina de trigo

- ½ cucharada de levadura 

- Azúcar para espolvorear



Preparación 



Cascamos los huevos en un bol amplio y añadimos el azúcar.


 Batimos con unas varillas eléctricas hasta obtener una mezcla muy espumosa y de color más claro.


Incorporamos la ralladura de limón, el aceite de oliva y el licor de anís. Batimos de nuevo hasta que todos los ingredientes queden perfectamente integrados.


Tamizamos la harina junto con la levadura. Añadimos primero la mitad de la harina y mezclamos suavemente con unas varillas manuales.


 Incorporamos el resto y removemos hasta conseguir una masa lisa y sin grumos, evitando batir en exceso.


Precalentamos el horno a 180 °C con calor arriba y abajo. 


Colocamos cápsulas de papel en un molde para magdalenas y rellenamos cada una hasta aproximadamente dos tercios de su capacidad.


Espolvoreamos un poco de azúcar sobre la superficie de cada magdalena para formar el clásico copete crujiente.


Horneamos unos 25 minutos, o hasta que estén doradas y al pincharlas con un palillo, este salga limpio.


Retiramos del horno, dejamos reposar unos minutos y después las pasamos a una rejilla para que se enfríen completamente antes de servirlas.



No hay comentarios:

Publicar un comentario