Las mejores cosas de la vida son los dulces

Los postres son frutas o platos dulces que se sirven después de las comidas. Para algunas personas la hora del postre forma parte del momento más atractivo de la comida, ya que suelen ser los platos más coloridos de la mesa. Además, son un acompañamiento en cualquier momento del día, son dulces y en algunos casos agridulces. Los postres han sido considerados el broche de oro de las comidas. Cuando éste es de excelente calidad, resalta la satisfacción de los alimentos anteriores.

En esta cocina, el postre no es el final, es el momento más esperado. Aquí encontrarás el secreto para endulzar cada día con amor y un toque de azúcar.


Mousse de pomelo




La mousse de pomelo y yogur es un postre ligero, refrescante y con un delicado equilibrio entre el dulzor y el característico toque cítrico del pomelo. Su textura suave y esponjosa la convierte en una opción perfecta para finalizar una comida de forma elegante.




Ingredientes:


- 2 pomelos
- 3 huevos
- 80 gr de azúcar
- 4 hojas de gelatina
- 1 yogur natural



Preparación



Ponemos las hojas de gelatina a hidratar en un recipiente con agua fría durante unos 5 o 10 minutos.


Lavamos los pomelos, rallamos finamente su piel y exprimimos su zumo.


Vertemos el zumo junto con la ralladura en un cazo y calentamos hasta que comience a hervir.


Separamos las yemas de las claras. Batimos las yemas con 20 gr de azúcar hasta que blanqueen ligeramente.


Incorporamos poco a poco el zumo caliente sobre las yemas, sin dejar de remover para evitar que se cuajen.


Volvemos a poner la mezcla en el cazo y cocinamos a fuego suave, removiendo constantemente, hasta que espese ligeramente.


Retiramos del fuego, añadimos la gelatina bien escurrida y removemos hasta que se disuelva por completo. Dejamos templar.


Montamos las claras a punto de nieve y, cuando empiecen a formar picos, añadimos poco a poco los 60 g de azúcar restantes, batiendo hasta obtener un merengue firme.


Incorporamos el yogur natural a la crema de pomelo ya templada y mezclamos con suavidad. Añadimos las claras montadas poco a poco, realizando movimientos envolventes para conservar el aire de la mousse.


Repartimos la preparación en copas o boles individuales y dejamos reposar en el frigorífico durante un mínimo de 3 horas.


Servimos bien fría. Si lo deseamos, decoramos con ralladura de pomelo, unos gajos de pomelo o unas hojas de menta.

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