La mousse de pomelo y yogur es un postre ligero, refrescante y con un delicado equilibrio entre el dulzor y el característico toque cítrico del pomelo. Su textura suave y esponjosa la convierte en una opción perfecta para finalizar una comida de forma elegante.
Ingredientes:
- 3 huevos
- 80 gr de azúcar
- 4 hojas de gelatina
- 1 yogur natural
Preparación
Ponemos las hojas de gelatina a hidratar en un recipiente con agua fría durante unos 5 o 10 minutos.
Lavamos los pomelos, rallamos finamente su piel y exprimimos su zumo.
Vertemos el zumo junto con la ralladura en un cazo y calentamos hasta que comience a hervir.
Separamos las yemas de las claras. Batimos las yemas con 20 gr de azúcar hasta que blanqueen ligeramente.
Incorporamos poco a poco el zumo caliente sobre las yemas, sin dejar de remover para evitar que se cuajen.
Volvemos a poner la mezcla en el cazo y cocinamos a fuego suave, removiendo constantemente, hasta que espese ligeramente.
Retiramos del fuego, añadimos la gelatina bien escurrida y removemos hasta que se disuelva por completo. Dejamos templar.
Montamos las claras a punto de nieve y, cuando empiecen a formar picos, añadimos poco a poco los 60 g de azúcar restantes, batiendo hasta obtener un merengue firme.
Incorporamos el yogur natural a la crema de pomelo ya templada y mezclamos con suavidad. Añadimos las claras montadas poco a poco, realizando movimientos envolventes para conservar el aire de la mousse.
Repartimos la preparación en copas o boles individuales y dejamos reposar en el frigorífico durante un mínimo de 3 horas.
Servimos bien fría. Si lo deseamos, decoramos con ralladura de pomelo, unos gajos de pomelo o unas hojas de menta.

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