La tarta helada de Oreo es un postre irresistible que combina una base crujiente de galletas con un relleno cremoso y un intenso sabor a vainilla y cacao. Servida bien fría, resulta perfecta para los días de calor y para sorprender en celebraciones, ya que no necesita horno y puede prepararse con antelación.
Ingredientes:
Para la base
- 80 gr de mantequilla derretida
Para el relleno
- 300 gr de queso crema
- 200 ml de leche condensada
- 1 cucharadita de extracto de vainilla
- 12 galletas Oreo troceadas
Para decorar
- 100 ml de nata montada
- Mini Oreo
- Virutas de chocolate
Preparación
Trituramos los 250 gramos de galletas Oreo hasta obtener un polvo fino y las mezclamos con la mantequilla derretida. Repartimos la mezcla sobre la base de un molde desmontable de unos 22 centímetros, presionando bien con el dorso de una cuchara para compactarla. Introducimos el molde en el frigorífico durante 30 minutos.
En un bol amplio batimos el queso crema junto con la leche condensada y el extracto de vainilla hasta obtener una crema lisa y sin grumos.
En otro recipiente montamos la nata bien fría hasta que forme picos firmes.
Incorporamos la nata montada poco a poco a la mezcla de queso, realizando movimientos envolventes para conservar el aire y conseguir una textura ligera.
Añadimos las 12 galletas Oreo troceadas y las distribuimos de forma uniforme por toda la crema.
Vertemos el relleno sobre la base de galleta y alisamos la superficie con una espátula.
Cubrimos el molde con film transparente y llevamos al congelador durante un mínimo de 6 horas, aunque lo ideal es dejarla toda la noche para que adquiera una textura perfecta.
Sacamos la tarta del congelador unos 15 minutos antes de servir para que resulte más fácil cortarla.
Decoramos con la nata montada, las galletas Oreo enteras o partidas, las mini Oreo y unas virutas de chocolate si lo deseamos.

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