Las mejores cosas de la vida son los dulces

Los postres son frutas o platos dulces que se sirven después de las comidas. Para algunas personas la hora del postre forma parte del momento más atractivo de la comida, ya que suelen ser los platos más coloridos de la mesa. Además, son un acompañamiento en cualquier momento del día, son dulces y en algunos casos agridulces. Los postres han sido considerados el broche de oro de las comidas. Cuando éste es de excelente calidad, resalta la satisfacción de los alimentos anteriores.

En esta cocina, el postre no es el final, es el momento más esperado. Aquí encontrarás el secreto para endulzar cada día con amor y un toque de azúcar.


Bizcocho de Earl Grey y limón

 

Este bizcocho de Earl Grey y limón tiene una miga tierna y esponjosa y un aroma delicado a té negro y cítricos. Preparamos la leche infusionándola con el Earl Grey para conseguir todo su sabor sin que las hebras queden en la masa. El toque de limón aporta frescura y, si queremos hacerlo todavía más especial, podemos terminarlo con un sencillo glaseado de limón.




Ingredientes:


- 1 cucharada de té Earl Grey
- 125 ml de leche
- 80 g de mantequilla
- 80 gr de azúcar
- 2 huevos medianos
- 60 ml de yogur natural
- Ralladura de la piel de 1 limón
- 200 gr de harina de trigo
- 2 cucharaditas de levadura química
- 1/2 cucharadita de bicarbonato sódico
- 1/4 cucharadita de sal fina




Para el glaseado


- 60 gr de azúcar glas
- Unas 3 cucharaditas de zumo de limón
- Ralladura de limón




Preparación





Calentamos la leche sin que llegue a hervir y añadimos el té Earl Grey. Dejamos infusionar unos 4 minutos, o el tiempo indicado por el fabricante, y colamos la leche para retirar completamente las hebras. Reservamos.


Precalentamos el horno a 180º C, con calor arriba y abajo.


Derretimos la mantequilla a fuego suave y dejamos que se temple unos minutos.


Batimos los huevos con el azúcar hasta que la mezcla quede más clara y ligeramente espumosa. Añadimos la mantequilla templada y mezclamos bien. Incorporamos el yogur y la ralladura de limón y seguimos mezclando hasta integrarlo todo.


Añadimos la leche infusionada con Earl Grey y mezclamos suavemente.


En otro recipiente mezclamos la harina con la levadura química, el bicarbonato y la sal.


Incorporamos los ingredientes secos a la mezcla anterior poco a poco, removiendo hasta conseguir una masa homogénea y sin grumos, pero sin batir en exceso.


Preparamos un molde de plumcake engrasándolo y enharinándolo o cubriéndolo con papel de hornear.


Vertemos la masa en el molde y horneamos a 180º C, a media altura, durante unos 20 minutos.


Pasado este tiempo, cubrimos el bizcocho con papel de aluminio para evitar que se dore demasiado y continuamos horneando durante otros 15-20 minutos.


Comprobamos que está hecho pinchando el centro con un palillo. Si sale limpio, retiramos el bizcocho del horno. Si todavía sale con restos de masa, continuamos la cocción unos minutos más y volvemos a comprobar.


Dejamos reposar el bizcocho unos 10 minutos dentro del molde. Después lo desmoldamos y dejamos enfriar completamente sobre una rejilla.


Ponemos el azúcar glas en un cuenco y añadimos el zumo de limón poco a poco, removiendo hasta obtener un glaseado liso y con una consistencia que permita repartirlo sobre el bizcocho.


Cuando el bizcocho esté completamente frío, vertemos el glaseado por encima y terminamos con un poco de ralladura de limón.


Dejamos reposar hasta que el glaseado se haya endurecido.


Este bizcocho gana sabor y aroma si lo dejamos reposar unas horas, e incluso de un día para otro.




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