Las mejores cosas de la vida son los dulces

Los postres son frutas o platos dulces que se sirven después de las comidas. Para algunas personas la hora del postre forma parte del momento más atractivo de la comida, ya que suelen ser los platos más coloridos de la mesa. Además, son un acompañamiento en cualquier momento del día, son dulces y en algunos casos agridulces. Los postres han sido considerados el broche de oro de las comidas. Cuando éste es de excelente calidad, resalta la satisfacción de los alimentos anteriores.

En esta cocina, el postre no es el final, es el momento más esperado. Aquí encontrarás el secreto para endulzar cada día con amor y un toque de azúcar.


Galletas Diamantes

 


Las galletas Diamantes son un clásico de la repostería francesa, conocidas por su textura delicada y el característico borde cubierto de azúcar que recuerda al brillo de un diamante. Son unas pastas de mantequilla muy fáciles de preparar, perfectas para acompañar el café o el té y para conservar durante varios días.





Ingredientes:




- 750 gr de mantequilla a temperatura ambiente
- 400 gr de azúcar glas
- 1 kg de harina de repostería
- Azúcar para rebozar los bordes



Preparación



Ponemos la mantequilla en un bol amplio y la batimos hasta obtener una textura cremosa.


Añadimos el azúcar glas poco a poco y continuamos batiendo hasta conseguir una mezcla suave y esponjosa.


Incorporamos la harina tamizada en varias tandas y mezclamos hasta formar una masa homogénea, lisa y que no se pegue a las manos.


Dividimos la masa si es necesario para trabajarla con mayor comodidad.


Formamos uno o varios cilindros de unos 4-5 cm de diámetro y los envolvemos bien con film transparente.


Los dejamos reposar en el frigorífico durante unos 30 minutos, o hasta que la masa esté firme.


Precalentamos el horno a 180º C con calor arriba y abajo.


Retiramos el film transparente y hacemos rodar cada cilindro sobre azúcar para cubrir completamente los bordes.


Cortamos la masa en discos de aproximadamente 1 cm de grosor y los colocamos sobre una bandeja de horno forrada con papel vegetal, dejando un pequeño espacio entre ellos.


Horneamos durante unos 12-15 minutos, o hasta que los bordes comiencen a tomar un ligero color dorado.


Sacamos las galletas del horno y las dejamos reposar unos minutos sobre la bandeja antes de pasarlas a una rejilla para que se enfríen completamente.




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