Cuando tenemos unas buenas cerezas podemos preparar con ellas un sorbete fresco, ligero y lleno de sabor. Esta receta es muy sencilla y solo necesitamos unos pocos ingredientes para conseguir un postre refrescante, perfecto para los días de calor. El secreto está en congelar previamente las cerezas y triturarlas después con un almíbar frío. Así conseguimos una textura cremosa y agradable sin necesidad de utilizar una máquina de hacer helados.
Ingredientes:
- 550 gr de cerezas
- 125 ml de agua
- 75 gr de azúcar
- 30 ml de zumo de limón
- Una pizca de sal
Preparación
Lavamos bien las cerezas, retiramos los rabitos y los huesos y las colocamos en un recipiente apto para congelar.
Las llevamos al congelador durante al menos 4 horas, aunque podemos dejarlas toda la noche.
Al día siguiente, ponemos en un cazo el agua, el azúcar, el zumo de limón y una pizca de sal. Calentamos hasta que la mezcla llegue a ebullición y dejamos hervir durante 2 minutos.
Retiramos del fuego y dejamos enfriar completamente el almíbar.
Sacamos las cerezas del congelador y las ponemos en el vaso de una batidora potente o de un robot de cocina.
Añadimos el almíbar completamente frío y trituramos durante unos 4-5 minutos, hasta obtener una mezcla cremosa y homogénea.
Servimos el sorbete inmediatamente para disfrutar de su mejor textura.
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